El Papa afirma que la homosexualidad "no es un delito, es un pecado"

Invita a los obispos a actuar con "ternura" con los gais y a luchar contra las leyes que los criminalizan.

El papa Francisco, en Roma
El papa Francisco, en Roma
GUGLIELMO MANGIAPANE

La homosexualidad es "un pecado", una "condición humana", pero "no es un delito". En una entrevista publicada este miércoles por la agencia estadounidense Ap, el Papa Francisco arremete contra las leyes que criminalizan a los gais, al considerarlas "injustas", y también contra los obispos que las apoyan. "Somos todos hijos de Dios, que nos quiere como estamos y con la fuerza que luchamos cada uno por nuestra dignidad. Ser homosexual no es un delito. Pero sí es un pecado. Distingamos pecado de delito. Pero también es pecado la falta de caridad con el prójimo", afirma el Pontífice, invitando a los fieles a preguntarse si cumplen con este último mandato.

También anima a los miembros de la Iglesia católica a presionar a los Estados que todavía penalizan la homosexualidad para que dejen de hacerlo. Es una tarea que deben impulsar los obispos locales, aunque les toque hacer "un proceso de conversión" para superar la "cultura" homófoba del lugar. "Ternura, por favor, ternura, como la tiene Dios con cada uno de nosotros", recomienda Jorge Mario Bergoglio en esta primera entrevista tras el fallecimiento de Benedicto XVI el pasado 31 de diciembre.

Precisamente aprovecha la ocasión para elogiar a su antecesor, al que califica de "caballero" y "buen compañero" que le daba "seguridad". A pesar de que algunos comentarios del Papa emérito sobre el celibato sacerdotal y los abusos sexuales fueron interpretados como una advertencia a Francisco, este nunca los consideró una crítica, reconociendo no obstante que existe un sector eclesial incómodo con su pontificado. Tras la "sorpresa" que supuso su elección, algunos jerarcas comenzaron a estar molestos "al ver mi defectos, que no les han gustado". Bergoglio pide a sus críticos que le hablen "a la cara, porque así crecemos todos".

En su conversación en español con la agencia estadounidense, el Papa, que cumplió el pasado mes de diciembre 86 años, aprovecha para remarcar una vez más que, al menos por el momento, no tiene ninguna intención de renunciar al pontificado. "Puedo morir mañana, pero vamos, está controlado. Estoy bien de salud para mi edad", afirma con cierta sorna. Reconoce, eso sí, que ha sufrido recientemente una pequeña fractura de un hueso de la rodilla debido a una caída, aunque ya se le ha curado sin necesidad de ser operado gracias a una terapia más conservadora. También confiesa que le han vuelto los divertículos que le obligaron a sufrir una intervención en 2021 en la que se le extirparon 33 centímetros del intestino grueso.

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