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'Ángeles conductores', los voluntarios que transportan a refugiados de Ucrania

Muchos de ellos son inmigrantes y acuden diariamente a la frontera polaco-ucraniana para llevar gratuitamente a los exiliados.

Gente ofrece transporte para refugiados ucranianos en la estación de tren de Przemysl, en Polonia.
Gente ofrece transporte para refugiados ucranianos en la estación de tren de Przemysl, en Polonia.
Darek Delmanowicz/EFE

Decenas de conductores solidarios, muchos de los cuales son inmigrantes, acuden diariamente para transportar gratuitamente a los miles de refugiados que llegan cada día a la frontera polaco-ucraniana y llevarlos a donde deseen.

Vienen desde todos los rincones de Polonia y también desde otros países europeos, se movilizaron en cuanto supieron que había empezado la guerra en Ucrania y ofrecen sus vehículos, y a veces sus hogares, a los miles de refugiados que llegan sin cesar desde Ucrania.

Cartel con su lugar de origen y las plazas libres

Rafael, un berlinés de 32 años, llegó este domingo con un amigo a la estación de tren polaca de Przemysl (sur), que se ha convertido en uno de los principales puntos de llegada para los refugiados que huyen de la guerra, más de 150.000, según ha asegurado este sábado el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados, Filippo Grandi.

Como tantos otros "ángeles conductores" que se alinean en el andén de la estación, Rafael sostiene un cartel con el nombre de su lugar de origen escrito en ucraniano, el número de plazas libres en su vehículo y a veces el ofrecimiento de un lugar para dormir.

"Cuando nos enteramos de la situación supimos que iba a ser terrible, que las cosas se iban a desmoronar muy rápido y había que hacer algo urgentemente", cuenta a Efe.

Su reacción fue similar a la de decenas de personas que llegaron de toda Polonia y también de países como República Checa y Eslovaquia, que no tardaron en acudir a la frontera polaco-ucraniana y repetir el viaje varias veces.

Es el caso de Jacek, un ucraniano que vive en Polonia desde hace años y que dice haber transportado ya a más de veinte personas en los últimos dos días. "Les transporto hasta Bielso-Biala (sur), donde hay dispuesto un albergue temporal para ellos con alojamiento y comida", cuenta a Efe con una voz ronca por la noche en vela.

Un millón de ucranianos en Polonia

Antes de estallar el conflicto en Ucrania, más de un millón de ucranianos como Jacek vivían en Polonia, y el Gobierno polaco anunció estar dispuesto a acoger y dar trabajo a un millón de personas más de ese país, con el que comparte una afinidad histórica y cultural.

Son también muchos los ucranianos residentes en varias ciudades de Polonia que acuden a Przemysl para encontrarse con sus familiares o amigos llegados de Ucrania, y tanto la estación de tren como sus alrededores son escenario de emotivas escenas de reencuentro.

"En todas las guerras hay dos cosas que nunca cambian: que la verdad es la primera víctima, y que los civiles son los primeros en sufrir y en ayudarse", asegura a Efe Michal, un cracoviense que espera llenar su furgoneta con siete refugiados para volver a Cracovia y repetir el viaje mañana.

El monumental edificio de la estación de ferrocarril de Przemysl se ha tornado en un centro de bienvenida, acogida y ayuda para las más de 1.500 personas que, según la prensa local, llegan aquí a diario.

Piotr, un polaco residente en una ciudad cercana a Varsovia, acudió aquí con su coche, equipado con una silla especial para bebés, y así poder ayudar a alguna de las muchas madres con niños pequeños que, mientras esperan un transporte, pueden descansar unas horas en la sala de espera habilitada como dormitorio.

"Si hace falta, se pueden quedar en mi casa", y en la ciudad donde vivo, estoy seguro de que muchísima gente les ayudará, asegura Piotr.

Ayuda humanitaria

Junto a las puertas de la estación se apilan montañas de ropa, cajas con alimentos, muñecos de peluche y juguetes, así como mantas, comida para mascotas y medicamentos básicos que los servicios de asistencia polacos transportan desde ciudades cercanas.

Wiktoria, una polaca de Katowice, asegura estar "muy feliz y orgullosa" de ver cómo sus compatriotas han reaccionado ante la situación en Ucrania. "El problema no es el número de coches o transportes disponibles, el problema es qué va a ser de estas personas cuando lleguen a su destino", explica a Efe.

Dominique, una mujer congoleña que viaja sola y necesita llegar a París, solo habla francés y, en el Babel en que se ha convertido este lugar, recurre al teléfono móvil para tratar de comunicarse con los demás. Cuando le informan de que uno de los "ángeles conductores" puede llevarla hasta Berlín y que desde allí podrá completar viaje a París por 30 euros, procede a aprovisionarse de comida para el viaje porque no está segura de que sus amigos en Francia puedan ayudarle mucho.

La compañía estatal de ferrocarriles polaca, PKP, anunció el sábado que todos los ucranianos en Polonia podrán viajar gratis en los trenes del país durante las próximas cuatro semanas.

En las paradas de los trayectos cercanos a la frontera, es frecuente que grupos de voluntarios suban a los trenes y ofrezcan a los viajeros ucranianos comida caliente y ropa, pañales y juguetes para los niños.

Todos los puntos fronterizos de tráfico rodado entre Ucrania y Polonia han sido abiertos a quienes viajen a pie, para permitir la llegada del máximo de personas en el menor tiempo.

Al conocer esta noticia, Iwan, un "ángel conductor" búlgaro, consulta un mapa en su teléfono móvil y afirma: "Puede que mañana vaya allí".

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