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Rusia niega una matanza de civiles en Ucrania al asegurar que el tren bombardeado era militar

Moscú dice haber "eliminado" a 200 reservistas en la estación de Chaplino y Kiev eleva a 25 los viajeros fallecidos.

Una mujer observa los destrozos causados por el bombardeo ruso en Chaplino.
Una mujer observa los destrozos causados por el bombardeo ruso en Chaplino.
EP

El bombardeo perpetrado por Rusia la noche del miércoles contra la estación de tren de Chaplino, en la región central de Dnipropetrovsk, ha vuelto a demostrar que la guerra en Ucrania no se libra únicamente en el campo de batalla. También miden sus fuerzas en el terreno de la información, con un cruce continuo de versiones contrapuestas y mutuas acusaciones. 

No en vano, después de que Kiev calificara lo ocurrido como una matanza de civiles que se ha cobrado ya la vida de 25 viajeros, Moscú salió al paso ayer para asegurar que se trató de una exitosa acción contra un convoy del Ejército que "eliminó" a 200 soldados reservistas.

Rusia se sacudió las acusaciones tras las duras condenas que recibió de la comunidad internacional por una operación que tuvo lugar el mismo día en que se cumplían seis meses del inicio de la invasión y 31 años de la independencia de Ucrania. "Un misil Iskander impactó directamente en un tren militar de la estación de Chaplino eliminando a más de 200 militares de la reserva de las Fuerzas Armadas ucranianas", zanjó el Ministerio de Defensa en un comunicado.

Según el Kremlin, el convoy se dirigía hacia "zonas de combate" del este de Ucrania, donde se encuentran las tropas de Moscú. Mientras tanto, el gobernador de Dnipropetrovsk, Valentin Reznichenko, daba cuenta de que proseguían las operaciones de rescate para hallar supervivientes después de que el proyectil impactara contra el tren y cuatro vagones quedaran envueltos "en llamas", como describió el presidente Volodímir Zelenski en una comparecencia telemática el miércoles ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.

Para Kiev la versión ofrecida ayer por el Kremlin es una evidencia más de su campaña de propaganda y desinformación. Oleg Nikolenko, portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores ucraniano, denunció el "terrorismo de Moscú" al informar en Twitter de que son ya "25 los civiles muertos tras el disparo de un misil" en la estación de Chaplino, una población de 3.000 habitantes. Según el operador ferroviario del país, el ataque dejó también 31 heridos al ser alcanzados varios edificios de viviendas.

Los datos, en cualquier caso, no parecían estar del todo claros ya que los servicios del fiscal general de Ucrania hablaban de "diez civiles muertos, entre ellos dos niños de 6 y 11 años, y otros diez heridos, dos de ellos menores", en la estación y en los alrededores, lo que daba a entender que podía haber otras víctimas que no fueran civiles.

De lo que sí ha habido constancia, tal y como advirtió el martes EE. UU. cuando instó a sus ciudadanos a abandonar cuanto antes Ucrania, es que Rusia ha intensificado su ofensiva. "El número de bombardeos contra ciudades y pueblos aumentó. En las últimas 24 horas, la Policía registró 58, muchos más de los que teníamos normalmente", declaró en Telegram Evhen Enin, viceministro de Interior. Según los medios locales, nueve regiones fueron atacadas. Las incursiones, si bien se centraron en distritos de Dnipropetrovsk, también se registraron en Jmelnitski, en el oeste del país y alejado del frente; en la ciudad sureña de Mykolaiv, así como en Járkov y Donetsk, en el este.

"Rendirán cuentas"

A pesar del choque de versiones, tanto la UE como EE. UU. se mostraron firmes en su condena a Moscú por el bombardeo ruso en Chaplino. "Los responsables del terrorismo con cohetes rusos rendirán cuentas", aseguró el jefe de la diplomacia europea, Josep Borrell, que la semana que viene presidirá reuniones de los ministros de Exteriores y Defensa de los Veintisiete en Praga para hablar de la crisis. En términos similares se expresó el secretario de Estado, Antony Blinken, al advertir que "el ataque con misiles de Rusia en una estación de tren llena de civiles se ajusta a un patrón de atrocidades".

Con el propósito de que no haya impunidad, el Gobierno ucraniano aboga por la creación el próximo año de un tribunal internacional para juzgar al presidente ruso, Vladímir Putin, y a los responsables de la invasión. "Es la única opción para que rindan cuentas rápidamente los criminales", señaló a AFP Andrii Smirnov, jefe adjunto de la Administración presidencial.

Hasta el momento, unos 600 sospechosos de "crímenes de agresión" han sido identificados. Pero los casos de abusos y violaciones de derechos humanos no dejan de registrarse. Ayer precisamente la ONG Human Rights Watch desveló que 689 civiles han muerto en Ucrania a causa del "uso generalizado" de bombas de racimo por parte de Rusia, que es el único país del mundo que utiliza este tipo de armamento "inconcebible e ilegal".

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