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Internacional

La pandemia se desboca y alcanza un volumen de contagios inédito en el mundo

La nueva cepa británica, detectada ya en 27 países, alimenta el riesgo de una inminente nueva ola.

Puestos para hacer pruebas PCR en una calle de Seúl.
Puestos para hacer pruebas PCR en una calle de Seúl.
Kim Hong-Ji/Reuters

Hoy es Nochevieja. De la inocencia de hace un año respecto al coronavirus no queda ni rastro. En realidad, solo quedan las lágrimas de unos datos que se imponen doce meses después. La covid-19 ha causado 80 millones de enfermos y 1,77 millones de muertes y ahora aboca a un 2021 incierto, en el que la población mundial asistirá a la entrada en el tablero de juego de dos nuevos factores contrapuestos: las vacunas y las mutaciones.

Recién iniciada una campaña de vacunación de dimensiones planetarias, cabe decir que la euforia producida por la llegada del suero se ve rebajada, sobre todo en Europa, a consecuencia de la velocidad ganada por las nuevas cepas; en especial, la británica, que ya circula en 27 países del mundo con una capacidad de transmisión entre el 50% y el 70% superior al virus primigenio. El pesimismo cunde. Basta como ejemplo que ya no consuelan las cifras relativas al lunes o el martes últimos, con una media de 400.000 nuevos casos diarios frente a los 824.000 del pasado día 20. Se cree que el descenso tiene que ver más bien con la ralentización de las pruebas en estas fechas festivas que con un posible sosiego de la epidemia.

Al contrario, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades (ECDC) consideran que las nuevas variantes víricas surgidas en Reino Unido y Sudáfricase encuentran detrás del acelerón de la pandemia en este dramático tramo final de año. Aunque los científicos británicos han identificado la mutación este mismo mes, ya se sabe que estaba presente en el norte de Alemania en noviembre. La contrajo un ciudadano que días antes había estado de visita en Reino Unido.

Alemania, al alza

El hecho de que Alemania sea, junto con las islas al otro lado del Canal y Francia, uno de los tres países europeos donde las infecciones han experimentado un alza más destacado alimentan la teoría de que detrás de los nuevos casos se halla el virus mutado. Alemanes y franceses se han levantado estos días con rebrotes en torno a 25.000 casos. La situación en Reino Unido es de descontrol, con más de 54.000 diarios. En realidad, Europa vive en una especie de paréntesis entre el deseo de salvar lo mejor posible las navidades del naufragio y el miedo a lo que llegará después.

En enero. Y lo que llegará después, según pronostican cada vez más expertos, es una nueva ola del coronavirus que de momento se anticipa muy severa. Tanto que el ECDC alerta de que vienen tiempos extremadamente complejos para el sistema sanitario y su capacidad de aguante tras los dos embates anteriores.

Las cifras de este miércoles lo confirman: 21.000 hospitalizados en Reino Unido, más de mil muertos en un día en Alemania, Francia a punto de endurecer un confinamiento ya riguroso tras la Nochevieja, Italia en medio de una escalada sostenida -16.202 casos el martes, 5.000 más que hace una semana- y Bélgica lista para imponer el próximo día 2 una cuarentena y dos pruebas PCR a todos los viajeros que llegan al país.

¿Y fuera de Europa? Más de lo mismo. La OMS mira con atención a Asia, donde los rebrotes suman el millón de casos, entre ellos algunos causados por la nueva cepa en Corea del Sur. Y Estados Unidos, mientras, en lo profundo del infierno: entrará en Año Nuevo con 350.000 fallecidos y la cepa británica ya detectada en Colorado.

"Solo el martes se registraron 53.135 nuevos casos, la mayoría de los cuales se cree que se deben a la nueva variante", afirmó ayer el ministro británico de Sanidad, Matt Hancock, en relación a la mutación que ocupa buena parte de las portadas inglesas. Los servicios de salud están bajo "una presión muy significativa", ya que, de hecho, superan los peores niveles registrados en la primera ola en abril. En ese contexto, el Gobierno autorizó ayer el uso de la vacuna desarrollada por AstraZeneca/Oxford, que será incorporada a la campaña de inmunización iniciada hace unas semanas con el suero de Pfizer.

La autorización dada por la Agencia Británica del Medicamento -"un triunfo de la ciencia británica", según el primer ministro, Boris Johnson- se produjo poco antes de que Argentina también la aprobase ayer en su territorio, donde se administra la rusa Sputnik V desde el martes. El medicamento inglés es más barato y se conserva a cuatro grados bajo cero. Alemania espera contar con él en enero y Estados Unidos, en abril.

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