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El jefe del rescate en la sala Bataclan: "Superé el horror pensando en las vidas salvadas"

Christophe Molmy será uno de los testimonios más esperados en el macroproceso que comienza hoy por los atentados yihadistas de 2015. Un amigo de la infancia fue uno de los 130 asesinados en París.

El juicio por el atentado comienza hoy en París.
El juicio por el atentado comienza hoy en París.
Agencias

El comisario Christophe Molmy dirigió el asalto policial a la sala Bataclan durante el atentado yihadista del 13 de noviembre de 2015 y por un tiempo le persiguieron "las imágenes de muertos en el suelo". Lo superó pensando en las vidas salvadas, dice a Efe en una entrevista. Molmy, de 52 años, será unos de los testimonios más esperados en el macroproceso que juzga, desde este miércoles hasta finales de mayo de 2022, a los veinte acusados de los ataques yihadistas del 13 de noviembre de 2015, en los que fallecieron 130 personas, 90 de ellas en el Bataclan.

Este padre de familia de trato cercano testificará el 22 de septiembre. "Estoy tranquilo, primero me centraré en explicar lo que hicimos", expone. El comisario se prepara para responder también a cuestiones que generaron polémica, como por qué no se intervino antes en la sala de conciertos.

Jefe del rescate en Bataclan: Superé el horror pensando en las vidas salvadas
Jefe del rescate en Bataclan.
Mario Garcia Sánchez

Durante su carrera, Molmy ha tenido que crearse una coraza psicológica para no verse "invadido por las emociones y mantener la profesionalidad" en sus intervenciones como jefe de sección de la Brigada de Búsqueda e Intervención (BRI, en francés) de la Policía Nacional. Así le ocurrió en el Bataclan y, antes, en otro atentado yihadista: la toma de rehenes del supermercado de productos judíos Hyper Cacher, el 9 de enero de 2015, que terminó con cinco muertos.

"Esas experiencias forjan, es también importante lograr tener un distanciamiento respecto a las víctimas, se trata de tener disciplina, como hacen los médicos", sostiene. Quizá para distraer la mente Molmy también escribe. Ya ha publicado cuatro novelas policíacas.

Evitar que se inmolen

Aquella noche del 13 de noviembre de 2015 su teléfono sonó por primera vez a las 21.47. Le informaron de unos tiroteos en París y una explosión en Saint-Denis. Un poco más tarde de las 22.00 comenzó la operación de rescate en el Bataclán. Allí se habían pertrechado tres terroristas que estaban disparando indiscriminadamente a los cerca de 1.500 espectadores del concierto de la banda Eagles of Death Metal.

Cuando la unidad de élite de Molmy se preparaba a actuar, uno de los tres terroristas ya había muerto gracias a  la intervención de dos agentes que consiguieron entrar los primeros. "Mi principal angustia era perder a uno de mis hombres, eso no lo conté para no agravar el estrés. Uno de ellos resultó gravemente herido en la mano", rememora.

Los dos yihadistas mantenían como rehenes a un centenar de personas repartidas en varios puntos del Bataclan. Los negociadores le informaron a Molmy de que no iba a ser posible llegar a un acuerdo con los secuestradores. Había que actuar y rápido. Decidió, con el visto bueno del prefecto (delegado del Gobierno), entrar. Era mejor arriesgarse que "esperar a que los dos yihadistas se explotasen y matasen a los rehenes", asume. Tiempo después, varios supervivientes de la masacre le reconocieron la valentía.

"Mis hombres estuvieron muy bien, pero contamos con la suerte de nuestro lado. No soy místico, pero entrar en un pasillo y salvar a todos los rehenes que estaban allí fue algo fantástico e intento centrarme en eso", relata.

Molmy reconoce que los días después de los ataques le asaltaban "las imágenes de muertos en el suelo, el ruido". Algo que ha podido superar en poco tiempo pensando de "manera positiva" en las vidas que se salvaron.

El comisario, que ya no dirige la unidad de intervención y está destacado como jefe de servicio de protección a la infancia de la Policía Judicial, tuvo el infortunio de ser una víctima colateral de la tragedia. Se enteró de que un amigo de infancia estaba entre los fallecidos en el Bataclan. "Tuve que lidiar con eso, me conmocionó, por su familia también", recuerda apesadumbrado.

Para Molmy, esta sala de conciertos, situada en el céntrico bulevar Voltaire de París, es un lugar a evitar, aunque ya hayan transcurrido seis años del atentado. El tiempo puede no ser suficiente para cicatrizar ciertas heridas. "En una intervención durante una manifestación de los 'chalecos amarillos' en 2018. Estábamos corriendo, nos paramos a descansar un poco, giré la cabeza y era el Bataclan. Fue una conmoción".

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