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Internacional
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LA CARRERA HACIA LA CASA BLANCA

Crisis en la campaña de Hillary Clinton

Qué mueve a Hillary Clinton para seguir en la competición cuando Barack Obama es ya el virtual ganador? "No es porque quiera demostrar mi dureza", aclaró el miércoles en Louisville (Kentucky). Ni por ambición personal, como la defendió antes el ex candidato John Edwards, sino porque está convencida de que es la única que puede vencer a John McCain en noviembre, aunque esa decisión haya abierto una crisis en su campaña.

Según 'The Wall Street Journal', la ex primera dama recibe en estos días consejos contradictorios en cada oreja. Sus principales asesores le recomiendan conceder la derrota, temerosos de que su obstinación dañe el capital político labrado con esta campaña y los 35 años de servicio público que alabó el martes el propio Obama. Tras abrir el camino de las mujeres hasta las puertas de la Casa Blanca, Clinton puede convertirse en un cimiento moral del Partido Demócrata, particularmente ahora que la formación se queda huérfana en el Senado con la enfermedad de Ted Kennedy. Otro candidato frustrado al que Jimmy Carter impidió llegar hasta la presidencia. Después de eso se convirtió en la figura más respetada del partido y abanderó en la Cámara Alta las iniciativas por la justicia social.

Quien sacaría poco partido de ello sería su marido, que junto con su fallido estratega Mark Penn la incitan a seguir en la contienda, según el rotativo. Bill Clinton cuenta en sus mítines lo difícil que fue acostumbrarse "a que no cantasen el himno cada vez que entraba en una habitación". Este genio político está convencido de que Obama perderá las elecciones presidenciales en noviembre, por lo que ha inculcado en su esposa el deber moral de salvar al país de otro mandato republicano.

Enfurecido por "el error" histórico de sus compatriotas, la cobertura "más sesgada de la historia" y ahora por "la misoginia" de los votantes, el ex presidente está poniendo sobre la mesa todo su capital político, su fortuna y su desgastado corazón. La última estrategia "postmorten" de Clinton, como la llamaba 'The New York Times', es espolear a los votantes de Florida y Michigan para que demanden la inclusión de sus votos, anulados por el partido al incumplir el calendario electoral. Aunque eso suponga arrastrar la pelea hasta la convención demócrata.

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