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Un duro encierro para la sociedad marroquí acostumbrada a vivir en la calle

Castigan con penas de entre uno y tres meses de cárcel a quienes se lo saltan. Unos 4.300 arrestados durante el último fin de semana.

La justicia marroquí procesará a cerca de 5.000 personas por violar el confinamiento por coronavirus.
La justicia marroquí procesará a cerca de 5.000 personas por violar el confinamiento por coronavirus.
Efe/Mohamed Siali

A Marruecos tampoco le ha temblado el pulso a la hora de actuar contra el patógeno para exhibir unos números relativamente bajos con respecto a España. El 13 de marzo, un día después que Portugal, se apresuró a cerrar las fronteras con Ceuta y Melilla. Tan solo contaba con ocho personas infectadas y una muerta. Y dos días después suspendía los vuelos, salvo aquellos para repatriar turistas. Cerraron colegios y se suprimieron las líneas de ferrocarril de larga distancia, además de reducir al mínimo los trayectos de mayor afluencia entre Casablanca y Kenitra.

A medida que aumentaban los contagios, que en estos momentos se elevan a 2.283 casos, se iban endureciendo las restricciones. Se prohibieron las concentraciones públicas de más de 50 personas, se clausuraron cines, museos, cafés y restaurantes. Cerraron las mezquitas y evitaron que la población saliera a la calle, salvo por motivos laborales, sanitarios o para efectuar compras urgentes en las proximidades del domicilio.

Aunque la producción no se ha detenido en el país y se permite acudir a los puestos de trabajo autorizados, las medidas han dejado muchas calles semivacías en ciudadades tan transitadas y en un país en el que la sociedad está acostumbrada a vivir en la calle. Por ahora, en las principales ciudades transitan vehículos militares que piden a los vecinos mediante altavoces que permanezcan en sus casas.

Cualquier violación del confinamiento decretado hasta el 20 de abril puede acarrear penas de uno a tres meses de cárcel. El pasado fin de semana fueron arrestadas unas 4.300 personas en la calle, lo que eleva a un total de 28.701 los detenidos desde que se implantó el estado de emergencia. Según los datos facilitados por la Dirección de Seguridad Nacional, 15.545 han sido puestos bajo custodia y enviados ante los tribunales.

Marruecos se enfrenta, además, a una superpoblación en las cárceles. Exceden un 37% su capacidad con un amplio volumen de presos, que ronda 85.000 reclusos. Unos 5.654 de estos presos han sido indultados por el rey Mohamed VI el pasado 5 de abril, siguiendo las recomendaciones de la ONU, como medida preventiva para evitar la expansión del coronavirus.

Para luchar contra esta pandemia, el presidente del Gobierno, Sadedín el Otmani, ha ordenado descontar tres días laborables del salario de todos los funcionarios públicos en las nóminas de abril, mayo y junio.

Pero las mujeres marroquíes van a ser las máximas perjudicadas en esta crisis sanitaria y económica. Un informe de la ONU- Mujeres ya advierte de que el confinamiento va a acarrear una mayor marginación, en forma de violencia de genero, que ya registra una alta tasa de un 52% el pasado año, y en una menor accesibilidad al mercado laboral, a los servicios sanitarios y a la protección social. El porcentaje de mujeres en la actividad económica, por contra, es el más bajo del mundo, un 22% frente al 48% de la media internacional.

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