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invasión de Ucrania

Aviones espía al borde del abismo en Ucrania

Desde el inicio de la invasión, las aeronaves de vigilancia de la OTAN se despliegan en la frontera sin ocultarse.

Avión AWACS de la OTAN
Avión AWACS de la OTAN
AFP

La frontera sur de Ucrania, en las orillas del mar Negro, es cada día un avispero de aviones espía de la OTAN que vigilan de forma permanente lo que está sucediendo en el país invadido por Rusia. Lo más llamativo es que este dispositivo militar no está oculto sino que cualquier aplicación digital que permita seguir los vuelos comerciales en tiempo real muestra la evolución de los sofisticados modelos dedicados a reunir información electrónica de los ejércitos ucraniano y ruso. Drones, plataformas de reconocimiento y enormes aviones cisterna se encuentran de forma permanente sobre Rumanía, a apenas unos veinte kilómetros del escenario del conflicto, y son visibles para todo el mundo. Una transparencia insólita en una guerra.

Una de las preguntas más obvias ante esta exhibición es cómo es posible que los vuelos espía de la OTAN sean públicos y, por lo tanto, la propia inteligencia rusa pueda saber dónde se encuentran estos dispositivos. Según expertos consultados por este periódico, la explicación más sencilla es que los militares occidentales están haciendo llegar un mensaje a los invasores rusos al no ocultar sus aparatos. Es decir, quieren que el Gobierno de Moscú sepa que está siendo vigilado de forma permanente. Después de todo, las mismas fuentes destacan que si la aviación de la organización atlántica quisiera, aunque debe hacer frente a los requerimientos de identificación que exige utilizar rutas comerciales aéreas, sí podría hacer mucho más opacos sus vuelos.

En cualquier caso, las aeronaves que cualquier ciudadano puede localizar desde su ordenador con aplicaciones como 'Flightradar24' carecen, por ejemplo, de la tecnología 'Stealth' -indetectable al radar- y que, sin duda, también opera en la región en conflicto. En el registro de vuelos, por otra parte, no aparecen ni los cazas ni otros aparatos de combate. El espacio aéreo sobre Ucrania -en el que sin duda se están moviendo todo tipo de naves rusas- está vacío como si allí no sucediera nada.

El avión más moderno que se despliega cada día en el mar Negro es el 'Global Hawk', uno de los últimos drones del arsenal norteamericano. Esta aeronave no tripulada dispone de un radar y sistemas de recolección de información que pueden operar tanto de noche como de día, así como atravesar espesas capas de nubes. Dado que se trata de tecnología secreta, muchas de sus aplicaciones se desconocen por lo que se ignora el nivel de datos que puede recoger cada día esta plataforma. Este dron, por otra parte, estuvo volando sobre Ucrania de forma constante en los días previos a entrada de las tropas rusas en el país pero en el instante en el que se confirmó la invasión se trasladó a Rumanía.

El vuelo más delicado

De forma casi rutinaria, el dron despega a primeras horas de la mañana de la base de la OTAN de Sigonella, en la isla italiana de Sicilia, sobrevuela Grecia, Bulgaria y Rumanía, gira hacia el Este y comienza a orbitar sobre las aguas del mar Negro. Su vuelo le acerca a unos cien kilómetros de Sebastopol, en la península de Crimea. Dentro de las distintas rutas de los aviones espía, esta es una de los más delicadas puesto que se coloca no muy lejos de una región de Ucrania que se declaró independiente de forma unilateral en 2014, para unirse a Rusia de forma inmediata. Ni Kiev ni la mayoría de la comunidad internacional reconocen su soberanía.

Al aproximarse a Crimea, el 'Global Hawk' se acerca también a las bases que mantiene la flota rusa del Mar Negro. Es en esas aguas donde fue hundido el buque insignia de la Armada de Putin, el 'Moscú', alcanzado por un misil ucraniano. El dron, en este sentido, vigila unas costas claves en la guerra. El Gobierno de Kiev ha señalado en varias ocasiones que los navíos de guerra rusos procedentes de esta península podrían intentar un desembarco en la ciudad de Odessa, en Ucrania. En cualquier caso, el desplazamiento de barcos necesario para una operación anfibia sería detectado al instante tanto por el dron como por los satélites. Tampoco se encuentra muy lejos de su área de despliegue la isla de Las Serpientes, un islote que fue conquistado por Rusia en los primeros días de la invasión -allí fue donde un soldado ucraniano mandó a 'tomar por culo' a los marineros del 'Moscú' cuando le pidieron que se rindiese- y que ahora es escenario de intensos combates con misiles, drones y cazas.

No muy lejos del 'Global Hawk' se encuentran también de forma habitual otras dos aeronaves de vigilancia de la OTAN: el 'Sentry' y el 'Rivet Joint'. El primero es un sistema de alerta de mando y control aerotransportado -'Awacs', por sus siglas en inglés- y resulta inconfundible por la enorme cúpula emplazada sobre el fuselaje y que alberga un radar de largo alcance. El 'Sentry' es capaz de recoger información sobre movimientos de todo tipo de vehículos a una distancia aproximada de cuatrocientos kilómetros. Además, pude convertirse en una plataforma desde la que organizar el vuelo de decenas de aviones, en especial, cazas de combate. No obstante, se trata de un modelo anticuado y está siendo renovado.

De forma cotidiana, uno de los distintos modelos este avión espía despega de una base en Turquía o Grecia y comienza a volar en círculos a unos pocos kilómetros de la frontera con Ucrania, dentro del espacio aéreo rumano. En ese momento, una ciudad clave como Odessa se encuentra a apenas doscientos kilómetros del radar del avión. Esta localidad es la tercera más grande del país y la principal salida al mar de Ucrania. El pasado 3 de abril Rusia la atacó con misiles pero las autoridades fueron alertadas, con lo que se consiguió que la población tuviera tiempo de refugiarse e incluso se derribaron algunos de los cohetes.

Un segundo avión de la OTAN que se acerca a Ucrania, el 'Rivet Joint', es un sistema de espionaje mucho más avanzado que el 'Sentry'. Esta aparato, reconocible por su alargada proa, es capaz de intervenir todo tipo de señales electrónicas para controlar las comunicaciones del enemigo. Estas naves despegan tanto desde Turquía como de las bases de la OTAN en el Reino Unido y se dedica a realizar largas pasadas frente a la frontera de Ucrania.

37 toneladas de combustible

Para mantener en activo este dispositivo, otros modelos se desplazan a diario hasta Rumanía: los aviones cisternas que se encargan de que los aeroplanos espía reposten en vuelo. Dos 'Stratotanker' capaces de trasladar en sus bodegas hasta 37 toneladas de combustible se sitúan también cerca de la frontera y a lo largo de la jornada reciben la visita del 'Sentry' y el 'River Joint' para reabastecerse. De esta manera, el avispero de aviones espía se mantiene horas y horas en la frontera, a la vista de todo el mundo. 

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