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El coronavirus excarcela a un buen número de mafiosos en Italia

Los criminales aprovechan el coladero en que se ha convertido una norma del Gobierno para tratar de evitar los contagios en las prisiones.

Foto de archivo de una calle de Nápolese una calle de Nápoles
Foto de archivo de una calle de Nápoles
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Al menos 456 criminales encarcelados en régimen duro en Italia, entre ellos un buen número de mafiosos, han solicitado salir de prisión para pasar a cumplir sus condenas en arresto domiciliario. Más de 370 lo han conseguido en las últimas semanas, entre ellos tres jefes del crimen organizado que se encontraban recluidos bajo el 41 bis, el régimen más estricto: se trata de Francesco Bonura, miembro de la Cosa Nostra siciliana; Pasquale Zagaria, de la Camorra campana; y Vincenzo Iannazzo, de la 'Ndrangheta calabresa.

Los delincuentes, a muchos de los cuales les han colocado una pulsera electrónica para controlar su posición, han aprovechado el coladero en que se ha convertido una norma del Gobierno para tratar de evitar los contagios de coronavirus en las cárceles entre los reclusos con patologías previas.

La polémica que ha levantado la excarcelación de cientos de peligrosos criminales ha llevado a la oposición, liderada por Matteo Salvini, de la Liga, a plantear una moción de censura contra el ministro de Justicia, Alfonso Bonafede. Éste se defiende con la promesa de un nuevo decreto que consiga que los delincuentes que han salido vuelvan cuanto antes a prisión al tiempo que evita nuevas excarcelaciones. Los expertos temen que algunos criminales aprovechen esta situación para fugarse.

"Las mafias viven de señales. Y la señal lanzado por los 'boss' que salen de la cárcel y vuelven a sus territorios es devastadora, porque reconquistan la arrogancia, la prepotencia y las ganas de retomar el poder", advierte Cafiero de Raho, fiscal nacional antimafia, en una entrevista publicada ayer por el diario 'Il Fatto Quotidiano'. De Raho considera que el problema nace con una circular del pasado 21 de marzo del departamento de Administración Penitenciaria, en la que se invitaba a las cárceles a señalar qué reclusos tenían patologías que podían complicar su estado de salud en caso de que se contagiaran del coronavirus.

Escáner de temperatura

"Comenzó así un mecanismo que ha llevado a cientos de personas al arresto domiciliario", comentó el fiscal nacional antimafia, lamentando que la "hemorragia de excarcelaciones" haya llegado incluso a los presos en régimen de 41 bis. "No se entiende que hubiera una preocupación porque se trata de detenidos en aislamiento y, por tanto, imposibles de contagiar. Bastaba con un escáner de temperatura", consideró De Raho en una entrevista con Radio 24. "Ahora toca esperar a ver cuáles serán las nuevas normas del Gobierno" para poner fin a esta situación y comprobar además "si será posible hacer que vuelvan a la cárcel los capos que ya han salido".

La situación para Bonafede, del Movimiento 5 Estrellas, se complica porque podría retirarle su apoyo uno de los partidos de la coalición de Gobierno, Italia Viva, la formación liderada por el ex primer ministro Matteo Renzi. El titular de Justicia, además, se ha visto envuelto en otra polémica debido a que el magistrado antimafia Nino di Matteo denunció que el ministro le ofreció encargarse del departamento de Administración Penitenciaria, pero cambió de opinión por la presión del crimen organizado. Bonafede niega tajantemente estas acusaciones.

En los primeros compases de la pandemia en Italia se registraron numerosos motines en cárceles de todo el país en las que los presos pedían protección contra el coronavirus. La recesión provocada por la enfermedad propicia además un ambiente óptimo para que la criminalidad refuerce su posición. "Las crisis económicas ofrecen una oportunidad para que el crimen organizado haga sus negocios y lave su abundante dinero negro", advierte Francesco Lo Voi, fiscal jefe de Palermo.

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