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Antonio Sarría: "Solo hay 25 muertos por la covid en Kazajistán"

El prestigioso científico zaragozano pilota el exitoso programa contra el coronavirus del país centroasiático.

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Antonio Sarria. Detrás, el escudo de la universidad kazaja.
Heraldo

En el mapamundi de la covid-19 hay que subrayar para bien los datos de Kazajistán. Aseguran literalmente que la pandemia ha sido detenida en ese país centroasiático por el médico zaragozano Antonio Sarría Santamera.

Dicho así (sonríe)… Lo cierto es que el Gobierno de Kazajistán, a través del Ministerio de Sanidad, antes de detectarse el primer caso de la covid-19, llamó a virólogos, a inmunólogos y a mí como profesor de Salud Pública en la Nazarbáyev University School of Medicine, que es la universidad de referencia en el país. A partir de ese momento, se formó un comité para posteriormente adoptar medidas.

¿En qué fecha comenzaron a trazar el plan?

El primer caso en Kazajistán sucedió el 13 de marzo. Recopilamos información de China, Corea, Italia y los primeros datos que teníamos de España. Rápidamente se dio por terminado el curso escolar y empezó el confinamiento. En estos momentos, mes y medio después, en Kazajistán solo han muerto 25 personas por la covid-19 y se han producido exactamente 2.838 contagios.

En España hay mil veces más de defunciones y cien veces más de contagiados por coronavirus… El dato es lo suficientemente explícito como para preguntarse por qué. ¿Por qué, doctor Sarría?

Antes de responderle, le tengo que decir que en las ucis hay en estos momentos 35 pacientes. Por tanto, las expectativas son favorables. Respecto a los datos de España, siendo que ya se contaba con los registros de Italia, quizá se adoptaron medidas demasiado tarde.

Se salió a la calle en las manifestaciones del 8-M habiendo ya un número sensible de contagiados.

Efectivamente, ya hubo casos en febrero… El confinamiento fue posterior al día 8 de marzo. Un confinamiento anterior habría disminuido de forma considerable el impacto de la pandemia en España. Hay que valorar que nos estamos enfrentando a un virus que, además de ser desconocido, es extraordinariamente contagioso. Es decir, se ha producido un efecto multiplicador en las infecciones.

¿Qué otras medidas se han adoptado en Kazajistán para detener la pandemia del coronavirus?

Se han hecho 205.560 test, una cantidad relevante en un país de 18 millones de habitantes. Todos los ciudadanos pueden acceder a través de la página web del Ministerio de Sanidad para ver en ‘Google maps’ dónde se encuentran los contactos. Todos los casos positivos están hospitalizados, aunque sean leves. Se está trabajando ya para que con el teléfono móvil puedas comprobar con qué teléfonos de personas infectadas te has cruzado. Esta última medida también se está desarrollando en Corea y Singapur.

¿Qué solución encuentra en el horizonte?

Las tres próximas semanas pueden ser decisivas. El hecho de que en Andalucía y en Murcia hayan menos casos también puede ser muy positivo, pues quizá indique que en las zonas cálidas afecta menos la covid-19. Con la próxima llegada del verano, sería magnífico. En cualquier caso, el hallazgo de la vacuna sería ideal, pues no todos los virus desaparecen por sí mismos como ocurrió con el SARS.

¡A ver si el genio Carlos Martín encuentra pronto la vacuna!

Con Carlos estamos trabajando en identificar el valor de la vacuna de la tuberculosis para prevenir las neumonías de cualquier origen, algo que puede servir para evitar la infección por la covid.

¿Tiene usted antecedentes médicos en su familia?

Sí. Mi padre, Antonio Sarría, fue jefe del Servicio de Pediatría del Hospital Clínico y profesor de la Universidad de Zaragoza.

Magnífico antecedente…

Después de licenciarme en Medicina en Zaragoza y del MIR, me formé en la Dartmouth Medical School de Estados Unidos. Mi siguiente destino fue el Instituto de Salud Carlos III en Madrid.

Centro de referencia del ébola en España...

Allí hicimos el plan de prevención. Estuve hasta agosto de 2019, cuando marché de profesor de Medicina y Salud Pública a Kazajistán.

Qué hallazgo para Kazajistán… Qué pérdida para España.

Acepté una buena oferta por tres años. Resido con mi mujer, Olga, y mi hija, Sonia, que estudia Medicina, en la capital del país, Nur-Sultan, la antigua Astana. Tengo dos hijos más: Antonio, que está terminando Ingeniería Civil en Madrid, y Álvaro, que está confinado en Serbia.

¿En Serbia…?

Sí, se fue a estudiar Medicina a Belgrado. Mi madre, Teresa, está en Zaragoza, igual que mis hermanos: Nacho, Teresa, Álvaro y Almudena. Ya ve, aunque estoy a más de 6.000 kilómetros, Zaragoza la siento muy cerca. A ver si acaba pronto esta pesadilla.

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