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ITALIA

Caso Ruby: "Espabila, hija, que se te adelantan"

Un aspecto tremendo del caso Ruby es el de las chicas jaleadas por sus familias para hacer carrera en las juergas de Berlusconi, que le costarían 1,5 millones al año.

Silvio Berlusconi
Caso Ruby: "Espabila, hija, que se te adelantan"
ANDREAS SOLARO/AFP

El otro día preguntaron en casa de una de las chicas de Berlusconi si ella podía ser la misteriosa novia del primer ministro. "Ojalá", exclamaron su hermano y su padre. Se trata de Roberta Bonasio, una miss Turín que en una de las conversaciones grabadas por la Fiscalía en el caso Ruby habla con su agente sobre cómo disfrazarse de porno-enfermera para jugar a los médicos con el magnate.

En este escándalo, Silvio Berlusconi está acusado de prostitución de menores y abuso de poder por sus relaciones con la marroquí Karima el-Mahrough, 'Ruby'. Pero para decenas de chicas en busca de una oportunidad para ser famosas, un escaño o un puesto de azafata en la tele, esas fiestas eran el sueño de su vida. Ofrecen un panorama desolador, pero casi son peores sus familias.

En varias escuchas los parientes jalean a las muchachas para exprimir al máximo la ocasión de su vida. "Este nos resuelve problemas a todos, a mamá, a ti y a mí", le dice a Bonasio su hermano. "¡Espabila, hija, que ya te han adelantado esta y la otra, y Giada, e Isabella, y Cristina!", llega a reprochar a Barbara Faggioli su padre.

Es sin duda uno de los aspectos más sórdidos del escándalo. En Italia se ha tomado como síntoma de alarma sociológica por el declive moral del país. El espectáculo de avidez y ambición de los parásitos que pululan en torno a la corte deja sin palabras.

Desde luego el dinero corre a espuertas. Según los datos del caso y las 17 fiestas que, como mínimo, se conocen en 2010 con 20 o 30 invitadas, 'La Repubblica' ha calculado que Berlusconi se gasta en chicas unos 1,5 millones al año. Cada noche sale por unos 80.000 euros en dinero, regalos y otros. Y además paga al menos siete pisos para algunas de ellas, con sus facturas. Ya impresiona que muchas de estas chicas llamen a sus madres al día siguiente para contarles cómo ha ido la noche. Pero es que ellas replican: "¿Y cuánto te ha dado? ¿Cinco?". "No, siete", responde Iris Berardi.

Siete mil euros, se entiende. También hay pagos de 10.000 y hasta cheques firmados por Berlusconi. Él asegura que son donativos a jóvenes en dificultades.

El Vaticano aumentó ayer la presión sobre Berlusconi a través de su número dos, el secretario de Estado, Tarcisio Bertone. Tras duros editoriales de la prensa católica, Bertone respondió a preguntas de los periodistas sobre el escándalo y dijo que la Iglesia invita "a quienes tienen una responsabilidad pública a tener y asumir el compromiso de una moralidad más robusta, de un sentido de justicia y de legalidad". Si el Vaticano retira su apoyo a Berlusconi, este puede tener problemas.

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