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Internacional

Rusia y Siria pactan para echar a los kurdos de la frontera turca

Putin y Erdogan ratifican en Sochi la zona de seguridad en el noreste sirio y acuerdan patrullas conjuntas una vez acabe el desalojo kurdo

Putin y Erdogan se saludan al inicio de su reunión en Sochi.
Putin y Erdogan se saludan al inicio de su reunión en Sochi.
SERGEI CHIRIKOV/efe

Las diferencias de planteamiento entre Rusia y Turquía sobre la zona de seguridad en la frontera turco-siria; la cuestión kurda, y el régimen de Bachar al Asad en su conjunto, venían planeando desde hacía tiempo sobre los múltiples encuentros habidos entre sus respectivos presidentes, Vladimir Putin y Recep Tayyip Erdogan. Ayer, tras seis horas y media reunidos en Sochi, ciudad balneario rusa a orillas del mar Negro, y a escasas horas de que venciera la tregua de cinco días acordada el pasado jueves, Putin y Erdogan consensuaron un memorándum de 10 puntos que ratifica la continuación de la zona de seguridad turca en el noreste de Siria a partir de esta medianoche.

La franja, de 30 kilómetros desde la frontera con Turquía y deberá ser liberada de las milicias kurdas por fuerzas guardafronteras sirias y la Policía Militar rusa en un plazo de 150 horas. Los destacamentos de las Unidades de Protección Popular (YPG) deben quedar a no menos de 32 kilómetros de la línea fronteriza. «Tras el final de las 150 horas, unidades conjuntas turcas y rusas empezarán a patrullar en una franja de 10 kilómetros a oeste y este del área de la Operación Manantial de Paz», aclaró Erdogan.

El acuerdo compromete además a Turquía a respetar la integridad territorial de Siria y a luchar junto con Rusia contra el terrorismo y el separatismo en el país árabe. Moscú y Ankara han dispuesto igualmente un mecanismo de monitorización de la aplicación del memorándum; el regreso de los refugiados sirios que viven ahora en Turquía, y facilitar el proceso político entre todas las facciones presentes en Siria y la labor del Comité Constitucional sobre la base de las conversaciones llevadas a cabo hasta la fecha en Astaná (Kazajstán). El ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, señaló que se implementará también el acuerdo de Adana, firmado por Ankara y Damasco en 1998 sobre la seguridad en la frontera común.

Antes de volar a Sochi, el presidente turco dejó claro que la tregua de su ofensiva en Siria pactada con Washington estaba a punto de expirar y, si para ese momento las YPG, no se retiraban completamente del norte de Siria, «si las promesas que nos hicieron los estadounidenses no se respetan, la operación se reanudará con más fuerza aún». Erdogan declaró que este problema era el principal en su entrevista con Putin. De hecho las fuerzas kurdas están ya en retirada. Han abandonado, por ejemplo, la ciudad de Ras al-Ain. Se estima que, desde que Turquía comenzó su ofensiva, de la zona han salido un millar de combatientes de las YPG.

Propuesta de Alemania

Tras la retirada de Siria de las tropas estadounidenses por iniciativa unilateral de su presidente, Donald Trump, la ministra alemana de Defensa y presidenta de los cristianodemócratas (CDU), Annegret Kramp-Karrenbauer, no quiere dejar el control de la región solo en manos de Rusia y Turquía. Por esta razón, y contando con el respaldo de la canciller federal, Angela Merkel, ha propuesto la creación de una zona de seguridad en la región fronteriza con Turquía en el norte de Siria que estaría bajo control internacional, una iniciativa que presentará este miércoles a los aliados de la Alianza Atlántica en su cumbre de titulares de Defensa.

A juicio de Kramp-Karrenbauer, la situación en Siria afecta «masivamente» a los intereses de Europa y Alemania, que no pueden mantener una postura pasiva. Anteriormente el experto en política exterior cristianodemócrata Roderich Koesewetter se había posicionado a favor de la creación de una zona de seguridad en el norte de Siria bajo mandato internacional controlada por entre 30.000 y 40.000 soldados de la Unión Europea, Ankara y Moscú.

La iniciativa de Kramp-Karrenbauer ha desatado, sin embargo, una pequeña tormenta en Berlín. Ni los socialcristianos bávaros (CSU) ni los socialdemócratas (SPD), ambos socios de la coalición gubernamental, fueron consultados, según aseguraron ambos partidos este martes. El propio titular de Exteriores, Heiko Maas, solo fue informado en el último momento con un breve mensaje en su móvil. El jefe de la diplomacia alemana, miembro del SPD, había advertido poco antes de que sería prematuro que Europa tomase la iniciativa en Siria.

Pese a las críticas por parte de Maas, el SPD y Los Verdes por lo precipitado y peligroso de la propuesta, la iniciativa que en la práctica iintroduciría a la OTAN en Siria ha recibido el respaldo de la cúpula parlamentaria conservadora, aunque también los liberales la han considerado válida.

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