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La noche etílica que forjó la eterna amistad entre Dennis Rodman y Kim Jong-Un

El exjugador, cuya figura está siendo relanzada gracias al documental 'El último juego', ha relatado su primer viaje a Corea del Norte.

Kim Jong-Un y Dennis Rodman, durante uno de sus encuentros.
Kim Jong-Un y Dennis Rodman, durante uno de sus encuentros.
Efe

Heraldo.es

Se sabe mucho de Dennis Rodman. Que arrancó como alero en los Pistons, donde se empleaba al borde del reglamento y que alcanzó la gloria junto a Pippen y Jordan en los Chicago Bulls de los 90, una de las más exitosas organizaciones deportivas de las historia. Su leyenda como jugador se agigantó de la mano de su estrafalario estilo: peinados imposibles y uñas de colores trataban de combinar con la moda vanguardista que llenaba su armario, un mueble que se alimentaba de los consejos de una joven Madonna y de la que fuera su pareja, Carmen Electra.

Porque Dennis, además de un baloncestista genial, era (y es) un personaje, un icono. Con sus claroscuros, como su afán por la noche, las fiestas, el alcohol, el juego y el sexo. Una querencia por lo nocturno que en ocasiones afectó a su rendimiento dentro de la pista, pero que sin duda ha permitido a Rodman contar con una de las biografías más increíbles del mundo deporte, tal y como se viene desgranando en la serie documental ‘El último baile’, de Netflix, que aborda el auge y caída de los Bulls de Jordan.

Al calor del documental y su éxito, Rodman acaba de repasar en una entrevista junto a otro mito, el exboxeador Mike Tyson, algunas de sus anécdotas personales, deteniéndose especialmente en su primer periplo norcoreano. La dictadura juche invitó formalmente a Jordan a una suerte de exhibición junto a los ‘Globetrotters’, pero la súper estrella rehusó la petición y Dennis se embarcó de rebote en la aventura. Su llegada a la península, relata él mismo, ya estuvo acompañada de una simpática confusión: “No sabía nada de Corea del Norte. Al llegar al pabellón, 22.000 personas se pusieron de pie y rompieron a aplaudir. Entonces yo saludé y una persona me dijo: 'No es por ti, esto es por él' y señaló a Kim Jong-un. Pregunté de quién se trataba y me respondieron que ese era su líder”.

Tras el partidillo, el exjugador y el caudillo, cuyo estado de salud estuvo recientemente en entredicho, pasaron a cenar. El vodka corrió al ritmo del ala-pívot, lo que llevó a Kim a arrancarse con el karaoke. “Yo no tenía ni idea de qué demonios estaba diciendo. Todos empezaron a aplaudir. Después salió una banda con 18 chicas y comenzaron a tocar el tema de ‘Dallas’, solo tocaron esa canción”. Bajo esa banda sonora se fraguó una amistad marciana y eterna.

Antes de emprender el viaje de vuelta, Kim Jong-un le dijo que podía volver cuando quisiera y Rodman le puso como condición que esas mujeres se aprendiesen canciones de grupos de su gusto, como Rolling Stones o de Pearl Jam: "Cuando regresé, cantaron las siete canciones que le había dicho". Desde aquel primer encuentro, su amistad ha sido un asunto público. "Era como si yo fuera uno de la familia. Sin embargo, cuando regresé a los Estados Unidos, me di cuenta de que estaban revisando mi teléfono", aseguró.

En la entrevista, grabada en formato podcast, Rodman admite también que sus noches de lujuria afectaron a su juego en algunos momentos: “Intenté tener sexo durante toda una noche antes de un partido. No salió bien y el entrenador me reprochó mi bajo rendimiento cuando solo habían pasado siete minutos”.

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