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La Eurocámara ratifica el acuerdo del brexit en una sesión histórica

En un pleno emotivo, el hemiciclo validó el pacto que permitirá el divorcio ordenado de Reino Unido con el voto de 621 eurodiputados.

Los miembros del Parlamento Europeo reaccionan durante la sesión por el brexit este miércoles.
Los miembros del Parlamento Europeo reaccionan durante la sesión por el brexit este miércoles.
EFE

El Parlamento Europeo dio este miércoles el giro definitivo a la llave que abre la puerta para la salida de Reino Unido de la UE después de 47 años de historia compartida. El hemiciclo de Bruselas resolvió el dilema entre lo nefasto y lo menos malo. Y aprobó con 621 votos a favor, 49 en contra y trece abstenciones, el Acuerdo de Retirada que permitirá un 'brexit' ordenado. En pie, con las manos entrelazadas, los eurodiputados pusieron broche a la sesión entonando el tema tradicional escocés 'Auld Lang Syne' (conocida como 'La canción de la despedida').

La imagen más emotiva de la sesión histórica que ratificó el pacto de divorcio, plasmado en 585 folios y varios protocolos anexos, que entrará en vigor formalmente a las doce de la noche del sábado 1 de febrero. Se abrirá entonces un periodo transitorio hasta el 31 de diciembre en el que los británicos no tendrán ni voz ni voto en las instituciones europeas, pero en el que la política del bloque seguirá marcada por el trasfondo de unas negociaciones sobre la relación futura. Un acuerdo de libre comercio con cero aranceles y cuotas que se advierte será más duro y difícil de conseguir que el que ha requerido más de tres años de discusiones.

Guy Verhosftad, el político liberal responsable del grupo de seguimiento del 'brexit' en la Eurocámara, fue el encargado de abrir un debate con medio centenar de intervenciones. El político belga dejó claro desde el principio que la votación era "en favor de un 'brexit' ordenado frente a uno duro y salvaje". No se trataba, en definitiva, de que los eurodiputados se posicionaran sobre si apoyaban o no el divorcio. Esa discusión ya estaba superada. "Para nosotros es triste que se vaya un país que nos ha liberado en dos ocasiones, que ha dado su sangre por Europa", enfatizó. La otra variable de su discurso fue la autocrítica: "El 'brexit' es un fracaso de la Unión y la lección que debemos extraer es que hay que reformarla profundamente". "La votación no es un adiós, sino un hasta luego", cerró.

Mucho más sobria se mostró la presidenta de la Comisión Europea. Ursula von der Leyen rindió tributo a todos los británicos que "han contribuido en las instituciones de Europa" desde 1973. Expresó su deseo de que "la UE y Reino Unido" mantengan una relación futura "muy estrecha", pero no a cualquier precio. Porque "no expondremos a nuestras empresas a una competencia desleal. Mientras más se comprometa Reino Unido a respetar nuestras normas medioambientales o de derechos de los trabajadores o de competencia, más fácil será su acceso al mercado único", advirtió.

El popular Manfred Webber, como responsable de la familia política mayoritaria en el hemiciclo, calificó de "craso error" la marcha de los británicos, antes de augurar una UE tan atractiva "que hará que vuestros hijos y nietos quieran regresar". "Apenados" se confesaron los socialdemócratas a través de su portavoz, la española Iratxe García, que denunció a los políticos británicos que basándose "en mentiras y 'fake news'" iniciaron este proceso en 2016. Recordó también a la diputada laborista Helen Joanne, asesinada durante la campaña de aquel referéndum.

El momento más tenso se vivió con la última intervención como eurodiputado del histriónico Nigel Farage. El referente del Partido del Brexit se despachó con un discurso triunfalista, con una cascada de críticas a la Unión y augurando nuevas excisiones -señalando directamente a Italia, Dinamarca o Polonia-. Con un "nadie nos va a chulear", todos los miembros de su grupo se pusieron en pie, coreografiaron un ostensible gesto de adiós y exhibieron pequeñas banderas británicas. Fueron expulsados. Y lo celebraron.

Dejar "la luz encendida"

Emotiva fue la reacción de Molly Scott Cato, de los Verdes. Rompió a llorar al acabar su minuto de intervención. Otros compañeros también necesitaron consuelo. Todo lo contrario que Jaak Madison, del grupo de extrema derecha Identidad y Democracia. Pidió brindar para celebrar el éxito de los 'brexiters'.

La histórica votación fue el punto culminante de una jornada de despedidas que había arrancado pronto, cuando Tim Barrow, el embajador permanente de Reino Unido ante la UE en Bruselas, depositaba el instrumento de ratificación del Acuerdo de Retirada ante el Consejo Europeo. "Es la garantía de que hemos cumplido todas las obligaciones legales sobre la salida", aseguraba. Este jueves, tras el visto bueno de la Eurocámara, está previsto que la institución que coordina a las capitales de el visto bueno final mediante procedimiento escrito.

El acto protocolario de Barrow se solapó con los homenajes que distintos grupos políticos brindaron a sus colegas británicos a título particular antes del pleno. Setenta y tres eurodiputados y sus equipos de colaboradores abandonarán escaños y despachos. Y Los Verdes, que pasarán de cuarta a quinta familia, tras la reestructuración del hemiciclo, escenificaron su pesar con una pancarta en la que podía leerse en ingles "Dejaremos la luz encendida". Para un posible regreso.

Sassoli, en la breve declaración final siguió a la votación, quisó confiar en ese último supuesto: "Queridos amigos británicos, en italiano, 'addio' tiene una connotación irreversible. Por eso -añadió-, en nombre de todos mis colegas solo digo 'arrivederci'". Un hasta luego.

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