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Internacional

El carnaval de Alost deja de ser Patrimonio Cultural de la Humanidad por "antisemita"

Los judíos son objeto de mofa en las carrozas y disfraces de esta festividad en la ciudad belga, que tiene 600 años de historia, pero la burla de los últimos años ha acabado con la paciencia de la Unesco. 

Dos marionetas gigantes representan a judíos ortodoxos en el carnaval de Alost de 2019.
Dos marionetas gigantes representan a judíos ortodoxos en el carnaval de Alost de 2019.
Vocento

El carnaval es una fiesta transgresora, pero dentro de unos límites, cree la Unesco. En su última reunión, celebrada la pasada semana en Bogotá, el organismo internacional tomó una decisión drástica y sin precedentes: retiró el Carnaval de Alost de su lista de Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por «racista y antisemita».

Y es que en esta ciudad de 85.000 habitantes al norte de Bélgica se habían traspasado todas las líneas rojas. Su carnaval tiene 600 años de historia, y sus temáticas no han evolucionado. Los judíos, ayer como hoy, son objeto de mofa en las carrozas y en los disfraces, pero la burla de los últimos años ha acabado con la paciencia de la Unesco.

Latas de Zyklon B

En 2013, un grupo salió en un vagón similar a los que utilizaban los nazis para deportar a los judíos a los campos de exterminio durante el Holocausto. Los miembros de la charanga iban caracterizados de oficiales de las SS y de judíos ortodoxos y un cartel mostraba a políticos flamencos vestidos de nazis y con latas de Zyklon B, un pesticida a base de cianuro que los nazis usaban para las cámaras de gas.

El carnaval de Alost había sido declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad en 2010, así que la Unesco prefirió dar un margen. Pero este 2019 ha llegado la gota que ha colmado el vaso. En vez de rectificar, algunos participantes unieron todos los estereotipos antisemitas en una carroza con marionetas gigantes que simbolizaban a judíos ortodoxos de narices ganchudas, sombreros sidelocks y sentados en sacos de oro.

Las asociaciones judías alzaron la voz contra los excesos de la fiesta de Alost, que calificaron de "asquerosa". Y esta vez se les unió la Comisión Europea, que el pasado marzo dijo: "Es impensable que esas imágenes se estén exhibiendo en las calles europeas 70 años después del Holocausto". El único en defender el desfile fue el alcalde de Alost, Christoph D'Haese, que aseguró que no estaba en su mano prohibir el evento y que "los participantes del carnaval no tenían intenciones siniestras".

"Respeto mutuo entre comunidades, grupos e individuos"

Con todas las quejas sobre la mesa, la Unesco decidió el pasado viernes retirar el reconocimiento al carnaval de Alost. "Las repeticiones recurrentes de representaciones racistas y antisemitas observadas en el carnaval son incompatibles con la Convención de 2003 para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural de la Humanidad", afirmó la entidad en un comunicado. Según la Unesco, solo pueden considerarse como Patrimonio Cultural Inmaterial las manifestaciones acordes con los derechos humanos y que cumplan con la regla del "respeto mutuo entre comunidades, grupos e individuos".

El ministro de Exteriores israelí, Israel Katz, aplaudió la decisión de la Unesco y la calificó de "moral y fundamentada, en un tiempo en el que el antisemitismo vuelve a levantar su fea cabeza". Enfrente se situó el alcalde D'Haese, que proclamó: "Los habitantes de Alost han sufrido acusaciones grotescas. No somos ni antisemitas ni racistas. Detrás de estos ataques hay gente con muy mala fe, pero Alost seguirá siendo la capital de la sátira".

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