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La España interior soporta mejor el impacto económico de la pandemia

El Banco de España constata una caída "muy heterogénea" del PIB: las provincias más turísticas se hunden, pero las de interior aguantan mejor.

Sede del Banco de España en Madrid.
Sede del Banco de España en Madrid.
Efe

El año pasado la economía española experimentó la mayor caída desde la Guerra Civil viendo desplomarse su PIB un 11%, una de las más acusadas de los países desarrollados y superando por mucho a la contracción mundial (-3,5%). Pero por provincias, el impacto de la pandemia fue "muy heterogéneo", siendo las insulares y las del arco mediterráneo las más afectadas, según constata el Banco de España en un informe publicado este miércoles.

Los factores que hay detrás de esta heterogeneidad y mayores caídas de la actividad son el mayor peso del turismo, sobre todo extranjero, la mayor proporción de empleo temporal, el menor peso del sector público y los niveles más bajos de movilidad ciudadana, según explica el organismo en su estudio titulado 'La evolución de la actividad en las provincias españolas a lo largo de 2020 y sus determinantes'. Eso sí, el Banco de España asegura que las diferencias en el nivel de actividad en 2020 vino determinada no solo por las diferencias en la estructura productiva de las regiones, sino también por la desigual incidencia de la pandemia. Pero asegura que el exceso de mortalidad derivado de la pandemia "no parece ser una variable significativa" para explicar las diferencias en la evolución del PIB provincial.

De esta forma, solo diez provincias registraron caídas de la economía mayores a la media nacional (11%), pero su peso en el PIB total de España es de un 33%, de ahí el desplome generalizado. Entre los retrocesos más acusados destaca el de Baleares (-27%), la provincia de Las Palmas (-21%) y Santa Cruz de Tenerife (-19%). Le siguen los desplomes experimentados en Málaga (-17%), Gerona (-14,2%) y Alicante (-13,5%). Seis provincias caracterizadas por el gran peso del turismo en su actividad, sobre todo ligado a la demanda extranjera, explica el organismo.

Por el contrario, las zonas con descensos del PIB más moderados fueron Extremadura (con caídas del -5,3% tanto en Cáceres como en Badajoz) y Castilla-La Mancha (caídas que rondan el -6% en todas las provincias), además de Zamora (-6,4%) y Teruel (-7%). "El denominador común que presentan todas estas provincias es una menor exposición al turismo y un mayor peso de los sectores menos afectados por la covid, como la agricultura y el sector público", asegura el Banco de España en su informe.

Y es que el impacto es mayor cuanto más peso tienen las actividades que suponen una mayor interacción social, como la hostelería, el transporte y la cultura. Por el contrario, el sector agrícola, algunas ramas del sector industrial y los servicios públicos como sanidad y educación apenas han retrocedido. Concretamente, según los datos del INE, las ramas de comercio, transporte, hostelería y actividades artísticas registraron caídas del 24% en 2020, mientras que el sector primario, las actividades financieras y el sector público no solo no cayeron, sino que incluso experimentaron tasas positivas (4,8%, 2,9% y 1,4%, respectivamente) respecto a 2019.

El factor de la movilidad

Por tanto, el supervisor afirma que el diferente impacto de la pandemia ha respondido más a diferencias en la especialización sectorial y a cambios en las decisiones de movilidad de las personas (ya sea voluntarios o impuestos por las restricciones) que a la diferente incidencia de la enfermedad.

La movilidad es la variable principal a tener en cuenta, ya que explica un 35% de las diferencias provinciales de variación del PIB. Adicionalmente, la relevancia del turismo total y del turismo extranjero explica, en conjunto, algo más del 20%, mientras que las contribuciones del peso del empleo público y la temporalidad en el empleo asalariado total son de un 3% y un 1%, aproximadamente. El resto de las diferencias (esto es, cerca del 40%) son explicadas por los efectos fijos trimestrales, afirman.

Así, el paso de un mando único a otro descentralizado a partir del verano dio lugar a una "mayor dispersión" de los índices de movilidad, especialmente notable a partir de agosto, que continuó durante el resto del año, marcado por la segunda ola de la pandemia. Por ello, la heterogeneidad entre trimestres fue notablemente mayor en el tercero y cuarto que en los dos primeros, cuando el confinamiento fue generalizado. Así, "la aplicación de medidas de contención de los contagios ha sido uno de los principales condicionantes de la actividad económica desde la irrupción de la pandemia”, confirma el supervisor.

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