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Nueva Zelanda abandona la estrategia de confinamientos contra la covid

Desde el 3 de diciembre, los más de 5 millones de habitantes del país deberán seguir un sistema de códigos de colores, parecidos al de un semáforo, que determina el nivel de riesgo de la covid-19.

Una de las calles más bulliciosas de Auckland, vacía este jueves.
Una de las calles más bulliciosas de Auckland, vacía el pasado jueves.
Fiona Goddall/Reuters

La primera ministra de Nueva Zelanda, Jacinda Ardern, anunció este lunes que el país pasará desde el 3 de diciembre a un nuevo sistema para gestionar la covid-19, abandonando así la estrategia de confinamientos contra la pandemia.

Desde esa fecha, los más de 5 millones de habitantes de Nueva Zelanda deberán seguir un sistema de códigos de colores, parecidos al de un semáforo, que determina el nivel de riesgo de la covid-19, una vez que las regiones sanitarias del país administren la pauta completa de la vacuna al 90 por ciento de su población objetivo.

"El fijar la fecha da a la población, las comunidades y los negocios el tiempo para prepararse para pasar de forma segura y sin problemas al nuevo sistema de semáforos", dijo Ardern en una rueda de prensa en Wellington, al referirse a este nuevo sistema que elimina en gran medida la posibilidad de confinamientos.

Todas las regiones pasarían al nivel ámbar, mientras que la ciudad de Auckland, que cumple casi cien días de confinamiento y se prevé alcanzará la meta del 90 por ciento de vacunación, estará regida por el código rojo (máxima alerta).

Bajo el código rojo, que supone que el virus amenaza con desbordar el sistema sanitario, los negocios de hostelería que requieran a sus clientes mostrar un certificado de vacunación pueden abrir con restricciones al aforo, mientras que aquellos que no los pidan, deberán operar sin tener contacto con la gente.

Asimismo, las autoridades sanitarias permitirán en este nivel de máxima alerta que se impartan clases presenciales, aunque con medidas de distanciamiento social y uso de mascarillas, mientras se impedirá que las personas no vacunadas acudan a restaurantes, gimnasios y a reuniones sociales de más de diez participantes.

Con el sistema ámbar, los negocios pueden operar libremente con certificados de vacunación, mientras que con el verde, hay libertad de reunión y movimientos para inmunizados y no inmunizados.

Asimismo, entre el 15 de diciembre y el 17 de enero, los casi 1,7 millones de habitantes de Auckland, la ciudad más poblada de Nueva Zelanda, podrán viajar por el territorio nacional si es que están vacunados o tienen un resultado negativo en su prueba PCR tomada 72 horas antes.

Nueva Zelanda, que ha vacunado al 83 por ciento de su población objetivo, acumula unas 10.200 infecciones desde el inicio de la pandemia, que incluyen unos 4.640 casos activos y 40 decesos.

El gobierno de Ardern -que mantiene sus fronteras cerradas desde marzo de 2020, a excepción de las burbujas de viaje libre de cuarentena que tiene con Australia y algunos países del Pacífico- solía confinar a la población de forma estricta con un puñado de casos de covid-19.

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