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Internacional

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Un "asalto sin precedentes" a la democracia

La UE y el conjunto de la comunidad internacional condenan las escenas "vergonzosas" de ayer y exigen respeto al voto de los estadounidenses.

Supporters of U.S. President Donald Trump gather in Washington
Supporters of U.S. President Donald Trump gather in Washington
SHANNON STAPLETON

La comunidad internacional asistió atónita al asalto del Capitolio por parte de los defensores de Donald Trump. Las imágenes reproducidas por televisiones de todo el mundo, con alborotadores irrumpiendo en el templo de la democracia estadounidense, vaciando extintores, ocupando ufanos despachos de los legisladores o enfrentándose a la seguridad interna, se pueden esperar en un estado fallido o en descomposición, pero aquello estaba ocurriendo en la primera potencia mundial, en la que presume de guardián de las libertades en el planeta.

Los manifestantes, azuzados por el propio Trump, ya habían advertido con días de antelación sobre su intención de boicotear la ratificación de la elección de Joe Biden, pero resultaba inimaginable que consiguieran llegar tan lejos. Primero que lo intentaran, y después que lo lograran ante la impotencia del dispositivo de seguridad. «Escenas impactantes en Washington», se escandalizaba en Twitter el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, uno de los primeros líderes mundiales en reaccionar. «El resultado de las elecciones democráticas debe ser respetado», advertía.

A los afines al mandatario estadounidense se dirigió también, y por la misma vía, el ministro alemán de Relaciones Exteriores, Heiko Maas, para exigirles que «dejen de pisotear la democracia». «Trump y sus seguidores deberían aceptar la decisión de los votantes», añadió. El político germano no dudó tampoco en responsabilizar al magnate de lo ocurrido. «Las palabras incendiarias se convierten en acciones violentas», sentenció en relación con la deriva del discurso del todavía presidente en funciones desde que perdió las elecciones. Desde antes incluso de que se celebraran, cuando ya dio a entender que no aceptaría una victoria de su rival y empezó a alimentar la teoría del fraude.

«Esto no es Estados Unidos»

Josep Borrell, Alto Representante de la UE para Asuntos Exteriores, valoró lo sucedido este miércoles como «un asalto sin precedentes a la democracia de Estados Unidos, sus instituciones y el imperio de la ley». «A los ojos del mundo, la democracia estadounidense parece estar bajo asedio», añadió el jefe de la diplomacia europea, quien advirtió que «los resultados de las elecciones del 3 de noviembre deben ser plenamente respetados», un clamor unánime que también suscribió el presidente del Parlamento Europeo, David Sassoli. «Esto no es Estados Unidos», se lamentó Borrell en alusión a los asaltantes.

Por su parte, el primer ministro británico denunció las «vergonzosas» escenas que se vivieron en Washington. «Estados Unidos es el defensor de la democracia en el mundo entero y ahora es vital que el traspaso del poder se haga de manera pacífica y ordenada», demandó Boris Johnson. Su ministro de Exteriores, Dominic Raab, abundó en que «Estados Unidos está, con razón, muy orgulloso de su democracia y nada puede justificar estos intentos violentos por hacer fracasar la transición legal y conforme del poder».

A su vez, el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, reconoció su «preocupación» por lo ocurrido en el Capitolio y a la vez su confianza en «la fortaleza de la democracia de EE. UU.». «La nueva presidencia de Joe Biden superará la etapa de crispación, uniendo al pueblo estadounidense», vaticinó el jefe del Ejecutivo, mientras que desde la vecina Francia, su ministro de Relaciones Exteriores, Jean-Yves Le Drian, condenó «la violencia contra las instituciones estadounidenses», que valoró como «un ataque grave contra la democracia», e insistió en que «la voluntad y el voto del pueblo estadounidense deben respetarse».

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