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Internacional
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TAILANDIA

Desalojo y rendición de los 'camisas rojas'

El Ejército tailandés asalta el bastión de los opositores en Bangkok y deja cinco muertos, uno un reportero italiano.

Un soldado mira a un opositor muerto durante en el asalto al bastión de los 'camisas rojas'.
Desalojo y rendición de los 'camisas rojas'
RUNGROJ YONGRIT/EFE

El Gobierno de Tailandia declaró ayer el toque de queda en Bangkok, que luego extendió a otras 23 provincias del norte y noreste del país, después de que las tropas asaltaran el bastión de los 'camisas rojas' en el corazón comercial, y grupos de seguidores atacaran e incendiaran edificios en la capital y en varias provincias del país.

Al menos cinco personas murieron, entre ellas un reportero italiano, y unas 60 resultaron heridas durante los tiroteos librados por los manifestantes y soldados, que apoyados por blindados penetraron por todos los flancos en la zona ocupada desde hacía casi seis semanas. Otras dos personas perdieron la vida en los disturbios que estallaron en varias provincias del noreste del país, donde los 'camisas rojas' atacaron edificios oficiales en represalia.

A las tropas les costó poco esfuerzo derribar y sobrepasar las barricadas de neumáticos y las empalizadas hechas de cañas de bambú, que los 'camisas rojas' rociaron con combustible para quemarlas al paso de los soldados.

El cadáver de un miembro de la fuerza paramilitar del frente rojo fue hallado por los soldados al lado de su pistola, y a pocos metros los militares encontraron un manifestante con un tiro en el pecho.

Tras avanzar unos cientos de metros por diferentes calles sin encontrar casi resistencia, las tropas se detuvieron a escasa distancia del epicentro del campamento, en el que según estimaciones había en aquellos momentos 3.000 manifestantes, entre ellos muchas mujeres y personas mayores.

Cerca, paramilitares del frente rojo, algunos de ellos con armas de fuego, se entregaron y fueron detenidos, mientras los soldados estrechaban el cerco para evitar que los cabecillas escapasen aprovechando el caos en algunas áreas del campamento.

Con los líderes y manifestantes acorralados, el Gobierno anunció en un mensaje televisado que la operación militar había sido un "éxito". Acto seguido y siete horas después de que las tropas entraran en la fortaleza, los cabecillas de la protesta anunciaban su rendición y pedían a sus seguidores por la megafonía del campamento que se marcharan. "Vosotros sabéis que no os abandonaré pero ha llegado el momento de evitar más muertes, porque es a nuestros 'camisas rojas' a quienes están matando", dijo Jatuporn Promphan, cabecilla del ala del frente rojo.

Unos minutos después, Promphan y otros líderes del frente fueron escoltados por agentes de la Policía hacia el cuartel general de la institución, situado a escasa distancia. Otro de los dirigentes del ala dura, el ex cantante Arisman Pongruengrong, fue capturado cuando pretendía abandonar la ciudad y trasladado al cuartel general de la brigada especial de Policía de fronteras, en la provincia de Phetburi.

Aun así continuaron los disturbios en Bangkok con al menos 27 edificios incendiados por partidarios del frente de los 'camisas rojas', en represalia por el asalto de las tropas tailandesas.

La violencia se extendió rápidamente por provincias del noreste del país, bastión del movimiento de los 'camisas rojas' que guía y financia el ex mandatario Thaksin Shinawatra, exiliado en Dubai a raíz de que fuera condenado en rebeldía a dos años de cárcel por un delito de corrupción cometido antes del golpe de Estado que le desalojó del poder en 2006.

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