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Internacional

La disputa de Grecia y Turquía en el Mediterráneo agita a la UE

Los ministros de Defensa y de Exteriores del club comunitario piden el fin de las maniobras militares en las aguas en disputa y apelan a un diálogo.

Imagen de un velero en el mar.
Imagen de un velero en el mar.
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La escalada de tensión que protagonizan Grecia y Turquía en el Mediterráneo Oriental por la disputa de una zona marítima rica en hidrocarburos ha disparado las alarmas en la UE. Los ministros de Exteriores y de Defensa de los Veintisiete, en sus respectivas reuniones informales que se celebran en Berlín, incidieron ayer en la necesidad de contener ya el ruido de sables, sobre todo tras las maniobras militares iniciadas por las partes, que hacen temer una confrontación militar. "Necesitamos una solución diplomática para este conflicto. Nadie quiere resolverlo con barcos de guerra", aseguró el jefe de la diplomacia alemana, Heiko Maas, que esta semana ha viajado a Atenas y Ankara para intentar calmar, sin éxito, los ánimos de ambos vecinos y aliados de la OTAN.

El clima se ha enrarecido especialmente después de que el miércoles navíos turcos y estadounidenses realizaran, por un lado, ejercicios militares y, por el otro, buques griegos, chipriotas, franceses e italianos en el Mediterráneo Oriental. "Las partes no se van a sentar en la misma mesa mientras haya barcos de guerra frente a frente", insistió Mass al comienzo ayer de la reunión de ministros de Exteriores europeos, que se prolongará hasta hoy. En los mismos términos, se expresaron los titulares de Defensa del club comunitario, que en su segundo día de contactos volvieron a apelar a una solución negociada.

El conflicto, sin embargo, ha sembrado la división entre los Veintisiete. Por un lado, algunos países, con Austria a la cabeza, exigen de Bruselas una respuesta contundente a Turquía, que desencadenó la ira de Grecia el 10 de agosto al iniciar una misión de prospección con el buque sísmico Oruç Reis en el sur de la isla helena de Kastellorizo. La operación reavivó la vieja confrontación con el país otomano, que reclama esas aguas como una zona económica exclusiva (ZEE) mientras Atenas y Chipre consideran que al ser más cercanas a sus costas corresponden a su jurisdicción.

"La credibilidad de la UE está en juego. La Unión debe levantarse y su solidaridad debe real y sustancial", reclamó el ministro de Exteriores chipriota, Nikos Christodoulides, que acusó a Bruselas de "dobles estándares" por avanzar en sanciones a Bielorrusia y mostrar tibieza con Ankara, que anunció ayer nuevas maniobras el 1 y 2 de septiembre y la prolongación de las prospecciones "tanto tiempo como sea necesario". Paradójicamente, el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, aseguró en una conversación telefónica con su homólogo estadounidenese, Donald Trump, que quiere "reducir las tensiones y entablar un diálogo" en la crisis del Mediterráneo Oriental.

Posibles sanciones

Aunque la UE apuesta por la vía de la negociación y el entendimiento, el propio Mass, mediador comunitario en la crisis, se mostró partidario de aumentar la presión sobre Turquía. El jefe de la diplomacia europea, Josep Borrell, señaló ayer al respecto que los Veintisiete no adoptarán todavía ninguna medida contra Ankara. Aun así, en la reunión informal que tendrá con los ministros de Exteriores del club se recogerán "distintas opciones", entre las que no se descartan sanciones. En cualquier caso, habrá que esperar a septiembre para que el tema sea tratado en profundidad y se fijen posturas, en la cumbre de jefes de Estado y de gobierno.

El conflicto en aguas del Mediterráneo Oriental ha despertado igualmente la inquietud de la OTAN. El secretario general de la Alianza Atlántica, Jens Stoltenberg, instó a mantener la calma a Atenas y Ankara para evitar un agravamiento de la tensión. "Me dirijo a Grecia y Turquía. Mi mensaje es el siguiente: la crisis debe resolverse respetando el derecho internacional. El diálogo y la distensión es del interés de todos", dijo en una breve reunión mantenida ayer en Berlín con la canciller alemana, Angela Merkel.

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