EXPULSIÓN DE GITANOS

Bruselas da marcha atrás y no expedientará a Francia por discriminar a los gitanos

Amonesta al Gobierno de Sarkozy y le da un plazo de 15 días para que ajuste su legislación a la directiva europea.

Un policía observa a un gitano rumano con una niña, el 19 de agosto en Saint Martin d'Heres.
Bruselas da marcha atrás y no expedientará a Francia por discriminar a los gitanos
M./M. G./EFE

La Comisión Europea (CE) ha amonestado políticamente a Francia en el caso de las expulsiones de gitanos amenazándola con iniciar en breve un expediente sancionador si no alinea su legislación con la directiva europea que garantiza la libre circulación de ciudadanos comunitarios.

El Ejecutivo comunitario anunció ayer que abrirá expediente a Francia por este motivo, cosa que todavía no ha hecho a la espera de que París presente antes del 15 de octubre un plan detallado para que sus procedimientos de expulsión casen totalmente con la ley-marco europea de 2004.

En una clara señal de apaciguamiento hacia París, Bruselas ha optado de momento por no expedientar a Francia por discriminación contra la minoría gitana, otra de las posibilidades que barajó a raíz de las polémicas expulsiones.

La tensión entre las autoridades francesas y el Ejecutivo de la UE alcanzó su punto máximo durante la última cumbre europea, celebrada el 16 de septiembre, en la que el presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, y el de la Comisión, José Manuel Durão Barroso, se afearon en público su comportamiento respectivo.

Barroso y el colegio de comisarios optaron ayer por no llevar más lejos el enfrentamiento con Francia, aunque la CE mantiene su amenaza de abrir un expediente. "Francia no trasladó correctamente la normativa europea a su derecho nacional, privando a los ciudadanos de derechos y garantías. Esto debe ser corregido y por ello la CE actúa con firmeza", manifestó la comisaria de Justicia, Viviane Reding, en una declaración tras el debate de los comisarios.

Francia deberá remitir a la CE un borrador de la directiva correctamente adecuada al derecho nacional, acompañado de un calendario preciso, todo ello en un máximo de 15 días.

Por lo que respecta a la posible discriminación contra los gitanos, argumento que podría haber dado pie a un proceso de infracción paralelo, el Ejecutivo comunitario ha tenido que renunciar a una advertencia formal equivalente, aunque ha pedido en una carta más datos sobre las expulsiones de este verano. La semana pasada Reding consideraba que la circular administrativa francesa del 5 de agosto era un claro "indicio" de discriminación, pero no ha podido reunir pruebas concluyentes.

En una audiencia ante las comisiones de Libertades Civiles y de Asuntos Sociales del Parlamento Europeo, la comisaria de Justicia explicó, no obstante, que quiere pruebas de las garantías que dio el Gobierno francés a la CE el pasado 22 de septiembre.

Bruselas se ha limitado de momento a tomar nota de las informaciones según las cuales las autoridades francesas han anulado la polémica circular en la que se instaba a la policía a desmantelar los campamentos ilegales, especialmente los de los gitanos.

Aunque en sus conclusiones de ayer, el colegio de comisarios señala a Francia en particular, otros Estados miembros están siendo investigados en lo que respecta a la trasposición y aplicación de la directiva europea sobre libre circulación. Así, después del 15 de octubre, Bruselas podría anunciar procedimientos de infracción contra otros países aparte de Francia, en procesos que serán "individualizados y con las pruebas adecuadas", según Reding.

Estudio de los fondos europeos

Por su parte, la comisaria de Interior, Cecilia Malmström, así como el de Asuntos Sociales, Laszlo Andor, reiteraron que un grupo de trabajo estudiará si se están invirtiendo eficazmente los fondos europeos destinados a la integración de los gitanos.

Asimismo, Reding, Malmström y Andor dijeron que siguen trabajando para presentar un programa integral para los romaníes en la UE, programa que la CE presentará a los Veintisiete en 2011. Las expulsiones de gitanos acapararon la actualidad comunitaria las últimas semanas desde que Reding las comparase con las deportaciones de la II Guerra Mundial, una afirmación que desató la indignación de Sarkozy y su Gobierno.