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Internacional
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LÍBANO

Cuando el trabajo de intérprete va más allá de las palabras

Una veintena de jóvenes libaneses actúan como traductores e intérpretes de español para las tropas de paz de la ONU destinadas en el sur del país, en una misión que muchas veces va más allá del mero uso de lenguas extranjeras. "Hemos vivido momentos difíciles y tensos, pero al mismo tiempo hemos actuado como mediadores para allanar algunos malentendidos", cuenta el joven Wahid Ayud, de 25 años, uno de estos jóvenes empleados por las fuerzas de paz.

La Fuerza Interina de las Naciones Unidas en el Líbano (FINUL) no sólo contribuye a mantener una paz relativa en el sur del país, sino que también brinda a los jóvenes unas oportunidades de trabajo que alivian la grave crisis económica. La FINUL está integrada por unos 12.000 "cascos azules" de más de veinte países, entre ellos de España.

Su mandato original fue aprobado por la ONU en 1978, pero quedó ampliado, con nuevas funciones, en 2006, a raíz del final de la guerra entre Israel y Hizbulá que causó mas de 1.200 muertos, 5.000 heridos y casi un millón de desplazados.

La FINUL emplea actualmente a unas 700 personas en distintas funciones, y de ellas unas 200 se dedican a cumplir labores de traducción o como intérpretes de los efectivos destinados a este país.

18 jóvenes trabajan como trauctores para las tropas españolas

El sector oriental de las tropas de FINUL está bajo mando español, y en él trabajan 18 jóvenes que se encargan de servir de traductores e intérpretes a las tropas de España, que tiene desplegados en esta región 1.100 militares.

Al igual que Wahib Ayub, Zena Yassin y Raifa Jonaife, aseguran que han adquirido una gran experiencia en estos dos años, que en otro contexto quizás hubieran necesitado de más tiempo para adquirirla. Acompañan con frecuencia a las tropas de la ONU en sus patrullas por la región, protegidos con cascos y chalecos antibalas.

Todos aseguran que su trabajo les permitió ser más conscientes de la responsabilidad y credibilidad, y coinciden en que muchas veces han tenido que emplear la diplomacia para conciliar posturas a fin de reducir la tensión entre la FINUL y la población local.

"Este trabajo ha sido una oportunidad para mí, no sólo desde el punto de vista financiero, sino también profesional", cuenta Ayub, que antes de llegar al sur del Líbano abandonó el trabajo que tenía en Beirut. "Ser traductor requiere responsabilidad y no se permite ni un error", añade.

Ayub comenzó a trabajar como intérprete con las tropas españolas gracias a un idioma que aprendió en la Universidad de San José, de Beirut y regentada por jesuitas, y un máster que obtuvo en el 2006.

Yassin, de 26 años, que vivió en Brasil, asegura que está muy contenta con todo lo que ha aprendido en su contacto con las tropas españolas. "No hacen discriminaciones, y tengo muchos amigos entre ellos", afirma. "Nuestro trabajo es una especie de aventura, sobre todo a causa de la seguridad, pero siempre nos encomendamos a Dios", agrega.

Conseguir traductores en el Líbano no es difícil, porque la población con estudios suele hablar tres idiomas. Sus herramientas son el español, el inglés, el francés y el italiano, y muchos trabajan en empresas privadas contratadas por el destacamento de la ONU.

Los ingresos que generan estos empleos permiten aliviar la crisis económica y social que sufre el sur del Líbano desde hace muchos años.

La presencia de estas fuerzas de paz genera mensualmente unos ingresos para la zona de cerca de un millón de dólares, que se suman a otros 5 millones de dólares anuales para los proyectos de desarrollo y entre 3 y 4 millones más en ayuda humanitarias, sanitarias y para las operaciones de desminado.

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