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INCENDIOS EN RUSIA

El fuego sigue devastando parte de Rusia

Hay más de 30 muertos, cientos de heridos y miles de rusos que se han quedado sin hogar.

Una mujer mira su casa reducida a escombros por el fuego en Voronez, Rusia.
El fuego sigue devastando parte de Rusia
ALEXEY SAZONOV/AFP

Una ola de fuego sigue devastando viviendas y una enorme superficie boscosa del país más extenso de la Tierra: la cúpula de gobierno de Rusia declaró el estado de emergencia nacional e implicó al Ejército en la lucha contra los peores incendios en décadas.

La situación en numerosas regiones y sobre todo en el centro de la parte europea del país empeoró considerablemente durante el fin de semana, como anunció el jefe del centro de crisis nacional, Vladimir Stepanov, citado por la agencia Interfax. "¡Arde Rusia!", escribía el diario moscovita 'Kommersant' en un especial dedicado a los incendios.

Más de 30 personas han muerto y cientos de ellas han resultado heridas, mientras miles de rusos se han quedado sin hogar.

El Ministerio de Protección Civil en Moscú habló ayer de 438 focos activos de incendios. En total se calcinaron en las últimas semanas unos 5.500 kilómetros cuadrados. El fuego se extiende también en la lejana península de Kamchatka, al este del país, y en la región de la taiga rusa.

El jefe de gobierno, Vladimir Putin, convocó para hoy una reunión de crisis del gabinete en Moscú con la presencia de los gobernantes de las regiones afectadas. El Ministerio de Protección Civil puso en marcha aviones, aplanadoras y trenes con enormes tanques de agua para luchar contra las llamas.

El presidente Dmitri Medvedev defendió en su encuentro con el ministro de Defensa, Anatoli Serdiukov, su decisión de hacer intervenir a más de 2.000 soldados con técnica pesada. "Es una auténtica catástrofe natural que ocurre como mucho cada 30 ó 40 años, por lo que el Ministerio de Defensa debe actuar", dijo.

Las autoridades decretaron el estado de excepción en 14 regiones, donde decenas de miles de efectivos luchan contra las llamas, que se extienden en algunos lugares hasta 100 metros por minuto por la acción de fuertes vientos.

Especialmente dramática sigue siendo la situación en Nishni Novgorod, a unos 400 kilómetros al este de Moscú, el lugar que está sufriendo la mayor devastación. En la región se encuentra también el centro de investigación atómico de Sarov. Se trata ahora de proteger sobre todo de las llamas a las instalaciones nucleares, destacó el ministro de protección civil, Sergei Shoigu. Las malas condiciones de visión dificultaban la labor de los aviones de extinción. Varios Iljushin Il-76 con tanques de agua y helicópteros Mi-8 sobrevolaban ayer el cielo ruso.

"En 17 regiones la situación puede empeorar aún más", dijo Shoigu. En muchas zonas las llamas ya redujeron a cenizas cientos de viviendas. También se complica la situación en los alrededores de Moscú, donde ayer se registraban 130 focos de incendios.

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