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Brown se posiciona como el líder laborista para "una nueva era global"

El primer ministro británico, Gordon Brown, se presentó ante las bases de su partido en el congreso anual como el hombre para liderar "el primer Gobierno laborista de la nueva era global", basado en un modelo económico respetuoso con el entorno y lleno de oportunidades.

El primer ministro británico, Gordon Brown, se presentó ante las bases de su partido como el hombre para liderar "el primer Gobierno laborista de la nueva era global", basado en un modelo económico respetuoso con el entorno y lleno de oportunidades.

En su esperado discurso ante el congreso anual del Partido Laborista, Brown, arropado por su esposa, Sarah, que le presentó como su "héroe", intentó devolver a los militantes la confianza en su formación -diezmada por la gran ventaja que otorgan todos los sondeos a los conservadores- y advirtió, también al resto del electorado, que "los cambios tienen consecuencias".

El 'statu quo' que defienden los conservadores, dijo, "no es una opción", sino que hay que seguir progresando en la etapa que se abre tras la crisis crediticia.

"Las próximas elecciones no serán un concurso hacia un cuarto mandato, sino para el primer Gobierno laborista de la nueva era global", afirmó Brown ante el Congreso, el último antes de las elecciones generales previstas, como muy tarde, para junio de 2010.

El "nuevo modelo económico" que propuso se basa en tres principios: el mundo financiero debe servir a los ciudadanos y la industria y no a la inversa -se introducirá un límite al cobro de primas-; la economía del futuro será ecológica y se potenciará la educación con igualdad de oportunidades.

Brown anunció la creación de una Corporación Nacional de Inversiones que dará financiación a las empresas y la potenciación de la actividad bancaria tradicional del servicio de Correos, que se ha reducido pese a la oposición popular.

En marcado tono electoral, el primer ministro se comprometió a proteger los servicios públicos -en especial el de salud (NHS), la joya de la corona de los logros históricos laboristas- y a invertir más en las escuelas públicas.

Guardería pública a partir de los dos años

Algunas de las medidas más aplaudidas fueron las de restablecer el vínculo entre salario y pensión en el caso de la más baja y ofrecer plazas públicas de guardería a partir de los dos años, frente a los tres actuales.

También fue bien acogida la promesa de crear un Servicio Nacional de Atención para los ancianos, hacer un referendo para un sistema electoral más proporcional y abolir los escaños hereditarios en la Cámara de los Lores.

En un terreno más polémico, anunció la creación de una red de casas supervisadas para las madres solteras de menos de 18 años y la puesta en marcha de proyectos de "intervención familiar", para controlar, ayudar y penalizar a algunas de las 50.000 "familias más caóticas" del país.

Atajar la cultura del alcohol entre los jóvenes y aumentar la presencia policial en los espacios públicos fueron otras iniciativas propuestas, además de garantizar que no habrá documento nacional de identidad (DNI) obligatorio para los británicos.

Brown pasó de puntillas por los asuntos exteriores como Afganistán, Irán o los territorios palestinos -con la excepción del G-20, del que intentó sacar rédito al destacar su gestión-, y aseguró que había hecho las cuentas para poder pagar por sus promesas.

Dentro del ya anunciado plan a cuatro años para reducir el déficit del Estado a la mitad, aseguró que se subirán los impuestos en la franja más alta de ingresos y en medio punto porcentual la cotización a la seguridad social a partir de 2011, además de llegar a "acuerdos realistas" sobre los salarios en el sector público.

Aquí, remarcó el jefe del Gobierno, es donde los votantes tienen la opción: la del Partido Conservador de "recortar la inversión ahora" y eliminar el impuesto sobre las herencias "que solo beneficia a 3.000 propiedades adineradas", o la alternativa laborista de "proteger y mejorar" los servicios públicos.

"Es la elección más importante en una generación", avisó, tras criticar la falta de propuestas de los "tories" para salir de la recesión y su ideología "obsoleta" de "dejarlo todo en manos del mercado".

Hacia el final de un discurso que terminó en ovación, Brown, descrito por su esposa como un hombre que "se levanta y se acuesta pensando en las cosas que importan" y que "siempre pone a la gente primero", resumió su mensaje al electorado: "Las próximas elecciones -dijo- no serán sobre mi futuro, sino sobre el vuestro".

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