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Tensión en EE. UU tras la absolución de un aspirante a policía que mató a dos manifestantes en Kenosha

El proceso contra el joven Kyle Rittenhouse se ha convertido en un alegato del irrestricto derecho a portar armas y a la defensa propia en EE. UU.

Kyle Rittenhouse durante el proceso
Kyle Rittenhouse durante el proceso
Reuters

En agosto del año pasado, un vídeo que recogía el momento en que un policía caminaba detrás de Jacob Blake apuntándole con una pistola que acababa descargándole cuando se subía al coche convirtió la ciudad de Kenosha (Wisconsin) en un polvorín. Milicias armadas de ultraderecha de todo el Estado y alrededores respondieron al llamamiento de "proteger las propiedades" de los manifestantes del movimiento Black Lives Matter.

El resultado era predecible: Kyle Rittenhouse, un aspirante a policía de solo 17 años de edad que patrullaba orgulloso con un rifle semiautomático, mató a dos personas -Antony Huber, de 26, y Joseph Rosenbaum, de 36, e hirió a otra. También el veredicto del jurado que le absolvió este viernes de todos los cargos era predecible: no culpable de los cinco cargos.

Los analistas que seguían el juicio se escandalizaban con la torpeza de la Fiscalía, sobre la que recaía el peso de demostrar que Rittenhouse no actuaba en defensa propia, como alegaba. El fiscal adjunto Thomas Binger quiso demostrar premeditación por haber llegado a Kenosha con un arma tan letal como el AR-15, cargada de munición, con la que esa noche iba intimidando a los manifestantes y "buscando problemas".

Según Binger, esa "provocación" le arrebataba el sacrosanto derecho a la defensa propia. "Pierdes tu derecho a la autodefensa cuando eres el que ha comprado el arma, ha creado el peligro y estás provocando a otros", le acusó. El juez saltó del asiento. Luego explotaría al escucharle decir que el silencio al que todo detenido tiene derecho era prueba de su culpabilidad.

Desde ese momento el juez Bruce Schroeder puso a la Fiscalía en su mira, milimetró cada palabra y le sermoneó continuamente con humillantes rapapolvos que estremecieron a propios y extraños. La defensa ya había pedido la anulación del juicio y tenía apuntados estas regañinas para defender sus apelaciones por presunta parcialidad.

El propio magistrado se había reservado el derecho a pronunciarse sobre la petición de anular el juicio hasta después de que se conociera la decisión del jurado. Todo indica que si el jurado no hubiera concurrido unánimemente en dejarle marchar, la justicia lo hubiera hecho tarde o temprano.

No paró de disparar

Portar armas abiertamente es legal en Wisconsin, incluso si son rifles de asalto de tipo militar como el que llevaba el adolescente, entonces menor de edad. Los testigos de la Fiscalía corroboraron el caso de la defensa, porque los vídeos mostraban al difunto Rosenbaum persiguiendo e insultando a Rittenhouse en un aparcamiento y tirándole a la espalda una bolsa de plástico.

Eso atrajo la atención de otros manifestantes y uno de ellos llegó a disparar al aire. Fue ahí cuando el pánico convenció al adolescente de que iban a quitarle su rifle y matarlo con él, por lo que disparó cuatro veces contra los manifestantes y se dio a la fuga sin dejar de disparar hasta que le dieron caza.

Para algunos, es como si un atracador mata a quienes tratan de detenerle y alega defensa propia. Pero desde el punto de vista de las leyes del Salvaje Oeste Americano, Rittenhouse tenía todo el derecho a pasearse con su rifle e incluso a matar si se sentía amenazado.

La familia de Jacob Blake ha pedido que prevalezca la paz, pero la de los dos jóvenes fallecidos no la encontrarán. "El veredicto de hoy (este viernes) significa que no se le pedirá cuentas a la persona que mató a nuestro hijo", lamentaron Karen Bloom y John Huber. El gobernador del Estado ya había activado de antemano 500 efectivos de la Guardia Nacional para controlar las predecibles protestas.

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