Despliega el menú
Internacional
Suscríbete

ISRAEL

El sueño profundo de Arik

Desde hace casi cuatro años, el ex primer ministro Ariel Sharon está postrado en una cama de un hospital cercano a Tel Aviv en estado vegetativo tras el derrame cerebral masivo que sufrió el 4 de enero de 2006.

Ariel Sharon durante la festividad judía del Hanukkah, el 27 de diciembre de 2005.
El sueño profundo de Arik
KEVIN FRAYER/REUTERS

En una habitación sin número ni nombre del hospital Sheba de Tel Hashomer, cerca de Tel Aviv, Ariel Sharon yace en una cama en estado vegetativo desde hace casi cuatro años. El que fuera primer ministro de Israel está custodiado las 24 horas del día por sus guardaespaldas y, al parecer, se le estimula con música de Mozart, su compositor favorito. Pero, poco más se sabe de este hombre, cuya vida militar y política es un recorrido por la historia de Israel.

 

A Tel Hashomer fue trasladado en mayo de 2006 desde el hospital Hadassah de Jerusalén, donde se encontraba ingresado desde el 4 de enero de ese año tras sufrir un derrame cerebral masivo por el que fue intervenido esa misma madrugada en dos ocasiones. El centro médico Sheba dispone de doctores expertos en el tratamiento de víctimas de accidentes cerebrales.

La actividad de los especialistas del Departamento de Rehabilitación en torno a él es constante. Como ha trascendido desde diversos medios, cada día le sientan ante el televisor y le hacen escuchar la radio, especialmente noticias y música clásica, que tanto echaba de menos en su etapa de primer ministro.

 

Ariel Sharon está arropado en todo momento por su familia. Sus dos hijos, Omri y Gilad, son los que deciden quién puede entrar a ver a su padre. Al parecer los autorizados son apenas media docena de amigos íntimos de plena confianza y demostrada lealtad.

Según medios israelíes, todos los que visitan al ex primer ministro están obligados a dejar fuera el teléfono móvil para evitar que sea fotografiado. Son órdenes directas de Omri y Gilad, que acuden diariamente al hospital con la esperanza de que Arik (su apodo) despierte de su sueño profundo.

Lo que sí se ha sabido es que Sharon reacciona periódicamente cuando escucha las voces de sus seres queridos. Un comunicado del centro médico de Sheba señalaba en enero de 2008 que no estaba en coma profundo "y reacciona a algunos estímulos".

El hombre que durante décadas cosechó el odio de los vecinos árabes y, en particular, el de los palestinos, sufrió la noche del 4 de enero de 2006 un derrame cerebral masivo. Dos días después, el 6 de enero, fue operado por tercera vez. Desde que sufriera el infarto se encontraba en estado de coma inducido.

 

Un mes antes, en diciembre de 2005, el ex primer ministro había sido ingresado en Jerusalén por un leve infarto cerebral. A su salida del hospital, Sharon aseguraba que su enfermedad no iba a afectar a su trabajo y los médicos decían entonces que el leve infarto no le había dejado secuelas. Sin embargo, la realidad contradijo esas apreciaciones y en abril de 2006 fue declarado incapacitado para ejercer de primer ministro, cargo que asumió Ehud Olmert.

Pocos son ahora los que confían en una recuperación de Sharon, que el próximo mes de febrero cumplirá 82 años. Y menos aún, en caso de ocurrir un milagro, en su vuelta a la política.

 

Mientras, en Israel, Benjamin Netanyahu, su rival en el Likud (partido que abandonó a finales de 2005 para formar el Kadima), vuelve a gobernar el destino político del país.

Etiquetas