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La Tercera Guerra Mundial es contra un virus

El planeta libra una "batalla" contra un brote que se prevé que llegue esta semana al millón de enfermos.

ILLUSTRATION - 27 March 2020, Schleswig-Holstein, Geesthacht: An employee of the central laboratory of the LADR laboratory network Dr. Kramer and colleagues holds a smear of a molecular biological test for the SARS-CoV-2 virus. The laboratory currently evaluates around 1500 corona tests per day. Photo: Daniel Bockwoldt/dpa27/03/2020 ONLY FOR USE IN SPAIN [[[EP]]] ILLUSTRATION - 27 March 2020, Schleswig-Holstein, Geesthacht: An employee of the central laboratory of the LADR laboratory network Dr. Kramer and colleagues holds a smear of a molecular biological test for the SARS-CoV-2 virus. The laboratory currently ev
Trabajo con test de detección del Covid-19 en un laboratorio alemán.
EP

El Papa Francisco y la Unión Europea se sumaron este domingo al llamamiento de la ONU para detener los conflictos armados existentes en diferentes puntos del planeta -con el fin de evitar brechas por las que se expanda el virus- e instar a todos los países, especialmente las economías más potentes agrupadas en el G-20, a presentar un "plan de batalla" contra la pandemia.

El secretario general de Naciones Unidas, Antonio Guterres, considera que el mundo vive una "situación bélica" global y "no la va ganando"; esta vez sin armas convencionales ni nucleares. La Tercera Guerra Mundial es contra un virus que hasta el domingo acumulaba 666.718 contagios y 31.196 fallecimientos -según los datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS)-, y que antes del fin de semana próximo habrá rebasado el millón de infecciones.

Desde su aislamiento preventivo, que le llevó un domingo más a celebrar la oración del Angelus a través del vídeo, el Papa insistió en que el COVID-19 "no conoce fronteras". Francisco Bergoglio reclamó la coordinación de los Gobiernos para fomentar la diplomacia, la "creación de corredores de ayuda humanitaria" y la "atención" a los más vulnerables. La UE, por su parte, se centró en Siria y exigió una tregua, especialmente en la devastada Idlib, para mejorar la respuesta ante una pandemia que amenaza el país.

¿Por qué esa mirada insistente en los últimos días a las confrontaciones internas? Porque, a pesar de que todas juntas desangran a buena parte de la población mundial, tampoco se las ha hecho demasiado caso en la distancia. Pero ahora tanto la Unión Europea como Naciones Unidas consideran que ya no hay separación: cualquier conflicto bélico, al igual que cualquier foco de infección en el lugar más recóndito de Oceanía, es una fuente de riesgo que facilita la replicación del virus. Todo lo que suponga descontrol en la movilidad de los refugiados, porosidad de las fronteras y precariedad de unos sistemas de salud prácticamente reducidos a cenizas es gasolina. Las guerrillas de Camerún y Filipinas ya han detenido su acción armada y la ONU espera que suceda lo mismo en Yemen.

En definitiva, se trata de sellar cualquier fuente que alimente la posibilidad del virus de seguir dando vueltas al planeta con el fin de acortar el tiempo de la pesadilla. Esta semana, no menos de cincuenta países -España también- llegarán al ecuador de la cuarentena original. La primera, porque los plazos ya están alargándose. Alemania prolonga su final al menos hasta el 20 de abril. Otros, como Reino Unido, Finlandia o la mayoría de América Latina, alcanzarán ese ecuador en los próximos quince días al haber aplicado el confinamiento más tarde. Y no es un momento para festejar.

Peores previsiones en Estados Unidos

Si las dos últimas semanas han sido un mal sueño, los 3.000 millones de ciudadanos confinados en el planeta, y aquellos que no lo están, se enfrentan a una segunda mitad del partido muy pesimista. Como un mazazo han caído en la comunidad internacional las últimas previsiones ofrecidas por el principal responsable científico en la lucha contra el coronavirus en Estados Unidos Anthony Fauci, quien calcula que la epidemia podía cobrarse la vida de más de 100.000 personas y provocar "millones" de contagios en el país que su presidente, Donald Trump, consideraba hasta hace unos días capaz de "doblegar al virus". Fauci afirmó que los vectores que espían los movimientos del patógeno son aún "muy débiles". La propia OMS está asombrada de la celeridad del brote, con un registro superior a 123.000 enfermos y 2.229 fallecidos en territorio estadounidense.

Europa se acerca al pico de la pandemia, lo que se traducirá en más casos y decesos hasta que comience a aflojar (el domingo contabilizaba 363.766 infecciones y 22.259 muertes). Y queda un tercer dato estremecedor: de los 194 países del mundo, sólo una sesentena no ha reportado víctimas mortales tras notificarse ayer los primeros decesos en Uruguay,_Nueva Zelanda y Mali. La OMS cree, sin embargo, que esta lista es mucho más reducida. La mayoría de territorios donde no se registran casos letales se encuentran en África, lo que alimenta la sospecha de que no se estén certificando por falta de recursos sanitarios Al igual que en India, Kenia y Madagascar registraron este domingo el éxodo de miles de ciudadanos y migrantes.

El futuro inmediato de la sociedad es todavía incierto. La ONU estima dos escenarios. El más positivo, que la propagación se desacelere sustancialmente en "tres o cuatro meses" y permita "una recuperación relativamente rápida" en la Sanidad y la actividad laboral. El otro, el malo, que el virus siga creciendo por los países en desarrollo y obligue a prolongar los confinamientos y el cierre de fronteras por un plazo impreciso.

¿Y cómo salir de esta?

El reto que aflora es cómo salir de esta catástrofe. La ONU alerta a todos los Gobiernos de que es hora de "coordinar una estrategia de salida" para mantener el Covid-19 bajo control "hasta que una vacuna esté disponible". Alemania se pregunta también qué ocurrirá dentro de un mes. En otras palabras: hasta cuándo será posible mantener a la población aislada y si los ciudadanos comenzarán a minusvalorar la cuarentena empujados por la "carga psicológica", después de cuatro semanas "con sus contactos limitados".

En el mundo científico circula ahora una pregunta tan temible como el brote: ¿Qué hubiera sucedido si el coronavirus hubiera sido tan letal como el diabólico SARS? Por eso los expertos confían en que, de esta emergencia, surjan lecciones como la de destinar mayores recursos a la investigación y a la Sanidad preventiva. Como en los seguros domésticos, de salud, coche y hogar, es mejor que estén y no hagan falta.

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