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NOBEL DE LITERATURA

La Academia Nobel habla español

"Ha encapsulado la historia de la sociedad del siglo XX en una burbuja de imaginación", le dijo en castellano el presidente del Comité a Vargas Llosa antes de entregarle el premio.

La Academia Nobel habla español
La Academia Nobel habla español
CLAUDIO BRESCIANI/EFE

Eran las cinco y media de la tarde. Los 1.400 invitados de la Sala de Conciertos de Estocolmo centraron sus miradas en el autor de 'El sueño del celta'. "¡Estimado Mario Vargas Llosa! Usted ha encapsulado la historia de la sociedad del siglo XX en una burbuja de imaginación. Esta se ha mantenido flotando en el aire durante 50 años y todavía reluce. La Academia Sueca le felicita. Acérquese y reciba el premio Nobel de Literatura de este año de la mano de su majestad el rey de Suecia", anunció en español el escritor y presidente del Comité Nobel, Per Wastberg. Con el semblante serio y el gesto contenido, el autor hispanoperuano, de 74 años, se incorporó para recoger de manos reales la medalla de oro (reproduce el perfil de Alfred Nobel) y el diploma que le acreditan como ganador del Premio Nobel de Literatura 2010. También recibió la confirmación por escrito de que en su cuenta corriente han sido depositados diez millones de coronas suecas (alrededor de un millón de euros)

Vestido como obliga el estricto protocolo: frac de color negro, camisa blanca y pajarita del mismo color, Vargas Llosa agradeció con sendas reverencias los aplausos de un público que abarrotaba el Konserthuset. Entre ellos se encontraban su esposa Patricia (vestida en tonos turquesa por el diseñador dominicano Óscar de la Renta) y sus hijos Álvaro, Gonzalo y Morgana. También acompañaron al escritor representantes del gobierno peruano.

"Vargas Llosa es un luchador contra las injusticias de su tiempo", dijo Wastberg. "En sus primeras obras, como 'La ciudad y los perros', renovó la novela; ahora se ha convertido en un poeta épico de estatura no solo latinoamericana sino universal". En la misma fila del autor de 'La fiesta del Chivo' se situaron resto de galardonados: los Nobel de Física, Química y Economía. El premio Nobel de Medicina, Robert Edwards, no pudo asistir por graves problemas de salud. El de la Paz, Liu Xiaobo, tampoco lo hizo en Oslo porque cumple condena en China por pedir reformas democráticas.

Las palabras de Wastberg adquirieron, por este hecho, especial fuerza y resonancia. Resaltó más de una vez el compromiso del escritor hispanoperuano con los más débiles, su rebelde inconformismo y su defensa de la libertad de expresión. "No se puede oprimir a un pueblo que lee mucho", subrayó el escritor sueco haciendo suya esta sentencia del Nobel. Después recordó -como también lo hizo Vargas Llosa en su discurso de aceptación- que el desacato ante un padre autoritario le llevó a refugiarse en la literatura y en el mundo de la imaginación. "Sus protagonistas son rebeldes", dijo Wastberg, citando a Flora Tristán y su nieto Paul Gauguin ('Paraíso en la otra esquina'), y al irlandés Roger Casement, protagonista de 'El sueño del celta', una novela que denuncia la esclavitud en el Congo belga bajo la salvaje tutela del rey Leopoldo II.

Posteriormente dedicó unas cuantas frases elogiosas a 'La fiesta del Chivo', obra cumbre del laureado escritor. "Describe muy bien a Leónidas Trujillo, el tirano de la República Dominicana. Tiene buen ojo para el detalle sórdido, para captar la maldad y la ingenuidad, los mejores y los peores momentos de las personas".

Múltiples registros

"De la provincial ciudad de Arequipa, en Perú, emergió un ciudadano del mundo, un marxista que por los abusos de Fidel Castro se transformó en un liberal, un candidato perdedor en las elecciones presidenciales de Perú que figura ahora en las estampillas del correo de su país", relató Wastberg, quien alabó los múltiples registros del galardonado: poeta épico, historiador, ensayista, columnista, un escritor que "abarca todos los temas, desde el fútbol al miedo de volar". Tampoco olvidó el académico sueco sus obras más ligeras y divertidas, aquellas en las que "juega con el amor, la ausencia de amor, la pasión y el erotismo". "No hay arte sin una cierta locura", subrayó Wastberg.

A lo largo de la glosa planeó la figura del Nobel de la Paz, Liu Xiaobo. "Vargas Llosa usa la ficción para penetrar las facetas del poder y explorar las obsesiones de los explotadores. Y añadió: "En América Latina, los escritores deben asumir el deber moral de no colaborar con la injusticia y deben luchar por los derechos humanos; Vargas Llosa cree en la fuerza de la literatura para combatir el prejuicio, el racismo y el nacionalismo intolerante". Acabada la ceremonia, el rostro de Vargas Llosa se relajó. Si al principio estaba rígido, al final se le vio radiante. No escatimó la mejor de sus sonrisas a todo aquel que se le acercaba. Hacía diez años que el Nobel de Literatura no hablaba en español. El último en recogerlo fue Octavio Paz.

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