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Internacional

entrevista

Cuauhtémoc Cárdenas: "México y España se deben mucho el uno al otro"

Hijo de Lázaro Cárdenas, participa este jueves en Zaragoza en una jornada de la Fundación Giménez Abad.

Cuauhtémoc Cárdenas
Cuauhtémoc Cárdenas, en la Plaza del Justicia de Zaragoza.
Guillermo Mestre

Estuvo en Zaragoza en 2014. ¿Qué le ha traído de nuevo a la ciudad?

Una invitación de la Fundación Giménez Abad para participar en un acto de conmemoración de los 80 años de la llegada del exilio republicano a México.

¿Qué aportaron los españoles que se exiliaron en México?

Aportaron mucho: nuevas actividades productivas, conocimientos, muchos y muy valiosos profesores universitarios, médicos, filósofos, abogados, personas que enriquecieron nuestra ciencia y nuestra cultura. También gente de trabajo en talleres y en el campo, gente que se desperdigó por todo el país y que formó nuevas familias.

Usted viene aquí especialmente porque su padre, Lázaro Cárdenas, fue el presidente de México que acogió a los españoles del exilio.

Esa es la razón por la que, entre otras, me están invitando.

¿Qué supone eso para usted?

Una distinción, una situación que agradezco. Supone también que he mantenido un vínculo de afecto con el exilio en términos amplios.

Usted era muy pequeño cuando se produjo el inicio de ese exilio, pero lo habrá vivido en casa de una manera muy especial.

Lo vivimos porque mis padres, en plural, visitaban a los llamados niños de Morelia en la escuela donde estaban en esa ciudad. Lo vivimos en casa porque mucha gente vinculada con los exiliados tenía relación y amistad con mis padres y a mí me tocó de niño, de adolescente y de adulto estar en contacto con esa gente.

¿Cómo ve ahora, tantos años después, las relaciones bilaterales México-España?

Las veo bien. Mantienen una buena relación entre dos países que se deben mucho el uno al otro.

¿Cree que el Rey o el presidente de España tienen que pedir perdón a México por la conquista?

Yo creo que no. En este caso hay que considerar las circunstancias de otro mundo, de otro México, de otra España, de otros españoles, de otros mexicanos. Ni los mexicanos de hoy son los mexicanos del siglo XVI ni los españoles de ahora son los españoles de ese siglo. Ni se pensaba igual ni se tenían las mismas concepciones. Y, sobre todo, yo diría que lo pasado está ahí, ya sucedió, o como dice un dicho de un filósofo, que le llaman el filósofo de Güemes, «todo tiempo pasado fue anterior» (ríe).

Está ahora aquí por el exilio español, pero usted tuvo su propia carrera política. ¿Está satisfecho de esa carrera?

Estoy satisfecho, me ha permitido relacionarme con mucha gente en México, conocer el país muy a fondo. Mantengo relaciones con mucha gente de muchas partes de México y sin duda esto es un patrimonio personal que tengo ahora.

¿No se quedó con la espina clavada de no haber sido presidente de México en 1988?

No, porque yo no buscaba un cargo. Un cargo puede tenerse en cualquier momento, no diría que cualquier cargo, pero hay muchas posibilidades de acceso. Yo estaba buscando y sigo buscando un cambio y yo creo que ese cambio se busca desde las trincheras a las que cada uno tiene acceso, cualquiera que estas sean.

Digo lo de la espina porque se dijo que en 1988 hubo fraude.

Así está reconocido, incluso por el entonces presidente Miguel de la Madrid, que lo escribió en un libro autobiográfico en 2004.

En 2014 usted dijo a este diario que México era aún una democracia incompleta.

Lo sigo pensando, tenemos sin duda una mejor democracia electoral, pero nos hace falta mucho para que tengamos una sociedad igualitaria. Esto es, igualdad ante la ley, ante las autoridades, igualdad de oportunidades.

¿Es la desigualdad el gran reto de México?

Sí, reducir la desigualdad en todos los órdenes, no solo en el económico.

¿Se conseguirá con un presidente de izquierdas, López Obrador?

Es muy pronto para hacer juicios definitivos.

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