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La Policía del Capitolio: "Los atacantes iban armados y actuaban de forma militar, parecía una batalla medieval"

El FBI ha asegurado que ya se ha detenido a más de un centenar de personas por el ataque al Capitolio y confirma una toma de posesión segura para Biden.

Las imágenes más impactantes del asalto al Capitolio de EE. UU.
Las imágenes más impactantes del asalto al Capitolio de EE. UU.
MICHAEL REYNOLDS

El director del FBI, Christopher Wray, ha informado este jueves de la detención de más de cien personas sospechosas de participar en el asalto al Capitolio la semana pasada, en la que una turba de fanáticos del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, asaltó la sede del Poder Legislativo en Washington.

"Nuestra postura es agresiva y se mantendrá así durante la toma de posesión", ha enfatizado Wray en relación a la cercana investidura del presidente electo, Joe Biden, el 20 de enero, durante una rueda de prensa celebrada este jueves en la que ha estado presente el vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence.

"En ese sentido, nosotros y nuestros socios hemos arrestado a más de cien personas por sus actividades delictivas en el asedio del Capitolio la semana pasada y continuaremos con otras innumerables actividades relacionadas con estas investigaciones", ha señalado.

Wray, cuyo bajo perfil tras el asalto ha sido ampliamente criticado por algunos de los anteriores responsables del FBI, ha explicado que entre esas "otras actividades" que están investigando están "una gran cantidad de conversaciones preocupantes" en redes sociales en relación a la toma de poder de Biden.

"Cualquiera que planee o intente cometer actos violentos en la próxima semana debería contar con una visita", ha advertido Wray, quien ha afirmado que, en colaboración con el resto de agencias de seguridad estadounidenses, harán "todo lo posible para garantizar una transición de poder sin problemas".

Después de las críticas recibidas por la escasa seguridad del Capitolio la semana pasada cuando se estaba llevando a cabo una sesión para confirmar el triunfo de Biden en las presidenciales de noviembre, en especial comparándola con la desplegada durante las manifestaciones del movimiento 'Black Lives Matter', las autoridades han reforzado las medidas ante la posibilidad de nuevos disturbios.

Unos 21.000 efectivos de la Guardia Nacional han sido ya desplegados en Washington y varias calles en torno al Capitolio han sido ya cerradas. El FBI, que ha establecido una oficina específica para evaluar posibles amenazas, ha identificado hasta el momento a unos 200 sospechosos de participar en los actos violentos del pasado miércoles.

Por su parte, el vicepresidente Pence ha insistido nuevamente en que la actual Administración Trump facilitará una transición de poder "ordenada" y una investidura "segura", ya que "el pueblo estadounidense no merece menos".

"El pueblo estadounidense puede estar seguro de que nuestra Administración seguirá trabajando todos los días desde ahora hasta el 20 de enero para asegurar una transición ordenada", ha recalcado Pence, quien todavía no ha confirmado públicamente si acudirá a la toma de posesión de Biden.

Los policías comparan el asalto con una batalla medieval de bárbaros

Agentes de la policía de Washington que el pasado día 6 defendieron el Capitolio del asalto protagonizado por seguidores del presidente Donald Trump, compararon el suceso con una batalla medieval de bárbaros en la que temieron por su vida tras ser atacados y golpeados violentamente.

"No estábamos luchando contra 50 o 60 alborotadores (...) Estábamos luchando contra 15.000 personas. Parecía una escena de una batalla medieval", dijo uno de ellos, Michael Fanone, en unas declaraciones recogidas por el diario The Washington Post.

En los vídeos publicados en internet sobre el asalto puede verse cómo la turba arrastró a este agente por los escalones del Capitolio y le golpeó de forma violenta, momento en el que, según ha relatado, él pudo escuchar a uno de los asaltantes gritar: "¡Tenemos uno, tenemos uno. Matadlo con su propia arma!".

Era una lucha "cuerpo a cuerpo", como una escena de bárbaros, en la que fueron golpeados con sus propias porras y escudos, precisó.

Según el oficial Robert Glover, los atacantes actuaban de forma militar y les golpeaban con bates, palos y hasta extintores.

Bajo el mando de Glover, otro de los agentes, Ramay Kyle, relató que llegó a estar seguro de que iban a ser "invadidos" por la multitud, lo que le llevó a retroceder posiciones.

"Era casi imposible respirar" después de que los asaltantes lanzasen granadas de humo y gases tóxicos, según Kyle, quien aseguró que "todos creíamos que estábamos luchando por nuestras vidas".

También el agente Daniel Hodges destacó el "fanatismo" de la turba y admitió que hubo momentos en los que pensó que iba a morir o a quedar gravemente desfigurado por los golpes que recibió. No quiso disparar porque sabía que ellos también estaban armados y porque pensó que un tiroteo entre las dos partes se saldaría con un balance de víctimas y heridos aún peor del registrado. 

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