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POBREZA

La crisis dispara la cifra de hambrientos en el mundo a más de 1.020 millones

El número de desnutridos ha crecido un 9% en lo que va de año, según los cálculos de Naciones Unidas

Las principales economías planetarias atisban incipientes signos de recuperación y toman posiciones ventajosas para dejar atrás el tsunami financiero. En la cara oscura del mundo no se ven brotes verdes y el Día Mundial de la Alimentación, mañana, sorprenderá a millones de personas en peor situación.

 

Más de 1.020 millones de almas pasan hambre. Lejos de decrecer, el número de famélicos ha crecido un 9% en lo que va de año, según los cálculos de la FAO. El programa de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación insta a los líderes mundiales a lidiar ese toro con la misma decisión e iguales recursos que los empleados en sostener el sistema financiero causante del destrozo.

 

Esos 1.020 millones de hambrientos, ese incremento del 9%, suponen el peor dato desde 1970, una evolución negativa que confirma los malos augurios percibidos el año pasado, recalca la FAO en su informe sobre 'El estado de la seguridad alimentaria 2009' presentado ayer en Roma. "El aumento del número de víctimas es intolerable. Tenemos los medios técnicos y económicos para hacer desaparecer el hambre, lo que falta es una mayor voluntad para erradicarla para siempre", subrayó Jacques Diouf, director general de la FAO.

Como siempre, no hay una única causa que explique el repunte del número de hambrientos, sino la suma de varias crisis superpuestas. Sin embargo, el factor principal, el que no suele mencionarse, es la especulación de grandes fondos de inversión en el mercado de alimentos y materias primas. "La bolsa tradicional dejó de dar beneficios y muchos de estos fondos de inversión especulativa se refugiaron en futuros de alimentos", argumenta Karlos Pérez Armiño, experto en desarrollo.

La comida no escasea

Pérez Armiño recordó que la actual no es una crisis por falta de comida. Alimento hay, más que nunca, pero se ha vuelto inalcanzable para millones de personas necesitadas. De hecho, la cruel paradoja es que 2008 fue un año de cosechas mundiales récord, y en 2009 la producción será similar, apenas un 3% menor. "Este año tendremos la segunda mayor cosecha de todos los tiempos, pero antes del 31 de diciembre habrán muerto cinco millones de niños desnutridos", recalca el informe.

 

Para Pérez Armiño, la economía neoliberal y sus reglas, sustentadas por instituciones como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, está en la base de este drama colectivo. La globalización económica, las grandes multinacionales, la especulación financiera, el sometimiento a las reglas del mercado dejan inermes a los gobiernos nacionales para hacer frente a las crisis alimentarias. El FMI y el Banco Mundial condicionan las ayudas a los países pobres a que den salida a sus 'stocks' de alimentos para que fluya el libre mercado. El resultado ya se conoce. La factura cerealera mundial se encareció el año pasado un 87%; la del arroz, un 46%, y la de los aceites vegetales, un 97%.

 

Los más pobres no pueden asumir esos precios, se endeudan, venden sus casas, emigran y alimentan una espiral de miseria. Y con la crisis occidental, hay 60 nuevos millones de hambrientos.

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