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Cientos de delincuentes de todo el mundo caen en una trampa del FBI

La agencia norteamericana logró que bandas del crimen organizado confiaran en una supuesta aplicación de telefonía encriptada, creada en realidad para espiar sus movimientos.

Los agentes usaron una supuesta aplicación de telefonía encriptada
Los agentes usaron una supuesta aplicación de telefonía encriptada
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En una operación encubierta sin precedentes por su gran escala, el FBI, en colaboración con cuerpos de seguridad de dieciocho países, ha detenido a más de ochocientos presuntos miembros de bandas del crimen organizado y también a nueve agentes de la ley que tenían conexión con estas mafias. La agencia de seguridad norteamericana estableció su propia plataforma encriptada de telefonía para atraer a delincuentes en Australia, Asia, Europa, Sudamérica y Oriente Próximo. Para ello creó la aplicación de mensajería cifrada An0m, que logró vender a las redes criminales.

Previamente, la agencia federal había logrado el cierre de dos programas de encriptación para comunicaciones delictivas a través de internet. Phantom Secure, con sede en Canadá, fue clausurada en 2018 por proporcionar dispositivos cifrados personalizados y Sky Global, del mismo país, se prohibió por participar en actividades delictivas.

Copia oculta

Ya sin rivales en el sector, el programa del FBI An0m atrajo a cientos de usuarios del mundo de la delincuencia concentrando sus comunicaciones, que finalmente acababan mediante una copia oculta en manos de la agencia. Al término de la operación este lunes se habían interceptado más de 27 millones de mensajes enviados desde 12.000 dispositivos y en 45 idiomas diferentes.

Ello posibilitó interceptar numerosos cargamentos de drogas, incluida una entrega de cocaína desde Ecuador a España que viajaba escondida en contenedores de atún refrigerado. La redada internacional permitió también la incautación de 148 millones de dólares en efectivo, una cantidad no precisada de criptomonedas, armas y vehículos de lujo.

La vía que se utilizó fue la distribución a través de un delincuente australiano de teléfonos que contenían la aplicación encriptada y cifrada. Se hizo creer que las comunicaciones eran seguras porque los terminales habían sido personalizadas para eliminar todos los servicios habituales, incluidas las funciones de voz y cámara.

En conferencia de prensa en La Haya, Calvin Shivers, de la división de investigación criminal del FBI, señaló que la agencia se infiltró en trescientos grupos delictivos en más de cien países. 

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