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Un exguardián de las SS de 100 años de edad es juzgado por la barbarie nazi

Josef Schutz se negó este jueves a declarar ante el tribunal alemán que debe resolver si fue cómplice en la muerte de 3.518 prisioneros.

Campo de concentración de Sachsenhausen
Campo de concentración de Sachsenhausen
HA

Un alemán de 100 años, antiguo guardia del campo de concentración de Sachsenhausen, es desde este jueves la persona de más edad juzgada por presuntos crímenes nazis. Josef Schutz compareció de forma voluntaria ante un tribunal, acusado de "complicidad en la muerte" de 3.518 prisioneros entre 1942 y 1945. Unos fueron fusilados y otros gaseados con el tristemente conocido Ziklon B, un pesticida derivado del cianuro utilizado en las 'duchas de la muerte' del régimen de Hitler.

Schutz tuvo que ayudarse de un andador para llegar hasta el banquillo. Fue su único síntoma de fragilidad. En ningún momento mostró signos de arrepentimiento. Durante la hora escasa que duró su presencia en la sala -el tiempo aconsejado por su longeva edad-, mantuvo el rostro tapado con una carpeta azul para no ser fotografiado ni grabado por las cámaras reunidas en el juzgado. También rehusó declarar sobre su pasado nazi, solo habló de cuestiones personales como su vida en viudedad en Brandemburgo o su próximo cumpleaños en noviembre.

Los descendientes de algunas de sus víctimas, que asistieron al inicio del juicio, sintieron frustración y rabia. Ellos son la herida abierta de la barbarie. Schutz, en cambio, "es un asqueroso, un mal hombre", según manifestó a la agencia AFP Antoine Grumbach, de 79 años, hijo de un miembro de la resistencia francesa que fue asesinado en Sachsenhausen en 1944.

El hecho de que el antiguo soldado se niegue a declarar supone una aceptación implícita de que tampoco se arrepiente de las atrocidades ocurridas cuando ejercía de cabo primero de las SS en aquel campo cercano a Berlín. Allí entraron 200.000 prisioneros, sobre todo judíos, opositores políticos y homosexuales, y salieron pocos, muy pocos, que han fallecido sin ver a su guardián procesado.

Falta de pruebas de peso

La Fiscalía carece de pruebas fehacientes de que Schutz, que entonces tenía 21 años, participara directamente en los asesinatos de 3.518 prisioneros. Incluso formando parte del pelotón de fusilamiento, sería hoy imposible determinar si disparó contra los ejecutados o erró voluntariamente el tiro. Pero la acusación sí puede alegar que sus acciones fueron conscientes e intencionadas como guardián del campo.

"El acusado apoyó esto (los asesinatos masivos), a sabiendas y de buena gana, al menos al realizar concienzudamente el servicio de guardia, que estaba perfectamente integrado en el sistema de matanza", explicó este jueves el fiscal.

Schutz recibió estas palabras detrás de su carpeta azul. Imposible conocer su gesto. Pero sí informó con orgullo que el 16 de noviembre piensa "celebrar" su 101 cumpleaños. Si fuera condenado, su pena no iría más allá de los tres años de cárcel y sería meramente simbólica debido a su edad. El juicio arrancó una semana después de que Irmgard Furchner, de 96 años y exsecretaria de otro campo de concentración nazi, intentara fugarse para evitar ser juzgada por crímenes de guerra.

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