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La desconfianza en las vacunas se suma al lento abastecimiento en las campañas de la UE

El 27% de las más de 47 millones de dosis suministradas a los miembros comunitarios aún no han sido inoculadas.

Twelve million people in UK now received first dose of Covid vaccine
Centro de vacunación contra la covid en Londres
ANDY RAIN

Bruselas se aferra a la estrategia de vacunación conjunta, pese a los atajos que ya están buscando otros países (Hungría, Eslovaquia, República Checa, Austria o Dinamarca) para garantizarse un mayor 'stock' de vacunas. Rusia, China o Israel (para futuros fármacos que puedan responder a las nuevas mutaciones del virus) son las referencias de esos socios que han optado por el rompan filas sin renunciar, eso sí, a su porción de tarta en la operación de compra pilotada por la Comisión Europea en nombre de los Veintisiete.

En ese contexto, hay un dato que llama la atención. Según el Centro Europeo para el Control y Prevención de Enfermedades (ECDC, por sus siglas en inglés), la cifra total de dosis distribuidas hasta este miércoles asciende a 47.160.690 mientras que el número absoluto de las suministradas a la población se queda en 34.332.401. Esto significa que más del 27% continúan en refrigeración. No se han utilizado. ¿Reserva estratégica de segundas dosis? ¿grupos de vacunación excesivamente acotados?, ¿reticencias de la población a ser inoculada? De todo un poco.

Un vistazo a los porcentajes de ciudadanos que ya han recibido una dosis de cualquiera de los tres sueros autorizados por la Agencia Europea del Medicamento (EMA) -los de las farmacéuticas Pfizer-Biontec, Moderna y Astra Zeneca- ha empujado a Malta a la cabeza de la Unión Europea. Con un 12,6%, el pequeño archipiélago del Mediterráneo de poco más de medio millón de habitantes va muy por delante de Alemania (5,9%), Italia (5,7%), Francia (5,6%) o España (6,8%). Solo Dinamarca le seguiría de cerca con un 9,6%. Malta ordenó dos millones de dosis y en su red de centros de salud se inoculan tan pronto como están llegando.

Ritmo rápido sin distinción de vacunas. Y sin reparos con la fórmula de Astra Zeneca. Porque el mismo ECDC revela que una de las razones de esa disparidad entre entregas y vacunados estaría en el cinturón sanitario que países como Alemania, Francia, Polonia, Bélgica, Austria, Italia, Suecia, Países Bajos o España han puesto al suero británico. De momento, mantienen que el compuesto no se utilice en población mayor de 65 años porque no existen datos suficientes que aconsejen un uso generalizado que sin embargo la propia EMA si ha recomendado. Válida para toda la población adulta desde los 18 años.

La cuestión es que según se desprende las tablas del organismo europeo de control de enfermedades, con datos de hace apenas una semana, Bélgica apenas si habría administrado el 4% de las más de 200.000 dosis de esa vacuna, Alemania en torno al 13% de alrededor de millón y medio en almacén o Italia el 19% de las alrededor de 500.000 dosis recibidas. En el caso de Francia, el porcentaje de vacuna no utilizada de este suero se situaría en el 90%.

Dudas y descoordinación

Y aquí entre en juego un tercer factor: la reticencia de los que son convocados para recibir el pinchazo. Las dudas sobre su eficacia y la descoordinación entre Estados han generado cierta desconfianza entre los ciudadanos. La propia Angela Merkel lo reconocía recientemente en una entrevista al periodo alemán 'Frankfurter Allgemeine'. "Existe actualmente un problema de aceptación", aseguraba. Más de 1,4 millones de dosis de Astra Zeneca continúan almacenadas en este país (solo han administrado 240.000).

En Bélgica, dos grandes centros de vacunación de su capital, Bruselas, no están trabajando al ritmo que se esperaba. Más aún si se tiene en cuenta que más del 70% de los belgas, según una macroencuesta reciente, está dispuesto a ser vacunado. La cuestión es que la apertura de nuevos grandes recintos se pospone.

Bulgaria tuvo que modificar a finales de febrero su lista de prioridades por la baja respuesta a la vacunación. Allí el nivel de escepticismo con la vacunación se sitúa entre el 48% y el 52%. Similar al que existe en la República Checa, donde a finales del pasado año solo un tercio de sus ciudadanos dijo que acudiría voluntariamente a ser vacunado. Hoy está en un furgón de cola (solo el 4,8% de su población ha sido vacunado) que cierra Letonia con el 2,9%.

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