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EE.UU.

Bush advierte en su última rueda de prensa de la amenaza de otro 11-S

El presidente saliente de EE. UU. avisa a Obama del peligro de un nuevo atentado. Vuelve a pedir a Hamás que cese los ataques y reitera el derecho de Israel a defenderse.

Los periodistas reciben a Bush, en la que fue su última rueda de prensa como presidente.
Bush advierte en su última rueda de prensa de la amenaza de otro 11-S
J. R./Reuters

El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, advirtió ayer al próximo inquilino de la Casa Blanca que la mayor y más urgente amenaza a la que se enfrentará a partir del 20 de enero es a un nuevo atentado terrorista en suelo estadounidense, ya que todavía existen “enemigos” en el extranjero que quieren “perjudicar” al país.

“La amenaza más urgente que deberán afrontar Barack Obama y los próximos presidentes será tener que lidiar con un atentado contra nuestro territorio. Me gustaría que no fuera así, pero todavía hay enemigos por ahí que quieren perjudicar a Estados Unidos. Y esa será la mayor amenaza”, afirmó Bush en su última rueda de prensa en la Casa Blanca antes de entregar el mando la próxima semana.

Aunque en tono pausado y relajado, el todavía presidente no dudó en volver a recurrir a su mejor discurso belicista -el de después de los atentados terroristas del 11 de septiembre- para defenderse de las críticas a su Administración por algunos temas polémicos como las torturas en los interrogatorios y advertir a los estadounidenses de que el país todavía corre el riesgo de sufrir un ataque terrorista.

“¿Recordáis cómo estaban las cosas después del 11 de septiembre? La gente se preguntaba, ‘¿cómo no lo vieron venir?, ¿cómo no ataron bien los cabos?’ Entonces, empezamos a adoptar algunas medidas para atar bien los cabos, y después la gente empezó a preguntarse, ‘¿cómo están atando los cabos?”, añadió Bush.

Por otro lado, volvió a traer a colación a los países del “Eje del Mal” -Iraq, Irán y Corea del Norte- para insistir en que Teherán y Pyongyang siguen representando un peligro, y particularmente lamentó que la comunidad internacional continúe debatiendo sobre el programa nuclear norcoreano. “Corea debe cumplir sus compromisos y permitir un proceso de verificación serio”, indicó.

Respecto a Iraq, lamentó una vez más haber dicho cosas “que no debería haber dicho” y reconoció que fue un error proclamar la victoria tan solo un mes después de la invasión. “Había una pancarta con la frase ‘misión cumplida’ que iba dirigida a los marineros del barco, pero transmitió un mensaje erróneo. Yo no creía que la guerra se había terminado”, indicó Bush.

Asimismo, el presidente estadounidense se pronunció sobre la violencia en Oriente Próximo para reiterar el derecho de Israel a defenderse de los ataques contra su territorio y para exigir a Hamás que ponga fin al lanzamiento de cohetes, todo ello para alcanzar un alto el fuego que sea sostenible y duradero en el tiempo.

Por otro lado, el presidente de Estados Unidos pidió al Congreso que apruebe los 350.000 millones de dólares (296.786 millones de euros) correspondientes a la segunda parte del plan de rescate de Wall Street, después de que así se lo pidiera el mandatario electo, Barack Obama, según informó la Casa Blanca.

“Esta mañana (por ayer), el presidente electo pidió al presidente Bush que notificara formalmente al Congreso su intención de acceder a los 350.000 millones y el presidente Bush aceptó su petición”, afirmó la portavoz de la Casa Blanca, Dana Perino.

Poco antes, el propio Bush había asegurado en su última rueda de prensa que Obama todavía no se lo había solicitado y que él no haría las gestiones ante el Capitolio salvo que el presidente electo se lo pidiese expresamente.

Una vez hecha la petición formal, los otros 350.000 millones de dólares podrían estar listos en unas dos semanas, por lo que el nuevo presidente podría disponer de ellos nada más empezar su mandato.

“Decepción” de Obama

Omaba expresó ayer su “decepción” por la falta de transparencia en la gestión del plan de rescate financiero aprobado por el Congreso.

En declaraciones tras reunirse con el presidente mexicano, Felipe Calderón, en el Instituto Cultural Mexicano en Washington, Obama anunció que va a cambiar alguna de las prioridades a las que se va a destinar ese dinero, y dijo que se centrará en la inversión en la vivienda y en la pequeña empresa.

Obama expresó su “decepción por la falta de transparencia y el fracaso en tomar medidas valientes” a la hora de desembolsar los fondos del plan. Hasta el momento, el Congreso ha desembolsado cerca de 300.000 millones de dólares y Obama pidió al presidente Bush que autorice el desembolso del resto.


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