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La cancelación de la reunión de Trump con talibanes eleva los riesgos en Afganistán

Entre los temas que los talibanes habían aceptado, se encontraban sentarse a negociar con el Gobierno de Afganistán.

FILE PHOTO: U.S. President Donald Trump returns after travelling to the AMVETS convention in Kentucky, at the South Lawn of the White House in Washington, U.S. August 21, 2019. REUTERS/Tasos Katopodis/File Photo [[[REUTERS VOCENTO]]] USA-TRUMP/EMOLUMENTS
Donald Trump en el regreso de su viaje del G-7.
Tasos Katopodis

El súbito anuncio por parte del presidente estadounidense, Donald Trump, de la cancelación de las conversaciones de paz con los talibanes pone en duda el plan de retirada de tropas de Washington en Afganistán y eleva el riesgo de un recrudecimiento de la violencia en el país centroasiático.

"La cuestión es que, cuando los talibanes trataron de ganar ventaja en la negociación realizando ataques terroristas dentro del país, el presidente Trump tomó la decisión adecuada. No tenía sentido recompensarlos por este tipo de mal comportamiento", dijo hoy el secretario de Estado de EE.UU., Mike Pompeo, en una entrevista a la cadena CNN.

No obstante, el jefe de la diplomacia estadounidense aseguró que Washington sigue abierto a alcanzar un acuerdo de paz con "condiciones" tras el atentado mortal de Kabul del jueves.

Entre los temas que los talibanes habían aceptado, indicó Pompeo, se encontraban sentarse a negociar con el Gobierno de Afganistán, alcanzar una "cierta reducción en los niveles de violencia" y romper con la red terrorista Al Qaeda.

No obstante, remarcó, "si no se cumplen esas condiciones, no vamos a entrar en ningún acuerdo".

Las palabras de Pompeo se producen un día después de que Trump anunciara la suspensión de un encuentro "secreto" con los talibanes y el Gobierno de Afganistán planeado para este domingo en EE.UU. y la cancelación de las conversaciones de paz.

Trump justificó la decisión en una serie de mensajes en la red social Twitter después del reciente atentado terrorista perpetrado por los talibanes en Kabul, en el que murieron una docena de personas, entre ellas un soldado estadounidense.

"Sin ser conocido casi por nadie, los principales líderes talibanes y, de forma separada, el presidente de Afganistán iban a encontrarse de manera secreta conmigo el domingo en Camp David", señaló por sorpresa el mandatario el sábado, en referencia a la residencia de descanso presidencial en Maryland, a las afueras de Washington.

Trump señaló que "desafortunadamente, y con el objetivo de conseguir falsa capacidad de negociación, admitieron un ataque en Kabul", en el que murió un soldado estadounidense y otras once personas.

El portavoz de la oficina política de los talibanes en Doha, Suhail Shaheen, calificó este domingo de "sorprendente" el anuncio "repentino" de Trump y agregó que siembra dudas sobre la "credibilidad" del presidente estadounidense.

"Hace unos días finiquitamos un acuerdo con la parte estadounidense, su contenido fue subrayado por los dos equipos y fue entregado al lado catarí. Todos estaban satisfechos, se acordó que sería anunciado por el Gobierno de Catar", afirmó Shaheen en su cuenta de Twitter.

Por otro lado, desde el Congreso estadounidense varios legisladores republicanos expresaron su rechazo a las conversaciones en territorio de EE.UU., en una clara señal a Trump, lo que complica aún más el panorama.

"Camp David es donde los líderes de Estados Unidos se encontraron para planear nuestra respuesta después de que Al Qaeda, apoyada por los talibanes, matase a 3.000 estadounidense en los ataques del 11 de septiembre de 2001. Ningún miembro de los talibanes debería pisar ese lugar. Nunca", remarcó Liz Cheney, congresista republicana e hija de Dick Cheney, quien fuera vicepresidente entre 2001 y 2009.

Washington y la formación insurgente mantuvieron nueve rondas de negociación en Catar y recientemente se hizo público un borrador de acuerdo que preveía la retirada en 135 días de 5.000 soldados estadounidenses desplegados en Afganistán.

Esta retirada parcial dejaría el contingente estadounidense en Afganistán en un nivel muy similar al que tenía al llegar Trump al poder en 2017, cuando había unos 8.400 soldados en el país.

Desde el fin de la misión de combate de la OTAN en enero de 2015, Estados Unidos mantiene un contingente en el marco de la nueva misión aliada de asesoramiento a las tropas afganas y otro en tareas "antiterroristas".

La guerra de Afganistán es el conflicto más largo en el que ha estado inmerso EE.UU., donde lleva presente desde hace más de dieciocho años y más de 2.300 estadounidenses han perdido la vida.

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