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La sustitución de Johnson destapa diferencias 'tories' sobre impuestos

Las primarias del Partido Conservador iluminan el avance de las minorías étnicas y la confirmación de las mujeres.

British Prime Minister Boris Johnson makes a statement at Downing Street in London, Britain, July 7, 2022. REUTERS/Peter Nicholls BRITAIN-POLITICS/
Boris Johnson en una imagen de archivo
PETER NICHOLLS

Tras el primer debate en televisión, el viernes, entre los cinco candidatos para ser líder del Partido Conservador y primer ministro del Reino Unido, una encuesta identificó como el preferido del público a Tom Tugendhat. Fue el menos votado por los diputados el jueves, en la última ronda para purgar la lista y presentar a los miembros del partido a los dos elegidos.

El exmilitar ya había sido aplaudido por la audiencia presente en el estudio de la televisión Channel 4. Cuando el presentador preguntó a los candidatos si Boris Johnson es honesto, divagaron para formular su mejor respuesta. Tugendhat respondió con un simple 'no' y la audiencia aplaudió. Confianza en los políticos es un asunto que se menciona en esta campaña.

El asunto que provoca más discusión es, sin embargo, el de la fiscalidad. En realidad, Tugendhat, Penny Mordaunt y Kemi Badenoch no prometen más que regalos a sus votantes -reducción del IVA en combustibles, eliminación de cargas verdes en la factura energética- sin presentar por el momento una filosofía radicalmente diferente a la del favorito, el exministro de Hacienda, Rishi Sunak.

La actual responsable de Asuntos Exteriores, Liz Truss, es la abogada de una política diferente. Batalla con Mordaunt por la segunda plaza. Cuenta con el apoyo de Johnson y de aliados del primer ministro en funciones; también de 'brexiters' radicales, aunque en el referéndum de 2016 Truss hizo campaña por la permanencia en la Unión Europea y se expresó en términos dramáticos sobre la marcha.

Recibe el apoyo de los leales a Johnson, que se unen contra Sunak, a quien acusan de deslealtad. Y también le apoyan quienes creen que la marcha de la UE no tiene sentido si el Reino Unido no se libera de regulaciones heredadas por la pertenencia al mercado común durante cuatro décadas, y genera el crecimiento que provocaría una fiscalidad baja.

Una victoria de Sunak, que para paliar el endeudamiento de la pandemia ha aumentado los impuestos a empresas y particulares, creando una presión fiscal solo comparable con la de los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial, mantendría su política ecléctica. Una victoria de Truss acercaría al Reino Unido al objetivo de devenir un remedo de Singapur. La victoria de los otros no causaría terremotos.

No hay diferencias sobre el objetivo de emisiones netas cero en 2050. Tampoco se ha alejado ninguno de los candidatos del proyecto de ley que anularía una buena parte del Protocolo irlandés, que permitió firmar el Acuerdo de Retirada de la UE. Ninguno se ha distanciado de la política 'johnsoniana' de igualar la economía del norte con la del sur, o con la polémica deportación a Ruanda de inmigrantes o refugiados

Orígenes multiétnicos

Nunca en la historia de los grandes partidos políticos británicos ha habido una elección para líder nacional con tantos candidatos procedentes de familias inmigrantes. Entre los once iniciales, había siete: dos de origen pakistaní, una bengalí, un indio, un judío, una nigeriana y un iraquí. Entre los cinco que quedan, hay dos, Sunak, familia india, y Badenoch, nigeriana.

Tres mujeres permanecen en el proceso, que se reanuda este lunes. El Partido Conservador ha promovido a dos mujeres como líderes y primeras ministras: Margaret Thatcher, 1979-1990, y Theresa May, 2016-19. El Partido Nacional Escocés(SNP) tiene a Nicola Sturgeon como líder y ministra principal desde 2014. Los Liberal-Demócratas tuvieron como líder en los bancos de la oposición a Jo Swinson desde julio a diciembre de 2019. El Partido Laborista nunca ha tenido una líder.

Este procedimiento de elección se introdujo en el Partido Conservador en 2001, tras la aplastante derrota de los conservadores liderados por William Hague. El joven político, vapuleado en las urnas por Tony Blair, había cambiado las reglas, dando la última palabra a los miembros del partido. En dos ocasiones, Michael Howard en 2013 y May en 2016, solo quedó un candidato tras el procedimiento del grupo parlamentario.

La desconfianza en los políticos quizás ha aumentado, pero no hay duda sobre el aumento de la transparencia. Antes de que los conservadores introdujesen este método de elección de sus líderes, había una votación del grupo parlamentario sobre los candidatos y era elegido el que obtuviese más votos, con la condición de que aventajase al segundo por un 15% de los sufragios.

Hasta 1965, la elección de nuevo líder estaba también restringida al grupo parlamentario, pero la decisión se tomaba a puerta cerrada, consultando en una cábala de unos cuantos días entre hombres poderosos y otros que querían serlo. Así se nombraban también los jueces hasta fecha reciente, y el resultado era de unos tribunales con reputación de independencia.

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