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Internacional

Arianespace achaca a un error humano la pérdida del satélite español que ha caído en un área despoblada

El satélite Seosat-Ingenio, considerado el mayor proyecto espacial desarrollado hasta ahora por la industria espacial española, tenía previsto observar la Tierra durante los próximos siete años, aunque llevaba combustible para diez.

El cohete Vega, con el satélite Ingenio, justo antes del lanzamiento en la Guyana francesa.
El cohete Vega, con el satélite Ingenio, justo antes del lanzamiento en la Guyana francesa.
EP

El consorcio espacial Arianespace indicó este martes que el fracaso del lanzamiento esta madrugada del satélite de observación terrestre español Seosat-Ingenio y del francés Taranis se debió a una serie de errores humanos y no a un fallo de diseño.

Arianespace, que operaba el cohete Vega en el que viajaban ambos satélites, indicó en una declaración ante la prensa desde el puerto espacial de Kurú, en la Guayana francesa, que después del encendido del motor el control del vehículo se perdió de forma permanente y su trayectoria se desvió rápidamente.

La empresa detalló que, según los primeros datos de su investigación preliminar, hubo un fallo en la conexión de los cables en el sistema de control.

Un responsable técnico de Arianespace atribuyó el fallo a "una serie de errores humanos y no a una cuestión de diseño" del cohete.

El cohete despegó según lo previsto a las 01.52 desde Kurú y desde su lanzamiento hasta la separación de los dos satélites iba a pasar una hora y 42 minutos.

Pero ocho minutos después de que pusiera rumbo al espacio, se identificó ese desvío de la trayectoria que implicó el fracaso de la misión.

El satélite Seosat-Ingenio, considerado el mayor proyecto espacial desarrollado hasta ahora por la industria espacial española, tenía previsto observar la Tierra durante los próximos siete años, aunque llevaba combustible para diez.

Estaba desarrollado para ser capaz de acceder y tomar imágenes de cualquier punto de la superficie terrestre cada tres días, por lo que iba a resultar especialmente útil para elaborar mapas de desastres naturales impredecibles, como inundaciones o incendios forestales, así como para ayudar a comprender la crisis climática.

Por su parte, Taranis, del Centro Nacional francés de Estudios Espaciales (CNES), hubiera sido el primer satélite en observar, durante como mínimo dos años, los fenómenos luminosos y electromagnéticos asociados con las tormentas eléctricas y descubiertos hace unas dos décadas.

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