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ELECCIONES EN PORTUGAL

Cavaco Silva triunfa por cuarta vez

El histórico líder conservador logra de nuevo la presidencia de Portugal sin necesidad de una segunda vuelta.

El presidente reelegido, celebra su victoria
Cavaco Silva, reelegido en Portugal
EFE

El presidente de Portugal, el conservador Anibal Cavaco Silva, fue reelegido ayer para un segundo mandato de cinco años en unas elecciones que ganó por un 53,1% de los votos con el escrutinio provisional prácticamente concluido. Su principal rival, Manuel Alegre, candidato del Partido Socialista (PS), que gobierna Portugal, no logró su objetivo de obligar a Cavaco a disputar con él una segunda vuelta al obtener un 19,6% de sufragios.

Según datos de la Comisión Nacional Electoral (CNE), escrutado un 98,4% de las circunscripciones del país el líder conservador tiene garantizada su proclamación en primera vuelta para un segundo mandato de cinco años.

Las elecciones presidenciales, celebradas en medio de la grave crisis económica que vive Portugal y el temor a que deba pedir ayuda económica externa, registraron una alta abstención, del 53,3% frente al 38,7 de 2006.

En la jornada electoral se produjeron además fallos en el sistema informático y en la utilización del carné digital de ciudadano, necesario para votar, que según portavoces de la CNE pudieron perjudicar el sufragio.

Tanto Cavaco como Alegre y los otros cuatro candidatos que concurrían a los comicios habían exhortado a la población a acudir a las urnas y desafiar el clima anormalmente frío que vive estos días Portugal. Los aspirantes con menores posibilidades de ganar la elección, según los sondeos previos, dieron al final una sorpresa y sumaron más votos de lo esperado, un 26% en total, con el médico Fernando Nobre, que obtuvo el 13,9% de los sufragios, en cabeza.

Estos cuatro candidatos, procedentes de la izquierda, restaron al final más votos a Alegre que a Cavaco, pese a que su reconocido objetivo común era forzar al jefe de Estado a una segunda vuelta. Francisco Lopes, respaldado por el Partido Comunista, quinta fuerza parlamentaria, logró un 7,1%, y el diputado de Madeira José Coelho, del pequeño partido Nueva Democracia, un 4,4%. Por último, el diputado socialista y ex alcalde de la ciudad septentrional de Viana do Castelo, Defensor Moura, que se presentaba como independiente y sin el apoyo de su partido, fue votado por el 1,6% de los electores.

Sócrates promete "cooperación"

En el partido de Cavaco, el Social Demócrata (PSD), la jornada electoral se vivió con euforia, mientras en las filas del PS se notaba el temor a que un segundo mandato del líder conservador haga aún más tensa la ya difícil cohabitación con el primer ministro socialista, José Sócrates.

Tras conocer los resultados, Sócrates prometió una "leal cooperación" con el político conservador, y resaltó la importancia de que ambos poderes "se empeñen" en la solución de los problemas del país. "Apreciamos el ejemplo de combatividad cívica en esta campaña electoral (de Alegre). Es difícil dar el paso de presentarse ante el actual presidente de la República", aseguró el primer ministro.

El PS ganó las elecciones municipales y legislativas de 2009, pero perdió la mayoría absoluta lograda en 2005 y solo ha podido aplicar las duras medidas económicas necesarias para reducir el déficit fiscal luso gracias a la abstención del PSD en el Parlamento.

La campaña electoral, en la que Cavaco reprochó la mala situación en la que se encuentra el país tras seis años de gestión socialista, ha agravado aún más el distanciamiento con el Gobierno, que advirtió a su vez de que no permitirá que el jefe de Estado se inmiscuya en las tareas del Ejecutivo.

Sobre las malas relaciones entre los dos grandes partidos, que han gobernado las tres décadas de democracia portuguesa instaurada por la Revolución de 1974, planea la grave crisis económica y la posibilidad de unas elecciones legislativas anticipadas. El presidente del PSD, Pedro Passos Coelho, advirtió ya que, si Portugal se ve obligado a pedir ayuda financiera externa, solicitará que se celebren nuevos comicios, aunque durante la campaña Cavaco aseguró que no tiene "apetito" por usar su atribución de disolver el Parlamento.

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