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La comunidad internacional espera el paso hacia la democracia

La salida del poder de Hosni Mubarak ha sido recibida en todo el mundo con la esperanza de que supondrá un importante paso adelante en la democratización de Egipto.

Durao Barroso
La comunidad internacional espera el paso hacia la democracia
EFE

Horas antes de que el presidente estadounidense, Barack Obama, haga una declaración, el vicepresidente estadounidense, Joe Biden, mostró su satisfacción por la salida del poder de Mubarak, que supone «cambios irreversibles» que conducirán al país «hacia la democracia». Es una de las múltiples reacciones que ha seguido al anuncio de líder egipcio de abandonar el cargo.

Desde la Unión Europea (UE), los presidentes de la Comisión Europea (CE) y del Consejo Europeo, José Manuel Durao Barroso, y Herman Van Rompuy, y la alta representante, Catherine Ashton, aseguraron que Mubarak, ha «escuchado» la voz de su pueblo y «ha abierto la vía a unas reformas más rápidas y profundas».

Rusia, por su parte, expresó la confianza en que la renuncia de Mubarak «contribuya a reinstaurar la estabilidad y garantizar el normal funcionamiento de todas las estructuras del poder» y alabó la responsabilidad demostrada en las últimas semanas por las autoridades.

La canciller alemana, Angela Merkel, indicó que "la dimisión de Hosni Mubarak constituye un hecho histórico" y deseó a los egipcios un futuro en paz y en libertad, "sin torturas y sin detenciones arbitrarias".

El presidente francés, Nicolas Sarkozy, saludó la decisión «valiente y necesaria» de Mubarak, pidió elecciones «libres y transparentes» y señaló que espera «fervorosamente que las nuevas autoridades egipcias tomen las medidas que conduzcan al establecimiento de instituciones democráticas».

Italia también deseó que la transición política en Egipto continúe desarrollándose de modo pacífico y manifestó su esperanza en que el país respete sus compromisos internacionales, dado su papel «crucial» en la estabilidad de la región.

Desde Londres, el primer ministro británico, David Cameron, quien calificó de «extraordinario» este día, instó a Egipto a avanzar hacia un Ejecutivo democrático y resaltó que es una oportunidad única para formar un gobierno que pueda unir a los ciudadanos.

España, a través de su titular de Exteriores, Trinidad Jiménez, dijo que la renuncia de Mubarak facilitará una transición más rápida hacia la democracia y colmará «las legítimas aspiraciones» del pueblo egipcio.

Turquía ha solicitado a las Fuerzas Armadas egipcias que transfiera el poder «en el menor tiempo posible» a un gobierno democrático tras la celebración de elecciones.

En Oriente Medio, un miembro del Gobierno de Israel que pidió el anonimato subrayó el «evidente interés» de su país y Egipto en mantener el acuerdo de paz que firmaron en 1979 y manifestó su esperanza en que el proceso hacia la democracia continúe sin agitación ni violencia.

Por su parte, el movimiento islamista Hamás celebró la dimisión de Mubarak, con quien siempre mantuvo tensas relaciones, consideró que «éste es el principio de la victoria del pueblo y la revolución egipcia» y pidió que el nuevo Gobierno egipcio ayude a los palestinos, en especial contra el cerco israelí a Gaza.

También el movimiento chií libanés Hizbulá felicitó al «gran pueblo egipcio» y consideró que «la voluntad popular, su determinación y persistencia son la clave para lograr milagros y victorias».

A juicio de Irán, sin relaciones diplomáticas con Egipto desde el triunfo de la revolución de 1979, la decisión de Mubarak de renunciar a su cargo supone la derrota de aquellos gobiernos que se someten a los dictados de las grandes potencias.

Por su parte, el secretario general de la Liga Árabe, Amro Musa, calificó de «cambio histórico» para Egipto la renuncia de Mubarak e instó a que las próximas medidas se basen en la democracia.

Desde Latinoamérica, el presidente colombiano, Juan Manuel Santos, ofreció los buenos oficios de su país para desde el Consejo de Seguridad de la ONU, donde tiene un asiento, apoyar una transición pacífica en Egipto.

Asimismo, el dirigente de Chile, Sebastián Piñera, afirmó que espera de que el pueblo egipcio logre una transición pacífica, mientras el Gobierno brasileño instó a los líderes de Egipto a que la misma transcurra en un clima de respeto a las libertades y en un "«mbiente de paz y tranquilidad».

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