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El santo de los narcos

La imaginería en torno al santo es muy variada, como este jabón
El santo de los narcos
DRUG LAW BLOG

Narcos, delincuentes, rateros de tres al cuarto, espaldas mojadas y pobres de necesidad se encomiendan a Jesús Malverde, 'el santo de los narcos', cada vez que están en apuros. La Iglesia católica no lo tiene en su santoral pero la leyenda del bandido que robaba a los ricos para dar a los pobres crece imparable desde hace veinte años. Real o ficticia, ha inspirado libros, 56 narcocorridos y una película. Su mito de Robin Hood moderno alimentó la imaginación popular.

Sus feligreses le atribuyen milagros y concesiones. Uno de los más nombrados se sitúa en 1970. El capo Julio Escalante, rabioso porque su hijo Raimundo negociaba a sus espaldas, ordenó que lo mataran.

Un sicario disparó contra el joven y lo arrojó al mar dándolo por muerto. Sin embargo, el aprendiz de traficante rogó a Malverde por su vida y un pescador lo salvó.

Su historia se divulgó y otros narcotraficantes conocidos como Amado Carrillo Fuentes, 'el señor de los cielos' -supuestamente fallecido en el quirófano cuando se sometía a una cirugía para cambiarse el rostro- se dejaban ver por la sencilla capilla, repleta ahora de fotos, mensajes y piedras.

Ponerle cara a Malverde resultó complicado, especialmente cuando existen dudas sobre su existencia. Los promotores de su fe tomaron como modelo el rostro del ídolo Jorge Negrete: pelo y bigote abundante y negro, camisa blanca con trabillas y bolsillos negros, y al cuello un pañuelo negro anudado.

Bustos y estampas se venden en las capillas que se levantan en Culiacán, Tijuana, Badiraguato, Chihuahua, el barrio Doctores del Distrito Federal -un altar que constituye para el Gobierno un 'foco rojo'- y se construye una en Los Cabos (Baja California). También tiene su advocación en Colombia, Argentina y Los Ángeles. En todas hay flores, velas y piedras.

Para unos su nombre verdadero era Jesús Juárez Mazo, nacido el 24 de diciembre de 1870. Su alias era 'Mal verde' porque atacaba en una zona más vegetal del monte. Pudo trabajar como albañil y en la construcción del ferrocarril, pero acabó en el bandidaje.

Ejecutado

Sin embargo, en 2004, apareció en el archivo del Registro Civil de Culiacán, Sinaloa, la inscripción de nacimiento en 1988 de Jesús Malverde, hijo de Guadalupe Malverde. Apenas vivió 21 años. Según otros datos fue ejecutado el 3 de mayo de 1909.

Al director del Archivo Histórico de Sinaloa, Gilberto López Alanís, le disgusta que se vincule al 'santo' local con los traficantes. Considera que como muchos infortunados llegan en cochazos de lujo, con ocupantes repletos de oro y aspecto que se corresponde a la tipología atribuida a los 'narcos'.

Y es que según la leyenda, Jesús Malverde se convirtió en salteador que robaba a los ricos para repartir el botín entre los menesterosos como venganza porque sus padres murieron de hambre por las injusticias de los hacendados.

El general Francisco Cañedo, gobernador del estado, supuestamente ofreció una recompensa por su cabeza. Unas versiones afirman que lo apresaron y lo ejecutaron. Otra sostiene que un compañero lo traicionó para cobrar el dinero. Pero la más atractiva es la que exalta su generosidad. Dicen que al escapar de la justicia recibió un balazo que derivó en una gangrena. Al comprender que no tenía cura, le pidió a un compañero que lo entregara para cobrar la recompensa que después debía repartir a los pobres.

Cuentan que el gobernador para escarmiento ordenó colgar su cuerpo de un árbol y prohibió enterrarlo. Cuando cayó al suelo, los vecinos de uno en uno fueron colocando piedras, una a una, sobre sus restos de manera que no violaban la prohibición al empedrar el cadáver. Años después sus huesos se trasladaron a la capilla.

«Hoy ante tu cruz postrado, `oh Malverde! te pido misericordia y que alivies mi dolor», reza la oración dedicada al 'santo', pero sus fieles no tienen problemas para orar cualquiera de las letanías del rito católico.

La expresión del sincretismo religioso se extiende a novenas y rosarios implorando la merced de cuidar la vida del narco que va a matar a un rival. Y dicen que el que llaman el 'Bandido Generoso' o el 'Ángel de los Pobres' se lo concede. La iglesia católica calla y observa.

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