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Internacional

REINO UNIDO

El Ministerio Fiscal rechaza juzgar a los policías que dispararon a Menezes por la "confusión" del caso

Considera que pese a las "incoherencias" del testimonio de los agentes, también hay "inconsistencias" en el de los testigos

El Ministerio Fiscal de Reino Unido (Crown Prosecution Service) ha resuelto que ningún policía sea juzgado por la muerte por error del ciudadano brasileño Jean Charles de Menezes, al que se dio por un terrorista suicida el 22 de julio de 2005, debido a la "confusión" en torno a las circunstancias que llevaron a dos agentes a abrir fuego en la estación de metro londinense de Stockwell.

Los representantes del Ministerio Público consideraron insuficientes las pruebas presentadas tanto a raíz de la investigación interna que promovieron las propias fuerzas de seguridad, como las procedentes de la resolución judicial que concluyó el pasado diciembre sin señalar culpables, debido a que el propio juez había limitado las posibilidades a muerte 'legítima' o dejar un veredicto abierto, apuesta final del jurado.

Así, los letrados del Estado juzgaron que la "confusión" que rodea al caso impiden juzgar a los oficiales que, guiados por sus superiores a partir de las grabaciones de las cámaras de seguridad, siguieron al joven de 27 años en su itinerario al trabajo, primero en autobús y, finalmente, en metro, donde recibió siete tiros un día después de que la policía abortase una trama suicida en Londres.

Uno de los responsables de la revisión, el abogado Stephen O'Doherty, determinó que pese a las "incoherencias" del testimonio de los dos agentes que dispararon, las intervenciones de otros testigos durante investigación judicial que se prolongó durante tres meses en el edificio Oval también dejaron "inconsistencias". Por ello, concluyó que no hay información adicional para reconsiderar la decisión tomada anteriormente de abrir un proceso por negligencia.

O'Doherty dirigió la revisión a partir de las revelaciones del proceso que concluyó el pasado mes, pero finalmente juzgó que "las pruebas son insuficientes para determinar que se haya cometido ningún delito por parte de los agentes en relación con la trágica muerte de Menezes". Para tomar la decisión, tuvo en cuenta si los oficiales actuaron "en defensa propia" al disparar y si mintieron en la investigación sobre "qué se dijo e hizo" inmediatamente antes de abrir fuego.

Inconsistencias

Una evaluación que lo llevó a decidir que, aunque los once miembros del jurado "no aceptaron" la versión de los oficiales, "también existen algunas inconsistencias" en las declaraciones de los pasajeros que se encontraban en el vagón de metro en el que se produjo el suceso. "He concluido que, a raíz de la confusión de lo que ocurrió ese día, un jurado no podría estar seguro de que ningún oficial hubiese dado deliberadamente un testimonio falso de los hechos", adujo.

El letrado comunicó su decisión por carta a la familia de Menezes, que había promovido una apelación judicial contra el resultado de una investigación que consideró un "lavado de manos" y su abogada, Harriet Wistrich, reclamó al Ministerio Fiscal que considerase la posibilidad del perjurio en las declaraciones de los policías, puesto que el propio jurado no la dio por válida.

La exención de responsabilidades atañe tanto a los dos que dispararon, conocidos como C12 y C2, quienes se derrumbaron en sus intervenciones en el proceso debido al sentimiento de culpa que dijeron sufrir por haber matado a un inocente, así como a sus superiores, encargados de la gestión y dirección de la operación que acabó con la muerte del joven electricista cuando se dirigía a trabajar.

Resultado de la investigación

El jurado de la investigación consideró que ambos habían mentido cuando aseguraron haber advertido a Menezes de su condición de policías armados antes de abrir fuego, como aseguraron durante sus comparecencias, si bien, incluso en este caso, el juez subrayó que no se podría culparlos de la muerte, puesto que "mucha gente miente por diferentes razones, --incluida la de-- mitigar el impacto de lo que podría ser un trágico error".

En este sentido, durante su exposición, uno de los policías aseguró que habían alertado antes de disparar y que el brasileño se había movido con "aparente agresividad", aumentando los temores de que podría detonar una bomba. Así, el joven había sido dado por Hussein Osman, uno de los terroristas que el día antes había intentado sin éxito reeditar una matanza como la del 7 de julio, que dos semanas antes había dejado 52 víctimas, y que vivía en el mismo bloque de edificios que Menezes.

Sin embargo, algunos de los testigos que se encontraban en el vagón rebatieron la versión policial y, además de asegurar que no había escuchado ninguna advertencia, negaron que Menezes hubiese mostrado ninguna actitud significativa cuando los policías hicieron su aparición en el metro.

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