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La exoneración judicial de Lula remueve el tablero político en Brasil

El expresidente emerge como el gran favorito para derrotar a Bolsonaro en las elecciones de 2022, pero tiene como desafío cohesionar a la izquierda.

Lula da Silva.
Lula da Silva en una imagen de archivo.
ADRIANO MACHADO

La anulación de todas las sentencias que pesaban contra el expresidente Luis Inácio Lula da Silva ha sacudido el escenario político de Brasil. El despejado camino para el regreso a la arena electoral del que fuera jefe de Estado de 2003 a 2010 ha alterado todas las variables de cara a los comicios de 2022. No en vano, el líder izquierdista es el único rival de peso capaz de arrebatar el poder al ultraderechista Jair Bolsonaro. Y esta vez, a diferencia de lo ocurrido hace tres años, no tendrá como obstáculo sus causas penales para ser candidato después de que el lunes un magistrado del Supremo declarara incompetente al tribunal que lo condenó y ordenara que sea procesado de nuevo por la justicia federal de Brasilia.

El camino hacia las presidenciales de 2022 se anticipa largo y no exento de dificultades. Este martes ya quedaron de manifiesto las más evidentes. Por un lado, Lula tiene el reto de unir a una izquierda dividida, que no le brinda un apoyo unánime tras los escándalos de corrupción en los que se ha visto envuelto. Por otro, deberá hacer frente a Bolsonaro, que tras la decisión del lunes ha acusado al juez Edson Fachin de tener "un gran vínculo con el Partido de los Trabajadores", formación dirigida por el expresidente desde que la fundó en 1980. Además, el actual mandatario dijo estar convencido de que la exoneración judicial de su adversario político será analizada por el pleno del Supremo. Esto último dependerá de que haya una apelación contra el fallo que anuló las sentencias, en la cual ya trabaja la Fiscalía General.

En un momento en que Brasil está radicalizado por Bolsonaro y sufre una grave crisis, con más de 266.000 muertos por la pandemia y un desempleo récord, el resurgir político de Lula hace temer una mayor polarización. Así lo observa el analista Murillo de Aragao, de Arko Advice, para quien la presencia del dirigente izquierdista "claramente dificultará las oportunidades electorales de un candidato centrista".

"Un circo macabro"

Si bien un sondeo de la encuestadora Ipec reveló que Lula sería el único aspirante con capital político superior al de Bolsonaro al contar con un 50% de respaldo popular frente al 38% que recaba el ultraderechista, no existe consenso en la izquierda para que les represente. "Que Lula regrese a sus 75 años para radicalizar la división de Brasil es un circo macabro en el cual no quiero participar", aseguró el líder del Partido Democrático Trabalhista, Ciro Gomes, tercero en las elecciones de 2018. En cambio, el máximo responsable del Partido Socialismo y Libertad, Guilherme Boulos, dijo estar a favor de "trabajar por la unidad", convencido de que "si la oposición llega a 2022 con cuatro o cinco candidatos, corre el riesgo de no ir a la segunda vuelta".

Lula, que pasó 580 días en la cárcel y cuyas penas sumaban 26 años tras ser condenado en los dos primeros procesos, defiende su inocencia. Asegura ser víctima de una conspiración para evitar que acudiera a los comicios pasados, en los cuales era el favorito, a fin de favorecer a Bolsonaro. Los expertos en política le consideran, aun así, un ave fénix, capaz de resurgir, como ya lo hizo tras superar la miseria, la represión de la dictadura, un cáncer, la prisión, una segunda viudez, la muerte de un hermano y de un nieto estando recluido en un penal y, más recientemente, el contagio por coronavirus. 

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