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Internacional

ORIENTE PRÓXIMO

Dos menores españolas, atrapadas entre Egipto y Gaza esperan reunirse con su padre en España

Randa, de 15 años, y Hanin, de 11, cruzaron ilegalmente la frontera junto a su abuelo para conseguir un visado para llegar a España, ya que ambas, de origen palestino poseen la nacionalidad española.

Dos menores españolas de origen palestino, que atravesaron ilegalmente la frontera entre Egipto y Gaza el pasado miércoles, están atrapadas en Al Arish -capital del norte del Sinaí-, a la espera de que las autoridades egipcias les permitan viajar a España para reunirse con su padre. Randa, de 15 años, y Hanin, de 11, junto a más de mil palestinos con residencia en diferentes países, quieren que el ministerio de Exteriores egipcio legalice su situación poniendo un sello oficial de entrada a Egipto en sus pasaportes. Todos ellos atravesaron la línea fronteriza -cerrada desde hace casi un año-, por los huecos abiertos por milicianos palestinos.

Las dos hermanas obtuvieron en abril pasado la nacionalidad española, después de que su padre -de origen palestino nacionalizado español- la solicitara para ellas. Con las niñas viaja su abuelo, Yawad al Awar, quien las ha cuidado desde que tenían 6 y 2 años respectivamente, porque "su padre se fue a vivir a Madrid hace más de diez años y su madre (palestina) se volvió a casar y vive con su nuevo marido", dice el anciano, mientras muestra el visado que le ha concedido el consulado español en Jerusalén y explica que sólo necesita "el sello egipcio".

Según muchos de los palestinos que esperan en la Dirección General del ministerio de Interior de Al Arish y que están en situaciones similares, las autoridades egipcias han empezado este jueves a recoger sus datos y les han prometido que les darán una respuesta definitiva dentro de dos o tres días.

Por su parte, fuentes del consulado español en El Cairo explicaron que la situación es complicada y que, aunque "las niñas tienen una oportunidad, no hay garantías". Según las fuentes, Randa y Hanin se enfrentan principalmente a dos dificultades. La primera es que han atravesado la frontera ilegalmente y necesitan el sello de entrada al país para continuar su viaje. La segunda es que son menores y no pueden tomar el avión sin el permiso de un familiar que resida legalmente en El Cairo. A este segundo escollo se suma el hecho de que su abuelo "tiene muy pocas opciones" de que le sea concedido el permiso, según las fuentes.

Sin embargo, el padre de las niñas se ha puesto en contacto con el consulado español en Egipto y les ha informado de que sus hijas tienen familiares residentes en El Cairo. Aunque esto facilitaría mucho las cosas, desde la embajada aseguran que esperan desde hace dos días una llamada de teléfono de algún familiar en El Cairo para intentar resolver la situación lo antes posible, ya que "el tiempo corre en su contra" y no se sabe si Egipto les concederá la visa o las devolverá a Gaza.

Randa, Hanin, Yawad y el resto de palestinos llevan nueve días de lluvia y frío alojados en dos mezquitas gracias a "la caridad y la solidaridad de las mezquitas y de los vecinos", asegura Mahmud Shreteh, un estudiante de 24 años que quiere completar sus estudios de Administración de Empresa que comenzó hace dos años en Dubai (EAU).

A diferencia del resto de palestinos que llegaron a Al Arish tras la apertura violenta de la frontera, las autoridades no les han obligado a regresar al Rafah egipcio -única localidad adonde se permite acceder a los habitantes de la Franja-. Sin embargo, como afirma Ashraf "nos prohíben alojarnos en hoteles, apartamentos o incluso desplazarnos a otras zonas de la ciudad".

Los hombres y las mujeres duermen separados en dos mezquitas, donde se acomodan en el suelo con las mantas que les han dejado. "Hay una manta para cada tres y hace mucho frío", dice Ahmad, que afirma poseer la residencia estadounidense desde hace cinco años y llevar atrapado en Gaza más de año y medio, cuando vino a visitar a su padre enfermo.

Bajo la lluvia y por noveno día consecutivo también esperan numerosos palestinos que quieren ser operados en El Cairo, como Abdel Shater Shanuda, un funcionario de mediana edad que padece una dolencia en la columna, o Musa, de nueve años, que necesita que le realicen una intervención quirúrgica en la mandíbula.

Aunque lograron huir de la Franja de Gaza, cuya frontera con Egipto llevaba cerrada casi un año, estos palestinos continúan atrapados en Al Arish sin saber si podrán continuar su viaje o regresar -como dicen- a la "cárcel" en la que se ha convertido Gaza.

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