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Mujeres periodistas independientes de Cuba piden ayuda en Verkami para adquirir un refugio, Casa Palanca

"Unir un grupo tan variado ya es una victoria", destaca Marta María Ramírez, una de sus promotoras. "Ojalá podamos rescatar a mujeres que han tenido que dejar de hacer periodismo por sus condiciones", añade.

La periodista independiente cubana Marta María Ramírez y su hija, en La Habana.
La periodista independiente cubana Marta María Ramírez y su hija, en La Habana.
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En una iniciativa inusual, mujeres periodistas independientes en Cuba han lanzado la campaña de micromecenazgo en la plataforma española de Verkami para adquirir un espacio físico en el que puedan reunirse, trabajar, cuidarse y cuidar en su caso a sus hijos menores de edad. 

Son una veintena de mujeres de distintos medios, intereses y procedencia geográfica unidas por el deseo de practicar el periodismo independiente  y han concebido esta campaña denominada Casa Palanca. En su caso, no han sucumbido a presiones, no han abandonado su profesión o su país, como han tenido que hacer muchas compañeras.  No son ingenuas, ni siquiera optimistas con el futuro del régimen de la isla, pero saben que si no son ellas quienes tratan de mover Cuba desde dentro, difícilmente lograrán dejar a sus hijos un legado democrático.

Según explican en su carta de presentación de la iniciativa de Verkami, desde enero a noviembre del año pasado, la organización Artículo 19- MX documentó un total de 217 agresiones a mujeres periodistas independientes en la isla. Además, las mujeres periodistas tinene que ejercer su profesión en un Estado que apenas reconoció la existencia de feminicidios en 2019 y a día de hoy sigue sin ofrecer cifras consistentes, y ha rechazado el proyecto de Ley Integral contra la Violencia de Género propuesto por mujeres de la sociedad civil.

Aseguran que es total la desprotección institucional de las mujeres ante cualquier tipo de violencia machista, incluida la violencia política, y carecen de espacios para protegerse de la violencia de género.

Según explican, en medio de la crisis política, económica y social que vive el país, con un incremento de la feminización de la pobreza, actualmente el proyecto Casa Palanca pretende tanto visibilizar el trabajo de las periodistas cubanas independientes y autónomas como poder disponer de un espacio que les de cobijo para trabajar, cuidarse, crecer y acoger a las mujeres que lo necesiten y a sus hijos menores de edad. Además, quedará abierto para todas las mujeres vinculadas de algún modo al oficio (comunicadoras, influencers, artistas, escritoras, diseñadoras, ilustradoras, fotoperiodistas, editoras...) que quieran formar parte de él.

"Es vital encontrar un lugar donde podamos hacer comunidad, apoyarnos, mirarnos a los ojos".

Una de las mujeres que participa en esta campaña es la periodista Marta María Ramírez, quien asegura que para ellas es muy necesario encontrar un espacio de tranquilidad para poder trabajar porque, por mandato patriarcal, se ven obligadas “a cuidar todo de lo cuidable” y por tanto, su trabajo queda relegado a un segundo plano. Además, como es su caso, muchas tienen hijos menores a los que deben cuidar. “Hay un déficit habitacional importante, las que lograr tener un techo familiar se ven obligadas a convivir con varias generaciones y les dejan muy poco espacio para trabajar. La mayoría vivimos o refugiadas en algún lugar familiar, de amigos, o en rentas que suelen ser ilegales y nos obligan a abandonar cada poco tiempo. Por eso es vital encontrar un lugar donde podamos hacer comunidad, apoyarnos, mirarnos a los ojos".

La mayoría de estas mujeres han sufrido de una u otra forma la represión del régimen cubano. En el caso de Marta María Ramírez, ha vivido dos interrogatorios, uno estando embarazada y otro con su hija de ocho meses, a la que tuvo que llevar a la comisaría porque es madre soltera. También ha tenido presiones en redes sociales, cortes sistemáticos de internet, vulneración de su privacidad… “Los agentes del Estado iban a contar todos mis secretos. En un primer momento preferí hacerlo yo a que lo hicieran otras personas, pero es bastante difícil vivir así. He perdido el ejercicio independiente del periodismo, he perdido mi privacidad”.

Respecto a si hay diferencias entre la presión que ejerce el régimen hacia los periodistas varones y hacia las mujeres, Marta María Ramírez destaca que en una sociedad tan machista como la cubana, aunque aparentemente es la misma, hay diferencias. “Por ejemplo, cuando obligan a desnudarse a los periodistas independientes en las estaciones policiales: es el mismo recurso, pero la desnudez para las mujeres suele ser más violenta que para los hombres por la manera en que se ven nuestros cuerpos dentro del patriarcado y porque estas prácticas se realizan siempre en presencia de hombres, que indica una violación de todos los acuerdos que Cuba ha suscrito respecto a los procedimientos penales. Estas arbitrariedades y violencias con condenables para ambos sexos, y también para las mujeres trans, que sufren una violencia cotidiana por parte del Estado, que está casi normalizada. Por eso es necesario impulsar también refugios como el de Casa Palanca para estas personas".

"¿Que por qué seguimos aquí? A veces creo que funciono como con la psicología de una víctima sostenida de violencia machista. Comparo al estado cubano con un maltratador. Pero también se explica porque este es mi lugar. Aquí tengo mi vida, tengo mis muertos"

Respecto a si han sufrido represalias desde el inicio de la campaña en Verkami, el pasado 10 de enero, Ramírez apunta que han tenido noticias de la regulación de dos compañeras, así como de que otra periodista ha vuelto a ser desalojada de la renta en la que vivía de forma ilegal, después de haber transitado por cinco lugares distintos desde su llegada a La Habana. A partir del 5 de febrero no tendrá dónde vivir.

La periodista cubana no sabe qué le hace permanecer en la isla en lugar de escapar o abandonar la profesión, como buena parte de sus compañeras. “No lo sé, creo que es como una especie de karma o un reflejo de lo que hace la violencia machista del Estado. A veces creo que funciono como con la psicología de una víctima sostenida de violencia machista. Comparo al estado cubano como un maltratador. Pero también se explica porque este es mi lugar, vengo de una familia de emigrantes recientes, sé lo que es la emigración, hay algo en ser isleño que es bien brutal, y una especie de sensación rara de que si todos nos vamos, ¿cómo se hace? Es una mezcla de todo eso. Aquí tengo mi vida, tengo mis muertos. Es una mezcla de todo eso”.

Respecto a si ve cercano un cambio que permita ejercer el periodismo en libertad en su tierra, no se muestra optimista: “no significa que esté pesimista, simplemente no veo esa luz, no me queda claro. Pero también entendí hace mucho tiempo que los derechos hay que conquistarlos y por eso creo que esta iniciativa es vital ahora, porque son pasos que apuntan no solo a la visibilidad, sino también a la viabilidad. Ojalá podamos rescatar a mujeres que han tenido que dejar de hacer periodismo por sus condiciones, ojalá podamos generar un espacio para poder abrazarnos, mimarnos, cuidarnos y poder hacerlo con otras mujeres con condiciones similares a las nuestras por motivos políticos o personales”. Para Marta María, unir en esta campaña a un grupo variopinto ya es una victoria. “Y si vienen contra nosotras, contra Casa Palanca, será una confirmación más de lo que hemos conseguido”. En el audio se escucha a una niña gritar, llamando la atención de su progenitora. “Es Nina”, dice Marta María para despedirse. Debe atender sus labores de madre.  

Necesitan conseguir 25.000 euros en 40 días. La campaña empezó el pasado 10 de enero. El sistema de 'crowdfunding' de Verkami establece pequeñas recompensas para quienes hagan aportaciones. En este caso, pueden lograr desde menciones en las redes sociales a que quede grabado el nombre del benefactor en la pared de Casa Palanca.

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