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REINO UNIDO

Gordon Brown intenta recuperar su popularidad con el anuncio de nuevas medidas económicas

El ejecutivo prioriza ayudar al presupuesto familiar.

El primer ministro británico Gordon Brown lanzó este miércoles una nueva ofensiva política, con el anuncio de un paquete de medidas económicas y sociales, destinadas a atajar la actual desaceleración económica. Se trata de un esforzado intento del líder laborista por recuperar la iniciativa y relanzar su descalabrada popularidad, que se encuentra bajo mínimos desde que hace quince días el partido laborista sufriera un duro debacle en las elecciones municipales, su peor resultado de los últimos 40 años.

"Nuestra prioridad inmediata es ayudar al presupuesto de las familias, en un momento en el que los precios en la alimentación se encuentran al alza y donde cada vez es más difícil obtener préstamos"- afirmó Brown ante la cámara de los comunes, donde presentó el nuevo paquete de medidas. Éste supone un anticipo del programa legislativo, cuya presentación está planeada para el próximo noviembre, en el acto de apertura formal del Parlamento que se celebra cada año ante la Reina Isabel II.

Entre las nuevas medidas anunciadas, se encuentra la implantación de un plan de ahorro nacional destinado a las clases más desfavorecidas, que, según Brown, "beneficiará a ocho millones de personas de bajos recursos, quienes obtendrán ayudas gubernamentales por cada libra ahorrada". El gobierno también desarrollará una reforma en los sistemas de salud y educación para posibilitar una mayor participación de los ciudadanos en el funcionamiento de estas instituciones.

Los planes gubernamentales, además, prevén el desarrollo de nuevos esquemas destinados a estimular el sector inmobiliario, a los que dedicará 300 millones de libras, y una reforma en el sistema de regulación bancaria, impulsada por la reciente crisis en la entidad financiera Northern Rock, con la que mejorar la protección del ahorro.

Beneficios económicos

El anuncio de las nuevas iniciativas, se produce justo un día después de que el ministro británico de finanzas Alistar Darling sorprendiera a los ciudadanos con una medida inesperada, enfocada a compensar con beneficios económicos a los sectores más afectados por su reciente reforma fiscal. Otro golpe de efecto de Gordon Brown para recuperar su fama de buen gestor, que se ha visto empañada en los últimos meses por su empeño de llevar a cabo una reforma ampliamente criticada. Ésta implica una subida de impuestos a los contribuyentes con peores salarios, con la supresión de la escala más baja del impuesto sobre la renta, que pasa del 10 al 20%.

El partido conservador mostró su reticencia ante las medidas presentadas por el Ejecutivo. David Cameron, líder de los Torys, calificó las propuestas gubernamentales como "un nuevo intento de Brown de salvar el pellejo". Los conservadores británicos ya están preparándose para una posible victoria en las próximas elecciones generales, previstas para el 2010. En los comicios municipales celebrados el pasado 1 de mayo consiguieron un voto agregado del 44% y relegaron a los laboristas a una tercera posición, con el 24% de los votos, por detrás del partido de los liberales-demócratas, que consiguió un 25%.

Gordon Brown, que achaca los pésimos resultados electorales a la actual situación económica, marcada por la desaceleración y el incremento en los precios de la gasolina y los alimentos, tiene una última oportunidad en los próximos meses de demostrar solvencia y credibilidad, unas cualidades por las que han sido tradicionalmente respetado.

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