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atentado en afganistán

El terror golpea la evacuación de Kabul

Un doble atentado frente al aeropuerto deja al menos 60 muertos, incluidos trece marines, y más de 150 heridos.

Masacre en el aeropuerto de Kabul con un doble atentado
Masacre en el aeropuerto de Kabul con un doble atentado
Reuter/Vocento

El terror golpeó Kabul y eligió el punto al que todo el mundo mira desde la llegada del Emirato: el Aeropuerto Internacional Hamid Karzai. Los servicios de inteligencia de Reino Unido y Estados Unidos advirtieron el miércoles de la «amenaza real» de atentado a las puertas del aeródromo y todo apunta que el grupo yihadista Estado Islámico convirtió estas palabras en realidad asesinando al menos a 60 personas e hiriendo a más de 150, según fuentes médicas locales consultadas por la cadena BBC, con una doble explosión. 

Entre los fallecidos habría trece marines de Estados Unidos, según adelantó la cadena Fox, las primeras bajas estadounidenses en el conflicto desde febrero de 2020. Miles de personas seguían en esos momentos allí, a la espera de un avión salvador que les sacara del país. La ansiedad por dejar atrás a los talibanes pudo con los llamamientos desde el Pentágono, que les urgía a alejarse lo antes posible de las puertas de acceso.

A falta de la confirmación oficial, los servicios de inteligencia señalan a una facción del Estado Islámico, cuyos hombres acudieron puntuales a su cita con la muerte y realizaron su primera operación desde la llegada del Emirato, desafiando de esta manera la imagen de seguridad y fortaleza que quieren transmitir los talibanes al mundo. Todos los países son vulnerables ante el golpe de un suicida, incluido uno dirigido por unos talibanes que durante años han comandado un ejército de kamikazes. Lo único que no cambia es que siempre son los civiles las grandes víctimas. En este caso, además, el Estado Islámico ha logrado golpear de lleno a las fuerzas estadounidenses con la acción más sangrienta que sufren en los últimos años de presencia en el país.

El 'modus operandi' fue el mismo que los yihadistas han empleado una y otra vez desde que comenzaron a actuar en Afganistán. Un suicida con un chaleco de explosivos se inmoló en la puerta Abbey, que, desde la caída de Kabul en manos de los talibanes, ha sido el punto principal de acceso para la evacuación de estadounidenses y sus colaboradores de las últimas dos décadas. Cuando la gente trataba de ayudar a las víctimas se produjo la segunda explosión. 

Esta vez, parece que fue un coche bomba situado a unos 300 metros de distancia y junto al hotel Baron, la base empleada por los británicos para coordinar sus evacuaciones. Las fuerzas internacionales que quedan desplegadas en el aeropuerto para coordinar la recta final de la evacuación se retiraron inmediatamente de las puertas de acceso y sellaron la zona en la que se encuentran desplegadas en el interior del aeródromo.

Se ha producido una explosión en la puerta Abbey Gate y otra en el Baron Hotel, a 200 metros del aeropuerto. El Pentágono ha confirmado que entre las víctimas hay “bajas civiles y estadounidenses”. Fuentes del Ministerio de Defensa han confirmado que ningún miembro del Ejército español ha resultado herido.

Pulso islamista

Los talibanes reaccionaron a través de su portavoz Zabiullah Muyahid quien insistió en que "nos hemos comprometido a que este país no sea base de grupos terroristas y fuimos quienes alertamos a Estados Unidos de un posible ataque del EI". Muyahid condenó el "ataque contra civiles" y recordó que "se ha producido en una zona bajo control de Estados Unidos". Otro dirigente talibán, Abdul Qahar Balkhi, declaró en a una televisión turca que "este tipo de ataques terminarán en cuanto se vayan las tropas extranjeras"-

Los islamistas lograron una rápida victoria militar frente a un Ejército afgano que apenas opuso resistencia, pero ahora les toca dominar a los demonios internos que amenazan la estabilidad de Emirato como el EI. Tras la caída de Kabul, los seguidores del califa hablaron de una "falsa victoria" y dijeron en su revista 'Al Naba' que "Estados Unidos ha restaurado el Gobierno de los talibanes".

El brazo local del EI se denomina el Estado Islámico de Joramsar, nombre histórico de una región que reivindican como parte de su califato, que incluiría Pakistán. Lo forman yihadistas escindidos de los talibanes, que juraron lealtad al califa, Abu Baker Al Bagdadi, después de la autoproclamación del califato en Siria e Irak en 2014 y su bastión se encuentra en la provincia de Nangarhar, al este del país. 

Afganistán se convirtió de esta manera en una "provincia" más del califato junto a Egipto, Libia, Argelia, Pakistán, Yemen y Arabia Saudí, países en los que diferentes grupos también mostraron lealtad al califa. Sus banderas negras comenzaron a sustituir a las blancas del Emirato en sus bastiones, aunque poco a poco tuvieron que pasar a la clandestinidad porque los talibanes son un grupo mucho más fuerte y organizado en el país.

Ataques sectarios

La gran diferencia en la forma de actuar de unos y otros es que, sobre el papel al menos, los atentados talibanes estaban dirigidos a las fuerzas de seguridad y a las instituciones gubernamentales, intentando no actuar de forma indiscriminada para no perder su amplia base de apoyo popular. El EI, en cambio, ha seguido desde su llegada la táctica que emplea en Oriente Medio y golpea directamente a los civiles, sobre todo en zonas habitadas por la minoría hazara, seguidores de la rama chií del islam.

Estados Unidos ha combatido al EI desde su aparición y el primer gran golpe se lo dio en febrero de 2015, cuando un misil de un avión no tripulado acabó con la vida del mulá Rauf, el primer gran comandante talibán que rompió con el grupo para jurar lealtad al califa. En 2017, los estadounidenses ocuparon los titulares de la prensa mundial cuando anunciaron que emplearon "la madre de todas las bombas", la GBU-43/B contra una base del EI y mataron al menos a 100 combatientes, según informaron fuentes del Ejército afgano.

Últimas evacuaciones

Este doble atentado terminó de complicar la caótica retirada de Estados Unidos. Con la fecha límite del día 31 a las puertas, países como Bélgica, Canada, Dinamarca, Alemania y Holanda ya había dado por concluidos sus vuelos incluso antes del atentado y los países de la OTAN asumen que miles de sus colaboradores se quedarán en tierra a expensas de que el Emirato les deje salir a partir del 1 de septiembre en vuelos comerciales. Esta es la promesa realizada por los islamistas para todos aquellos que tengan un visado extranjero.

Mientras el aeropuerto de Kabul sigue pendiente de las evacuaciones y la salida de las fuerzas internacionales, el de Kandahar volvió a estar operativo y recibió un vuelo de Médicos Sin Fronteras (MSF).

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