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Internacional
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PRETENDE MEJORAR EL SERVICIO A LOS CIUDADANOS

Privatización del sector público en el Reino Unido

El primer ministro excluye de su plan de acabar con el «monopolio del Estado» a la seguridad nacional y a la judicatura.

El primer ministro británico, David Cameron
El Gobierno británico presenta el mayor programa de recortes en décadas
EFE

El primer ministro británico, David Cameron, quiere que todos los servicios públicos del país puedan ser gestionados en el futuro por compañías privadas, con el objetivo de terminar con lo que llama «el monopolio del Estado».

Los cambios, adelantados ayer por el líder conservador en un artículo en el diario 'The Daily Telegraph' y que se detallarán oficialmente en las próximas semanas, permitiría a entidades privadas gestionar escuelas, hospitales o servicios municipales como el mantenimiento de parques y carreteras y el cuidado de ancianos.

En el artículo, Cameron defiende la necesidad de «un cambio completo» en el sector público para mejorar el servicio que se presta a los ciudadanos, y abre la puerta también a la participación de grupos de voluntarios y organizaciones no gubernamentales.

La idea del primer ministro es transformar los servicios públicos en el largo plazo sin tener que legislar cada vez que se quiera permitir a una empresa privada involucrarse en el sector. A las empresas proveedoras se les ofrecerían contratos con una retribución en función de los resultados y con la garantía de un aumento de los ingresos a medida que aumente la calidad el servicio.

«Crearemos una nuevo concepto, respaldado por nuevos derechos para los usuarios de los servicios públicos y por un nuevo sistema de adjudicación independiente, de que los servicios públicos deberían estar abiertos a una serie de proveedores que compitan por ofrecer un servicio mejor», argumentó el primer ministro.

Cameron excluyó del plan a la seguridad nacional y la judicatura -«donde esto no tendría sentido»-, pero defendió que «el resto de sectores pueda estar abierto a una diversidad real». Los cambios, aseguró, liberarán al sector público «de las riendas del control del Estado», reducirán la burocracia, generarán ahorro y permitirán terminar con una era de servicios «anticuados, verticales y en la que hay que conformarse con lo que uno recibe».

Cameron argumentó que la calidad de los servicios en el Reino Unido ha descendido en los últimos años si se toman como referencia «países similares», y que eso se está notando en áreas como los índices de supervivencia del cáncer y los resultados escolares.

El Estado, un papel «crucial»

«Se pondrá el poder en manos de la gente. Los profesionales recuperarán su responsabilidad. Habrá más libertad, más posibilidades de elegir y más control local», explicó el gobernante, que aclaró que el Estado seguirá teniendo un «papel crucial».

El proyecto se ha bautizado como 'servicios públicos abiertos' y su objetivo principal será «imposibilitar que el Estado vuelva a los viejos malos tiempos del monopolio del Estado». «Esta es una parte vital de nuestra visión de desmantelar el gran Gobierno y construir en su lugar una gran sociedad», agregó.

La oposición laborista y los sindicatos dicen que lo que esconde esta política es una gran privatización encubierta de servicios públicos hasta ahora intocables en este país como el NHS, el sistema de Seguridad Social creado tras la Segunda Guerra Mundial.

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