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El Batallón Azov pide ayuda para los atrincherados en la acería de Mariúpol

Los soldados ucranianos resisten en los túneles de las instalaciones de Azovstal hambrientos, casi sin luz, con graves heridas y sin garantías sanitarias.

Planta de la acería Azovstal.
Planta de la acería Azovstal.
ALEXANDER ERMOCHENKO

Sucios, heridos y a oscuras o en penumbra. Así resisten los soldados ucranianos que todavía sobreviven al asalto ruso a la acería Azovstal, en Mariúpol. Sus rostros y condiciones de vida han sido hechas públicas en el canal de Telegram del Batallón Azov, a través del cual la unidad pidió este miércoles ayuda para poder ser evacuados y recibir ayuda médica.

La situación en la ciudad costera es desesperada desde hace semanas. El avance ruso ha progresado con lentitud, pero finalmente toda la resistencia ucraniana se terminó concentrando en las instalaciones industriales, un espacio gigantesco que bajo tierra suma más de 20 kilómetros de túneles. En ellos se refugiaban decenas de civiles y un número incierto de militares mientras una lluvia incesante de proyectiles caía en la superficie.

El 3 de mayo, el asalto al complejo se recrudeció y las fuerzas rusas lograron irrumpir en las instalaciones. El pasado sábado, después de varios intentos, se logró sacar a todos los civiles, tal y como confirmó la viceprimera ministra de Ucrania, Iryna Vereshchuk. No fue una operación sencilla, como confirmó ella misma, ya que hubo "violaciones constantes" del alto el fuego por parte de las fuerzas rusas.

Con los civiles ya a salvo en Zaporiya, a día de hoy ya solo quedan los soldados, la mayoría pertenecientes al polémico Batallón Azov, vinculado al nacionalismo ucraniano y la ultraderecha. Con ellos, también luchan y sobreviven policías, voluntarios y uniformados de otras unidades que se unieron a la defensa de la ciudad costera.

Las fotografías muestran hombres mutilados, con dramáticas cicatrices, sosteniéndose con muletas o siendo atendidos de sus heridas en el improvisado hospital subterráneo. Una situación de "total insalubridad, con heridas abiertas vendadas con restos de vendajes no esterilizados, sin la medicación necesaria e incluso sin alimentos", describen en la publicación del Batallón Azov en Telegram.

Las circunstancias desesperadas a las que se enfrentan han llevado a los responsables del gurpo a lanzar una petición de ayuda. "Hacemos un llamado a la ONU ya la Cruz Roja para que demuestren su humanidad y reafirmen los principios básicos sobre los que fueron creados al rescatar a los heridos que ya no son combatientes". "Los militares que ven en las fotos y cientos más en la planta de Azovstal defendieron Ucrania y todo el mundo civilizado con lesiones graves a costa de su propia salud. "¿Ucrania y la comunidad mundial ahora no pueden protegerlos y cuidarlos?", claman.

Pocas esperanzas

La respuesta dada por el propio presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, no da muchas esperanzas ya que el país "carece del armamento pesado necesario para liberar Mariúpol". Por ello es prácticamente imposible garantizar la salida de los militares con garantías ya que las bombas siguen cayendo sobre Azovstal. En las últimas horas, "hubo 38 ataques aéreos, incluidos cuatro bombardeos estratégicos, continúa operando la artillería de cañón, tanques, etcétera", cuentan los Azov.

"El enemigo no cesa en sus intentos de apoderarse de la fortaleza ucraniana y continúa realizando asaltos diarios con el apoyo de la infantería", detallan los miembros de esta unidad. A los últimos de Mariúpol se les agota el tiempo, pero se resisten a desaparecer en silencio. "¡Todo el mundo civilizado debe ver las condiciones en que se encuentran y actuar!".

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