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INCENDIOS

El fuego disminuye en Rusia, mientras los ecologistas denuncian el ocultamiento de información

El primer ministro ruso, Vladímir Putin, visitó la región de Kolomna, en las afueras de Moscú, donde asistió al anegamiento de un yacimiento de turba, cuyos incendios han sido la causa del denso manto de humo que ha cubierto la capital rusa en los últimos días.

El área de bosques afectadas por los incendios en todo el país se ha reducido en la últimas veinticuatro horas en poco más de 7.500 hectáreas, informy el Gobierno, mientras ecologistas acusaron a las autoridades de ocultar la magnitud del desastre natural.

Para las 06.00 hora de Moscú  había un total de 494 incendios forestales, que abarcaban una superficie de 45.886 hectáreas, cuando la víspera, a esa misma hora, el área castigada era de 53.527 hectáreas, según el parte del ministerio de Rusia para Situaciones de Emergencia.

Las autoridades comunicaron que fueron sofocados todos los incendios que amenazaban con alcanzar el Centro Nuclear Federal de Sarov, en la región de Nizhni Nóvgorod, una de las más castigadas por el fuego.

"El reconocimiento aéreo mostró hoy que la situación es estable en su mayor parte y controlable. No hay fuego en Sarov", dijo el jefe del departamento local de Emergencia, Ígor Panshin, citado por la agencia Interfax.

El Centro de Sarov, donde se fabricó la primera bomba nuclear soviética, se encuentra en una reserva natural repartida entre la región de Nizhni Nóvgorod y la república de Mordovia.

Mientras, el periódico "Trud" se hace hoy eco de denuncias de ecologistas que acusan a las autoridades de ocultar información, en particular sobre el peligro que pueden suponer los incendios en los bosques contaminados por la explosión en abril de 1986 de la central nuclear de Chernóbil.

El rotativo destaca que el viernes pasado fue clausurada la página digital de Roslesozaschita, la agencia gubernamental de protección forestal, que había publicado información sobre los incendios en la región de Briansk, la más contaminada por la catástrofe de Chernóbil.

Los datos de Roslesozaschita mostraban que el área castigada por las llamas era mucho más amplia que la señalada en los partes oficiales del ministerio de Emergencia.

La ecóloga Liudmila Kolmogórtseva, diputada de la asamblea legislativa de Briansk, advirtió de que la situación en su región es sumamente peligrosa, pues allí hay cerca de un millón de metros cúbicos de madera contaminada.

"No me gusta cuando las autoridades hacen como que nada ocurre. No se puede decir que todo está bien, pues sabemos que no es así", enfatizó la diputada regional en declaraciones a "Trud".

Según Kolmogórtseva, el año pasado después de unos incendios forestales en Briansk, el nivel de radiación en la ciudad de Smolensk, a 300 kilómetros de distancia de donde se produjeron los fuegos, se multiplicó por dos.

"En lo que se refiere a Moscú, si (en Briansk) comienzan incendios forestales de corona y con determinada dirección del viento, la nube radiactiva alcanzaría la capital de nuestro país en medio día", advirtió la diputada.

Valeri Chuprov, de la organización ecologista Greenpeace, indicó que en Briansk la situación es alarmante: "No hay gente, no hay equipos, no hay ropa adecuada".

El activista señaló que hace cinco años las autoridades regionales solicitaron al Gobierno federal 300 millones de rublos (cerca de 10 millones de dólares) para adquirir equipos contra los fuegos forestales, pero sólo recibieron el 15 por ciento de esa suma.

"Con esos recursos se compraron quince vehículos, pero para la región Briansk eso es una gota en el mar", agregó.

El primer ministro ruso, Vladímir Putin, visitó la región de Kolomna, en las afueras de Moscú, donde asistió al anegamiento de un yacimiento de turba, cuyos incendios han sido la causa del denso manto de humo que ha cubierto la capital rusa en los últimos días.

La semana pasada, el jefe del Gobierno anunció que se destinaría un total de 300 millones de rublos (casi 10 millones de dólares) al anegamiento de las turberas en las inmediaciones de la capital.

Según el gobernador de la provincia de Moscú, Borís Grómov, para anegar todas la turberas de la zona se requieren inversiones de entre 20.000 y 25.000 millones de rublos (entre 665 y 983 millones de dólares).

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